Seminario-Taller Regional ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL (ONUDI) en cooperación con MINISTERIO DE LA PRODUCCIÓN República del Perú y LA COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES (CAN) Organizan Seminario-Taller Regional “La Integración Regional y el Desarrollo Industrial Competitivo” Política industrial para la competitividad Una baza para el desarrollo «coopetitivo» de la CAN Wistano O. Sáez C. Consultor ONUDI Lima 15-16 de Septiembre de 2008 PREÁMBULO Esfuerzos nacionales y regionales hacia la «coopetividad» de política industrial Todo Gobierno, se trate de una orientación u otra, todos sensibles y motivados por el desarrollo de sus países, ante los desafíos que presentan las tendencias mundiales marcadas por el proceso de globalización, una mayor inter-conectividad y la celeridad del cambio bajo la incertidumbre, tratan de adoptar como prioridad, desde el departamento ministerial propio (Ministerio de Industria y Comercio, Mº de Producción, etc.), el impulso por el diseño, la formulación e implementación de una política de desarrollo industrial para la competencia, acorde con las nuevas circunstancias del entorno nacional, regional e internacional. Es así que, nuevamente, en ocasión de este evento de “La Integración Regional y el Desarrollo Industrial Competitivo”, organizado por la ONUDI, bajo los auspicios y la cooperación del Ministerio de la Producción del Perú y de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), -que tiene lugar en la Ciudad de Lima, durante los días 15 y 16 de Septiembre de 2008-, se hace patente el objetivo de una política industrial para la competitividad (PIC), orientada a desarrollar estrategias e impulsar políticas, programas y proyectos que impulsen la integración regional y el desarrollo industrial competitivo, contribuyendo en la generación de empleos e ingresos crecientes que eleven el nivel de vida de la población andina, sin olvidar que ambos elementos se refuerzan: difícilmente existe integración regional sin desarrollo industrial y viceversa. No faltarán los temas relacionados sobre la política industrial e integración internacional, la competitividad y el comercio exterior, por su importancia en materia de empleo industrial y la apertura, el desarrollo del aparato productivo y el crecimiento con desarrollo sostenible en beneficio de la región y de su población. En ese contexto, cabe el objetivo del Seminario-taller al debatir sobre los factores que contribuyen a la mejora de la competitividad industrial y al establecimiento de una plataforma para diseñar las políticas públicas que traten de corregir y modificar las experiencias del pasado, a nivel regional e internacional, con el fin de formular e implementar las estrategias del desarrollo industrial en su contexto regional. Aunque no nuevo, la acuñación del término Política Industrial para la Competitividad (PIC) en binomio con la Integración Regional, conlleva la idea y cierta obligación interterritorial de canalizar esfuerzos propios y comunes dirigidos a favorecer un desarrollo sostenido y en forma especifica para la formulación de la política industrial de competitividad del sector industrial de los países, en beneficio del crecimiento económico, la disminución de la pobreza y cotas de mayor bienestar de la población de la CAN, esfuerzo, por otro lado, que se enmarca dentro del diálogo iniciado en Viena dentro de los trabajos técnicos sugeridos a la ONUDI para que se realicen en la región por el Grupo de Países Latinoamericanos (EGM-ALC, Nov. 2006). Por otro lado, la participación de los países miembros de la CAN y Chile, así como la de Representantes del MERCOSUR realza el objetivo y fortalece el enfoque de la cooperación SurSur, en el marco del debate y las negociaciones con otras plataformas internacionales. No es casual que este evento se celebre, por doble, en la misma sede de otro próximamente (“Encuentro Anual/Annual Meeting” de la APEC para 2008). En la continuidad de tales esfuerzos nacionales y regionales, y con la provisión del apoyo técnico de la ONUDI, se espera contribuir a los mismos con el diseño de un posible programa de asistencia técnica de la ONUDI sobre Política Industrial en la Subregión dentro del contexto de la integración económica mundial. La economía de los países miembros de la CAN viene caracterizada, ad intra, por una demanda nacional limitada que se enfrenta a las dificultades del desarrollo productivo de escalas y de un bajo nivel tecnológico industrial, tanto en recursos de capital físicos como humanos. Si bien, al presente, los países del Pacto Andino se benefician de mejores precios de los productos básicos y de tasas de interés más bajas en los EE.UU., conduciendo a una mejora de las economías de la región, con un incremento considerable de la IED, particularmente en Colombia y el Perú, -más escasas en los sectores industriales-, enfrentan serias lagunas y escaseces de RH cualificados, y, por igual, a la ausencia de instrumentos de desarrollo industrial en la Región Andina, en particular, como en tiempos actuales, ante la atonía de la economía internacional y con serio impacto en la demanda de productos industriales de la Región Andina. De ahí, el esfuerzo actual por negociar y llegar a acuerdos de libre comercio con otros países y regiones, como respuesta a la exigencia de una mayor productividad y competitividad de sus PYMES que deberán incorporar, para su supervivencia y desarrollo, factores de innovación tecnológica y capacidad técnica, de desarrollo de los recursos humanos y de especialización técnica, junto al desarrollo de instrumentos financieros y de acciones de políticas públicas, nacionales y regionales. Haciendo presente el contexto económico-industrial de la Región, sin desatender sus necesidades y restricciones, no olvidemos los pasos ya dados desde las reformas iniciadas en los años noventa, con avances en la integración regional y sectorial, y bajo una visión compartida de cooperación en la reducción de la pobreza (Consenso de Monterrey, Mex.). Que las debilidades y limitaciones que se hayan podido poner de relieve, unas más estructurales (institucionales y empresariales) que otras coyunturales por la falta de productividad y competitividad (acceso a mercados, oferta productiva limitada y escasa formación de R.H.), con efectos económicos y sociales (desigualdades) no deseables, sean solo una mota de polvo junto a un planeta superior, por analogía a resultados superiores y, acaso, sólo represente las probabilidades de nacimiento del proyecto común tan acariciado por la CAN o iniciativas de mayor envergadura como la de UNASUR (Unión Sudamericana de Naciones) discutida en Cartagena [1]. Dicho en español cervantino: ¡no seamos ingratos cuando se nos regala un castillo, preocupándonos por la humedad del cuarto de baño! ¡Fuera menudencias! Que este Seminario-Taller que cubre los aspectos de integración regional y de desarrollo industrial competitivo, contribuya a un fructífero intercambio de ideas y propuestas, facilitando, a las autoridades principales de la región, el diseño y la reconducción de los programas y acciones hacia la necesaria integración regional y una mayor competitividad industrial a través de sus empresas y actores en el mercado. Y, en consonancia con Foros y Reuniones anteriores y en aras de la buena cosecha esperada de este Seminario-Taller sobre “La Integración Regional y el Desarrollo Industrial Competitivo”, gracias al concurso del Gobierno, la CAN, la ONUDI y otras entidades locales y regionales, empresarios y profesionales, contando como anfitrión la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) en su sede, -que el mejor rédito de reconocimiento de este evento sea el desarrollo del Perú y de los países de la Región, en el fortalecimiento de la cooperación e integración y en el avance de su industria competitiva en el mundo y en pro de su población entera, fruto de una apuesta por el desarrollo «coopetitivo», a juego con una mayor cooperación y competitividad, logrando superar cierto desconcierto de crisis y turbulencias que son el ingrediente de las grandes posibilidades. Y sin olvidar que es más difícil perder en un juego que uno mismo haya planeado. Hagamos, pues, de ello nuestra querencia y meta. [1] "UNASUR es la nueva visión de la integración que se tiene para la región. Sería la primera vez en la historia de la región en que todos los países van a quedarse integrados con este mecanismo", añadió el nuevo embajador de Colombia en Paraguay, Mauricio González López: http://www.mre.gov.py/paginas/boletines/omc/…/boletin*.asp 3 EN RESUMEN Ha llegado el momento de emplearse a fondo, partiendo del diagnóstico tantas veces repetido, propio y común, -gran variedad y abundancia de RN (factor ni necesario ni suficiente para el desarrollo) frente a debilidades macro y microeconómicas, pobreza de recursos técnicos, tecnológicos y de capital humano, escasa inversión en infraestructuras y sectores de mayor arrastre, tímida apertura comercial y escasa competitividad de las empresas, junto al irregular crecimiento para sostener una economía creciente que disminuya la pobreza y satisfaga las necesidades crecientes de la población, con una mejor distribución de la riqueza-, para cambiar lo necesario, lo que se puede cambiar y de la manera de poner en marcha la reforma tantas veces deseada en aras de asegurar el camino de un crecimiento fuerte, financiera y fiscalmente sano, socialmente justo y ecológicamente equilibrado, advertidos de que lo no emprendido desde ahora, no podrá luego serlo. No se trata de hacer un inventario en el que un Gobierno, una Comunidad como la CAN, podría picotear a su guisa, y menos todavía un concurso de ideas originales condenadas a la marginalidad. Se trata de un conjunto coherente, como una cadena en la que cada pieza o eslabón es articulado con los otros, llave del éxito del todo. A pesar de que la medida del PIB es parcial y adolece de muchas otras limitaciones (desórdenes mundiales, injusticias, ineficiencias, desastres ecológicos, agotamiento de RN, etc.), resulta ser una medida operacional de la riqueza y del nivel de vida disponible de la población, permitiendo una cierta comparación de resultados en el tiempo y entre países, y que traduce, por su correlación, el grado de innovación tecnológica, necesario al desarrollo durable y a la materialización de otros objetivos (salud, educación, infraestructuras, servicios públicos, etc.). ¡Y qué duda cabe que el objetivo de la CAN es lograr un desarrollo más autónomo, equilibrado y armónico entre los países miembros, acelerar su crecimiento con la finalidad de mejorar el nivel de vida de los habitantes de la región y formar un mercado común latinoamericano! A los objetivos comunes se une, de voluntad consensuada, la ambición de llegar a un avanzado grado de unidad económica en un período de tiempo relativamente corto. Que a sus fortalezas como grupo andino y a tantas oportunidades que le brinda el mundo, que son muchas, -en medio de un mundo que cambia con gran velocidad-, se vean superadas las debilidades internas y reducidas las amenazas por el juego de la sola competencia. En el mundo, hay muchos países que crecen y a ello se une el aumento de ingresos gracias al alza de precios de sus materias primas (MP, entre otras cosas, utilizadas para biocombustibles), y, en A. L., ciertos países se benefician. Con una población creciente, no hay razón para quedarse en rezago. Esto exige inmensas inversiones para incorporar el cambio tecnológico, el presente y el por venir. Hay países, en el continente, que se preparan mejor que otros: Chile, Brasil, México, aunque la mayoría haya comprendido la urgencia por cubrir sus huecos y desarrollar las innovaciones. La CAN, unos países más que otros, tiene sus numerosas bazas y es tiempo de jugarlas para atraerse los beneficios del movimiento mundial y crecer fuerte: en una primera fase invirtiendo más y mejor en su población (sistema de educación y salud) y en las infraestructuras modernas, promoviendo empresas creadoras, un clima de atracción turística y de inversión y, sin tardarse, apuntalar el sector exportador de productos agroalimentarios (ver ANEXO I), para arremeter en sectores de mayor envergadura. Para ello, goza de una geografía rica y variada con recursos naturales abundantes, una población hábil y de gran potencial, en una cultura de paz, armonía y estabilidad en el Continente. No hay tiempo para retrasos cuando una población activa, numerosa y dinámica por su juventud, es un factor de gran dinamismo para el crecimiento económico que beneficia a todos. No es ilusorio creer en los «cisnes negros» contra lo que, tradicionalmente, se admitía porque los otros eran más numerosos y un evento más probable (cfr “El Cisne negro”). Hay que sembrar el diálogo social con menos trabas administrativas y a la competencia, promoviendo la iniciativa, el clima de confianza y el trabajo en redes, contra un corporativismo de control muy generalizado. ¿Hemos calculado el costo de no crecer o de frenarlo? Tan sólo un punto de crecimiento (1%) más del PIB, arrojaría, anualmente, unos US$ 100 de poder compra adicionales/hogar, unos 300,000 nuevos empleos, más viviendas, más escuelas y hospitales, rutas e infraestructuras, etc. y menos deuda pública sin aumentar ni gravar más al ciudadano. Esto exige la voluntad política de liberar las fuerzas potenciales intra-comunitarias y el compromiso de todos, no solo de los Estados. Un país demasiado lento se empobrece y pierde la confianza en el futuro, al no proveerse de medios de prepararlo, con el peligro de someterse al miedo y recular, viendo siempre amenazas donde los otros ven oportunidades. O sea, reformar rápido y de manera masiva (anécdota sobre medidas de gradualismo versus de choque). Los países andinos, al igual que otros, deben saber que el futuro del empleo no está en la función pública, y que el de las empresas tampoco más en las subvenciones: no faltan, y cada vez más, países que han transferido muchos poderes al mercado. Muchos sienten que se requiere visión y la mayor fuerza es compartirla. La apuesta está echada, sin olvidar que anticiparse a los cambios es crear gran impacto y ganar la partida. En suma, esto es un proyecto de conjunto no exclusivo de países del Norte, y que implican todos los vectores que impulsan el crecimiento: desde una economía del conocimiento (…) a facilitar la competencia, la creación y el crecimiento de empresas, el establecimiento de modernos medios de financiamiento, una mayor flexibilidad con reducción de costos factoriales y la simplificación de de las reglas de empleo, -esencial para el desarrollo de los nuevos sectores industriales con arrastre del resto. Se trata de liberar el potencial retenido por la contención de fuerzas, capacidades y recursos. El futuro depara sorpresas para los que no creen en los cisnes negros y más vale estar prevenidos, aunque nunca previstos. Sin sanas ambiciones, difícil despegar…, porque las decisiones se posponen, y las mentes dudan. Los poderes públicos saben que sus países, sus poblaciones, quieren aquellas reformas socialmente justas y económicamente eficaces, y que esperan que se propaguen y se persigan, con tenacidad, más allá de los vaivenes de las mayorías o de los miedos a ciertas negociaciones que implican apertura y visión. Recuadro #1: Perfil de la CAN Indicadores 45 15 30 10 Países miembros Países asociados Países observadores POB Millones Población Fuente: Doc. Estad., 2008, CAN, SG-215/SICE, etc. 2007 (est) PIB nominal: ≅US$ 338.000 Mios Población ≅97 Mios PIB per capita: US$ 3,518 Superficie total ≅3.518.000 Km2 Densidad promedio <30 personas/Km2 PEA (16-64 años) ≅ 65 Mios Tasa de desempleo > 13% (medio urbano) Export. Intra-CAN ≅US$ 6,000 Mios Export. totales ≅ US$77,000 Mios Import. totales ≅ US$71,000 Mios Recaudac. Fiscal ≤ 15% (%PIB) […] 5 Página Introducción 6 Una reflexión inicial en torno a la industria, empresas y calidad del crecimiento 9 Política industrial para la competitividad 1.-Importancia de la industria para el desarrollo y bienestar económicos de un país 2.-El concepto de Política Industrial (definición) ....................... 3.-Los objetivos de la Política Industrial para la Competitividad (PIC) 4.-La nueva política industrial se mueve hacia la aplicación del conocimiento 5.-Factores que contribuyen al desarrollo endógeno de la economía 6.-La competitividad industrial: complejidad del concepto de competitividad. 7.-Factores determinantes de la posición competitiva de las empresas industriales 8.-Factores que influyen en los niveles de competitividad de la industria 9.-La dificultad de valoración de las actuaciones públicas en fomento industrial 10.-Factores económicos de localización industrial y procesos de concentración 11.-Implicaciones de la PIC en las nuevas formas de cooperación inter-empresas 12.-Relación entre política industrial y servicios terciarios avanzados… 13.-Integración regional y política industrial… 12 12 16 20 21 22 25 26 28 28 29 34 35 La Política de cohesión o de integración 2.- Política de cohesión o de integración de la CAN: más allá de la emulación 2.1 Antecedentes inmediatos 2.2 Perspectivas y exigencias: las no linealidades… 2.3 Marco de las políticas de integración de la CAN: no exclusivas de la UE 39 39 41 43 ANEXO I: El gran potencial agroindustrial y alimentario y la Política Industrial Consideraciones alrededor de la Política Industrial y su aplicación al sector Agroindustrial 1.-Situación y configuración del sector agrícola y agroindustrial 2.-Más allá de un diagnóstico generalizado de los sectores agrícola, pecuario, pesquero y agroindustrial: de la situación actual a un cambio determinante… 3.-El espacio para un cambio estructural en los sectores agropecuario y Agroindustrial. 4.-¿Hacia dónde debe dirigirse el tipo de Industrias?: Consideraciones alrededor de la Política Industrial y su aplicación al sector Agroindustrial 48 51 57 Referencias bibliográficas 66 Anexo A: Figuras (1 a 8): Comportamiento de Precios de cereales y alimentos, etc. 68 64 6 INTRODUCCIÓN Los numerosos Informes institucionales (v.g.: GCR/WEF, WCY/WCY, BM, FMI, OCDE, BCE, BID, CAF, ONUDI, etc.) incursionan en un tiempo de mayor incertidumbre para la economía global, desde finales de 2007, aunque para no pocos países con tasas de crecimiento elevadas. Pero, todavía siguen en el telón de fondo, los factores de riesgo: precio del petróleo, negociaciones comerciales más difíciles o estancadas, sin mayor reducción de la pobreza y con amenaza de presiones proteccionistas. Más recientemente, el pavor provocado por el derrumbamiento en EE.UU. del mercado inmobiliario (subprimas y crisis del crédito), generó un impacto mayor al esperado en el solo mercado interno, y, en ese contexto, se hace más difícil afrontar la economía mundial con los nuevos tipos de riesgo financiero (lectura recomendada de A. Greenspan) [2]. En ese ambiente y entorno, se hace más necesario que nunca, apuntalar los principios que aseguran el crecimiento económico y el desarrollo: qué factores determinan el crecimiento económico y el aumento del ingreso y oportunidades de la población. En el fondo, qué instrumentos permiten reformular la política económica y llevar a cabo las reformas institucionales. No hay casualidades cuando se estira la cadena, aunque los eslabones se repitan y coincidan, y hay campanas que no tañen como debieran. Esto va en advertencia de los cambios necesarios y que las soluciones de ayer no necesariamente resuelven los problemas acumulados, como hemos de aprender de la historia clásica del pollo o del pavo [3 e ilustración en dias/ppt]. En ese horizonte de mayor incertidumbre y en un mundo marcadamente globalizado, cambiante y complejo, al que también se enfrentan los países de América Latina, la CAN y, entre ellos, el Perú, hoy anfitrión de reunir al mundo global y local (diríamos: glocal para englobar ambos sentidos), institucional, académico, empresarial y de la política industrial para contribuir y enriquecer el debate necesario del binomio integración regional y desarrollo industrial competitivo, no cabe duda de la importancia de la industria para el bienestar material de la sociedad por su capacidad de arrastre, pero que exigirá, cada vez más, no solo una estrategia sino, además, una actitud mental, empresarial, del poder público e institucional, de anticiparse al cambio del entorno para competir y desarrollarse (Ley de Revans: la supervivencia de cualquier organismo depende de que la tasa del propio cambio/anticipación sea ≥ tasa de cambio del entorno [10, 30]). [4] Se trata, en este contexto, de preguntarse qué se quiere en un desarrollo económico e industrial, qué industria necesita el país, qué políticas y programas, qué condiciones contribuyen a su modernización, cómo ayuda la racionalidad de los agentes individuales a este proceso y cómo se abordan las principales discrepancias entre los resultados de las decisiones privadas y lo que un país desea como sociedad. Y sin olvidar, como lo van asumiendo, cada vez más, las instituciones dedicadas al espíritu empresarial (entrepreneurship) o de naturaleza internacional, que el progreso económico sin desarrollo social no es sostenible, como tampoco éste sin aquél es factible. De la misma manera, podríamos añadir respecto a la integración regional y al desarrollo industrial competitivo, un binomio cuyos elementos se refuerzan. Ante estos retos, el Gobierno del Perú, desde el Ministerio de Producción (MP), viene adoptando una clara orientación por la formulación e implementación de una política de [2 ]Cfr Alan Greenspan: “The Age of Turbulence”, Edit. Penguin Books [Sept. 2008]. [3 ]La figura del pollo o del pavo se refiere al ave que se le da de comer todos los días y, cada vez que se el da de comer, el pavo confirmará su instinto (creencia en los humanos) de que la regla general de la vida es que se le alimente, tan amablemente, todos los días… y por los humanos que, como diría un político, miran por sus intereses. Pero, el pavo no se espera, la víspera del “Thanksgiving Day”, que le ocurrirá algo inesperado y contra creencias! [4 ] La presentación en “PPT” (<SEM-CAN-PIC.ppt>) es complementaria al texto e ilustrativa de conceptos derivados y relacionados al tema: “Política Industrial: País, Empresa y Sociedad…” [2]. 7 desarrollo industrial. ¡Cómo cambian los tiempos y con ello hasta la visión de ayer, cuando se decía, en instancias superiores, que la mejor política industrial era la inexistente o la no explícita! Quizás fuese la que no se hacía, por pasividad o falta de visión. Pero, hoy, se vuelve a reclamarla, aquí y allá, como recién la Concamin, en México[5]. Como ya se ha avanzado y se expondrá, por unos y otros con diferentes experiencias y matices, la política industrial se conecta con los aspectos clave de la modernización, la cooperación y la competitividad (coopetivividad), el dinamismo de la creación de empresas y la calidad de la cultura emprendedora, sin excluir las relaciones de la industria con el sistema financiero y las modalidades y el tipo de financiación que requiere una industria moderna (sin que sea sinónimo esto último de tecnología de último grito, ni tampoco reñido con ello), porque estamos en el tiempo de la velocidad (cambio rápido), la conectividad (redes e información) y los intangibles (“I+D+i”), características que definen el mundo y entorno actuales de mayor y creciente incertidumbre (mundo Blur [2]). En suma, nada de ello excluye, al contrario, un crecimiento sano, dinámico y de mayor valor agregado a base de mayor eficiencia en el uso de los recursos y de la productividad factorial donde el factor humano es preponderante, no solo por ser el principal y el más abundante en nuestros países, sino por su finalidad: bienestar humano. Ahora bien, -y no está de más en repetirlo-, si los objetivos finales no crean grandes divergencias (en términos de los indicadores nemotécnicos: g, e, p, BCC, T-G, etc.), incluso cuando las estrategias asociadas son comunes a todos los agentes por consenso, los caminos del desarrollo industrial (tratados y convenios, programas y proyectos, prácticas y medidas) que fomenten el desarrollo económico y social de los países de la CAN, pueden diferenciarse al depender mucho de esos agentes emprendedores y productores para ganar en la convergencia y mayores cuotas de bienestar generalizado. Cabe llamar la atención sobre el escaso análisis microeconómico del mercado, de industrias y empresas, sacrificando el rigor en aras de aparecer más “cercano al consumidor” vía las técnicas de marketing. Me atrevería a decir, con otros, que la IIª Guerra Mundial, de no haber existido Wasilis Leontief (I-O) y los pioneros en el diseño de la Teoría de Juegos aplicada a los escenarios de Conflictos o Cooperación (Premio Nóbel de Economía-2007 entre otros: Hurwicz y Eric S. Maskin y Roger B. Myerson), se hubiera perdido… Responder al porqué merecería extenderse más de lo debido. A fin de cuentas, todo país (¿cuál no?) desea hacer el recorrido más rápido de la convergencia con los países más adelantados de la región, sin exclusión de terceros lejanos y ganar en crecimiento y bienestar. Más allá de diagnósticos que, sin duda, reconocen los avances realizados y reiteran sus limitaciones, es importante apuntar hacia metas y puntos de llegada desde la perspectiva y comportamientos de los distintos agentes que protagonizan el desarrollo industrial: poderes públicos, empresas, sindicatos, ciudadanos y otros interesados (stakeholders). Es necesario aclarar conceptos, delimitar responsabilidades y no repetir los errores del pasado, sin olvidar que los poderes públicos deben estar atentos a las decisiones del sector privado (a su favor: una mayor información). Ciertamente que la inversión en I+D, la innovación organizativa, la gestión y estratégica de las empresas afectan a la productividad y competitividad de la industria y todos ellos son factores de modernización en los que se debe basar una estrategia económica, ya no solo industrial como si esta fuese ajena y descolgada. Bastaría una simple estadística para reforzar la idea del crecimiento potencial de la economía en un país u otro. [5 ] Cfr ”Urge auténtica política industrial: Concamin” (necesario integrar las cadenas productivas): <oferta industrial elevada y pedidos con retroceso...>, Sec. Economía, El Financiero, México, 12-Nov.-2007. 8 La economía regional (perfil económico de la CAN) se enfrenta al reto estratégico de avanzar hacia un modelo de crecimiento basado, cada vez más, en el aprovechamiento oportuno de la información, el conocimiento y la innovación (I+D+i). Todo país se enfrenta al mismo contexto internacional de creciente competencia, y disponer de un entorno atractivo con elevada capacidad de innovación es un factor determinante para favorecer la productividad de las empresas, la localización de nuevas actividades de alto contenido tecnológico y el desarrollo de estrategias empresariales basadas en la innovación de proceso y de producto, aparte de ser un atractor de IED. La CAN tiene sus bazas al ampliar sus espacios de negociación [6]. Las empresas locales necesitan, sin perder esa visión a mayor plazo, realizar un esfuerzo sustancial y sostenido en el tiempo para converger en I+D e innovación con los países avanzados de la región, y participar así del objetivo que se ha fijado la región de convertirse en una economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica, una economía capaz de un desarrollo sostenible, con más y mejores puestos de trabajo y una mayor cohesión social, superando la etapa de las actividades de autosubsistencia y sin mayor valor agregado que hunde a las poblaciones en la pobreza o marginalidad. Lo decíamos hace tiempo y la historia abunda en razones, que el desarrollo no pasa por mirar hacia adentro y a base de ineficiencias o de tiempos mejores (recordar la Ley de Reevans), el despilfarro de recursos, subsidios y subvenciones generalizadas, continuas devaluaciones y de salarios de subsistencia, cuyos (malos) ejemplos en la región abundan. En diferencia con el pasado, la concepción de una nueva política industrial para la competitividad (PIC), en el ámbito de la innovación y de la transferencia de tecnología, tiene como objetivos fomentar: la capacidad de innovación del tejido productivo, la especialización en las actividades intensivas en la gestión del conocimiento, la configuración de grupos industriales capaces de adoptar estrategias transnacionales y la creación de un entorno innovador para las empresas regionales andinas. Un entorno innovador que se configura, necesariamente, de acuerdo con las capacidades y potencialidades de las mismas universidades locales, pero que requiere también superar el déficit de infraestructuras y de centros de apoyo a la innovación y transferencia tecnológica de las economías regionales. Esperamos que este Seminario-Taller estimule la reflexión multivectorial de todas las personas e instituciones interesadas en el progreso de la industria y a orientar decisiones que la fortalezcan. El análisis y el debate son instrumentos fundamentales para que un país avance de manera sólida hacia un futuro más próspero. Por otra parte, los diferentes Informes Globales o Mundiales, desde el “GCR/WEF”, “WCY/IMD” anual, Estudios-país/ONUDI o el libro Competir en Europa (1997), entre otros, ponen en evidencia las preocupaciones de la situación de la economía y de la industria. Nota: Se recomienda la lectura del texto en complemento de la presentación (formato <ppt>). [6 ] El tema de la integración regional ha cobrado nueva vigencia a raíz de la propuesta de la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (UNASUR). Después del fracaso del ALCA se han levantado propuestas como la de ALBA de Venezuela y los TCP de Bolivia… Asimismo, se ha venido negociando acuerdos de cooperación como un Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Europa, y comenzado las negociaciones entre Europa y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en el mismo sentido. Ver nota [1]. 9 Una reflexión inicial en torno a la industria, empresas y calidad del crecimiento La industria de cada país puede sufrir importantes crisis de competitividad, con un gran costo de empleos y aspectos como la convergencia real con países de un bloque u otro. Y entre los problemas que condicionan la actuación de las empresas, como rasgos comunes de la economía, se encuentran los relacionados con la productividad, la posición competitiva de la economía nacional y la apertura a los mercados exteriores que, en muchos casos, necesitarán del concurso de los poderes públicos. Por ejemplo, ya en 1997, entre otros, se debatía en España si tenía un futuro industrial o, por el contrario, debía dirigir todos los esfuerzos emprendedores hacia el pujante sector de los servicios; si las políticas industriales habían llegado a su fin y el papel del Estado debería limitarse a crear un marco macroeconómico de estabilidad y bajos tipos de interés; si las empresas debían apostar por un modelo de gestión flexible y ajeno al compromiso a largo plazo con los interesados, especialmente los trabajadores y los financieros o, por el contrario, apostar por un compromiso de estabilidad y acuerdo a largo plazo, compensado con mecanismos de flexibilidad y participación internos. Según la situación económica e industrial de cada país, corresponde a grupos de profesionales [universidad, empresa y gobierno] tomar la iniciativa de constituirse en voz y palestra de la economía industrial (Centro de Industria y …, Observatorio Industrial, etc. ) que contribuya a asegurar el necesario protagonismo de la industria en el debate sobre la economía nacional, complementando otros aspectos igualmente importantes, como los financieros, fiscales y macroeconómicos, logrando hacer difusión de los grandes retos que enfrenta la industria en la región y el mundo. Y no es para menos la tarea que le incumbiría en el escenario que se abre: la profundización de la globalización, el despegue de grandes países como China e India, los cambios en las tecnologías de la información y en las ciencias de la vida, los acuerdos de negociaciones múltiples (UE, EUA), la ampliación y consolidación de bloques, el crecimiento de la inmigración y sus efectos en el mercado de trabajo, la desregulación y los bajos tipos de interés, etc., para tratar temas como: la aportación de la inversión extranjera a la productividad; la rentabilidad de la inversión en I+D+i; el papel de los Centros Tecnológicos en el proceso de innovación; el sistema eléctrico nacional desde la perspectiva industrial; la industria por ramas (estructuras, estrategia y competitividad); educación formal y demanda de cualificación, etc., contribuyendo así a la reflexión independiente y enraizada en la realidad sobre las grandes preocupaciones de la industria en temas como: las preocupaciones de los ciudadanos, principalmente empresarios, sindicatos, responsables de la política industrial y académicos; cuáles son los grandes retos de la industria andina en el actual contexto regional (MERCOSUR, MCA) e internacional (UE, EUA, APEC,…); cuáles son sus principales fuerzas y debilidades; hacia dónde se dirige el tejido industrial; cuál es su futuro y sus condiciones de éxito, en la zona y en el mundo, y con un enfoque coherente desde la micro a la macro, dando protagonismo a las acciones de las empresas y de quienes se articulan alrededor de ellas, distinguiendo entre resultados de interés privado y de interés social, pensando en las instituciones que mueven las palancas del progreso. La lista no es exhaustiva y se requerirá del concurso académico, gubernamental y empresarial para su tratamiento. Haciendo presente la nota conceptual del MP/PER, CAN y ONUDI para este Seminario-Taller, y bajo esos principios, un punto de partida sería analizar la actividad de creación de empresas en la región, su magnitud y características, colocando la cultura emprendedora como uno de los pilares que han de asentar el desarrollo industrial y la competitividad internacional; el mercado de trabajo y su relación con la productividad; la cualificación y la estructura ocupacional de los 10 ocupados. Por el perfil de la industria en uno u otro país de la CAN, uno de los problemas más persistentes de la industria es la reducida inversión en I+D y la escasa capacidad de innovación, núcleo del éxito y de la competencia entre empresas, -un dominio apremiante del papel de las administraciones públicas, al menos en su inicio. En ese análisis, se debe contemplar toda la cadena, desde la perspectiva de los recursos e instituciones y hasta completar con los resultados en términos de productividad, especialización sectorial y crecimiento potencial de la economía, con especial atención a las características de la especialización productiva de la economía, por sus consecuencias en la dinámica futura de la industria. La mayoría de los países de la región han basado su crecimiento, en las últimas décadas, en sectores de contenido tecnológico bajo (cfr “Competitividad Industrial del Ecuador”, por MICIP/ECU, ONUDI [2004]) a diferencia de otros países semi- o industrializados que crecen en los de intermedio contenido tecnológico. Esta evolución se complementa con la de los precios en el mercado exterior, donde los precios unitarios de tales países no mejoran, tendencialmente, respecto a la media de terceros. Es decir todo apunta a que la estrategia dominante entre las empresas es la que acentúa el modelo de competitividad asentado en costes bajos (sobre todo salarios bajos). ¿Qué implica esta especialización en términos de capacidad de competir, de adaptarse al cambio tecnológico, de invertir en I+D, de aumentar la productividad o de generar empleo de alta cualificación y de un crecimiento que reditúe a la población? Los repetidos Foros sobre “Política Industrial y de Negocios” han puesto, sucesivamente, a la luz el cambio en las estrategias que siguen las empresas, los desafíos que enfrentan en su desarrollo y ejecución, poniendo de relieve la política de los gobiernos (facilitador) para mejorar y fortalecer el entorno. Los cambios se han intensificado desde los noventa, con el estímulo de los desarrollos tecnológicos y económicos, para reforzar la competitividad (adquisiciones, fusiones, alianzas estratégicas internacionales, etc.), apoyados por el crecimiento dinámico del comercio electrónico. La restructuración global, generalmente, ha tendido a empujar la empresa a la eficacia y ha ayudado a estimular la innovación facilitando la difusión de la tecnología y producción, así como la expertise de gestión y marketing. Serán abundantes las referencias al cambio de política industrial [4], en franca ruptura con estrategias del pasado, en especial de los años 70-80. No estaría de más, por parte de estudiantes, con el concurso de Universidades y Cámaras, de protagonizar un estudio completo sobre la estructura y la economía industrial y de su desarrollo a través de la innovación tecnológica, en el contexto de las corrientes del pensamiento económico actual, así como de las políticas de promoción, desarrollo y localización industriales en un entorno económico abierto y complejo, y que servirá al país y a los agentes implicados. La tarea está servida y el Seminario-Taller será una ocasión para incorporar puntos de vista y enriquecer los temas vinculados al desarrollo económico e industrial, que los agentes locales deberán incardinar en el desarrollo industrial del país. Es un atrevimiento avanzar junto con otros: el futuro depara cambios y, quizás, ya no sea el Capital físico (K) lo más añorado y necesario (porque abundante), sino el Capital humano (Lc o RHc), a fomentar y a retener por las empresas [12]. Es un nuevo caveat a los Gobiernos, Universidades, Empresarios y Sindicatos, sin excluir a la sociedad entera. Es un nuevo interrogante al liderazgo Empresarial [7]. Quizás, nos encontremos en la Segunda Curva del cambio (Ch. Handy) por hacer, que ya no importa quién crea y a quiénes pertenece la empresa, sin con ello el empleo crece y se sustenta la sociedad por entero, familias y gobiernos en la procura del mejor estado de bienestar (la incertidumbre al orden del día… [1] y [2]). [7 ] El futuro está en el Capital Humano versus el Capital Físico… Ver “Retención del Talento” [12] 11 1.-Importancia de la industria para el desarrollo y bienestar económicos de un país. Por la importancia que el sector industrial tiene para el desarrollo económico de un país, la política industrial ha gozado tradicionalmente de un papel de gran relevancia en el seno del conjunto de la política económica. Y esta relevancia, recién se ha acrecentado debido a los importantes cambios que han afectado, y aún continúan afectando, a las empresas industriales, en general por: el proceso de ajuste estructural desarrollado a fines de los 70 y buena parte de los 80, el continuo proceso de internacionalización de la actividad económica, el impacto de las nuevas tecnologías en las formas tradicionales de competencia y los retos de competitividad planteados por la integración o construcción de bloques regionales. Todas esas circunstancias suponen importantes retos no sólo para las empresas, sino también para los poderes públicos en el desarrollo y aplicación de acciones de política industrial. La importancia del sector industrial se debe, entre otras razones, al efecto multiplicador que la industria tiene sobre el conjunto de la economía, ya que por cada empleo creado en este sector, se generan otros tantos empleos en otras actividades (ventas, servicios, sector público, etc.), a lo que se añade el efecto de arrastre para el conjunto de la economía, fundamentalmente en relación al sector servicios. Y dado que la industria y los servicios son los sectores de mayor peso en cualquier economía desarrollada (en VAB, VAM y empleo), el sector industrial define la potencia de una economía (su tórax) y, este sentido, puede ser considerado como un sector estratégico desde el punto de vista de la política pública. Sin un sector industrial propio y robusto, la economía de un país sería una economía derivada, no autónoma con crecimiento endógeno, y con peligros mayores ante choques. Desde el punto de vista teórico, existen razones para pensar que la relación entre industria y servicios existe y es más sólida, y, en este sentido, es lógico esperar que a mayor nivel de industrialización de un país, mayor es la demanda de servicios (financieros, consultoría, comerciales y venta, reparación, transporte, servicios públicos, hostelería y restaurantes, etc.). Igualmente, sucede en el sector de servicios, de tal modo que cabe esperar la existencia de un cierto efecto multiplicador de la industria. 2.-El concepto y necesidad de Política Industrial para la Competencia (PIC). Muchos sienten recelo al oír hablar de este concepto de política industrial, hoy completamente diferente de lo que era hace veinte o treinta años, cuando los gobiernos, en general, consideraban que la clave de la prosperidad estaba en el proteccionismo, esencialmente en la utilización de normas y barreras comerciales discriminatorias para proteger a sus empresas de la competencia exterior. ¡Cómo cambian las cosas, y no solo éstas, también hasta los gobiernos y las personas! Para unos, la Política Industrial es de difícil definición, delimitación y justificación. Otros no dudan en que se puede definir como el conjunto de intervenciones públicas dirigidas a influir sobre la asignación de recursos en el sector industrial (demanda y oferta de factores; entrada y salida de operadores, niveles y calidad de producción, etc.). La justificación de la PI, para promover la Competencia (PIC), plantea una controversia teórica con origen en las dos corrientes de pensamiento económico (ortodoxa y heterodoxa) cuya diferencia está en “cómo y hasta donde” puede llegar la intervención directa o indirecta. Pero las dos corrientes coinciden en que hay dos argumentos de justificación: económicos (dimensión de las firmas, externalidades, reputación, calidad y competitividad y rigidez del mercado laboral) e institucionales (relacionados con los grupos, intereses y presiones, etc.). La UE entre otros organismos, finalmente, la incluyó en el Tratado de Maastricht (1992: definición de 12 actuaciones para la competitividad de la industria –comunitaria, Informe Bangeman), ante la necesidad de coordinación y armonización de competencias e instrumentos que, por otro lado, ya venían realizándose en el marco de: Tratados CECA y EURATOM, coordinación de políticas comerciales, compras públicas, calidad y propiedad intelectual, etc. Hoy en día está bien aceptado que el aislamiento sólo puede llevar al estancamiento y la pobreza, y que es la liberalización de mercados la que reporta los mayores beneficios, tanto para los consumidores como para las empresas, y la que ayuda a éstas a mantenerse rentables y activas en un mercado cada vez más globalizado y competitivo, como atletas en un estadio. Entonces, la cuestión clave que hoy intenta abordar la política industrial (PI) es: ¿qué hay que hacer para ayudar a las empresas a competir en el mercado mundial? Obvio, que esta cuestión afecta a muchas otras políticas y cualquier respuesta eficaz incidirá en la educación y la formación, la investigación y el desarrollo, la competencia y el medio ambiente, por lo que es de suma importancia visión y consenso, en reforzar la competitividad de la industria de cada país de manera que genere un crecimiento más rápido y más empleos, dando importancia, según casos, a la creación y robustecimiento de las PyMES, entre otras medidas [8]. Cuando se habla de la Política Industrial, normalmente se refiere al conjunto de acciones, emprendidas mayoritariamente por la Administración Pública, que tienen como principal objetivo aumentar la competitividad de la industria de un país o región a través de sus empresas. Y por competitividad, con todas las variantes de estudios internacionales (OCDE, IMD, WEF, UE, Department of Commerce/USA, autores múltiples…), se entiende la capacidad de una organización para obtener y mantener sistemáticamente unas ventajas comparativas (dinámicas) que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico en que actúa. Las definiciones no faltan, y como referencia vaya esta otra del nuevo “Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITYC)”, en España, encargado de un amplio conjunto de políticas que afectan a la productividad, incluyendo la energía y la sociedad de la información, por quien era Secretario Gral de Industria: “La nueva estructura de la Administración Central del Estado ha comportado la recuperación del Ministerio de Industria para diseñar y ejecutar las estrategias de política industrial. El papel de la política industrial consiste en gobernar este cambio productivo y, singularmente, activar procesos que permitan incrementar sustancialmente la productividad. Como ha señalado la Comisión Europea (2005), la buena salud de la industria manufacturera es indispensable para el crecimiento económico… La nueva política industrial se dirige de forma muy especial hacia la activación de esta productividad total de los factores, fortaleciendo la innovación” [24]. Todos hablamos de Política Industrial y me temo que la delimitación conceptual no es una tarea simple, por la complejidad de definir, de forma clara, los objetivos de la intervención pública en la industria, así como de precisar cuáles son los instrumentos que ésta emplea, ante la multiplicidad de factores y circunstancias que influyen, directa o indirectamente, en el sector industrial. Por otro lado, la lista de tantas malas experiencias en AL en materia industrial (ver más abajo) exige claridad conceptual. A este respecto, con A. Jacquemin como pionero [13], se suele distinguir entre dos tipos de política industrial: la política industrial de mercado y la política industrial intervencionista: [8 ] Ya en la “Ponencia VII “Seminario Internacional de Políticas para el Desarrollo Industrial y de las PYMES”, se decía: “Transformar el sector industrial…, con énfasis en las PyMEs, para lograr su crecimiento a través del fomento de la competitividad que lleve como resultado un mayor valor agregado, más empleo y reducción de la pobreza “, (jul-06: URL/GUA). 13 (i) La política industrial de mercado comprendería todas aquellas medidas públicas destinadas a reducir las múltiples imperfecciones que afectan a las estructuras de mercado, con el objetivo de propiciar el clima económico y social en el que puedan desarrollarse lo mejor posible las fuerzas de la competencia. Entre estas medidas, se desmarcan las relativas a: Concentración industrial (índices de Herfindal o de entropía: IH, ER), a través de reagrupaciones o cooperaciones entre pequeñas y medianas empresas (CV, CH, CV, GIE, SUBC,…); la supresión de trabas artificiales de la competencia (diferencias de normas técnicas o de seguridad, las cargas fiscales discriminatorias, los mercados públicos cerrados, las condiciones de financiación desiguales, etc.); la mejora de la información, protección de consumidor, etc.; la mejora de la cualificación de la mano de obra, dotación de infraestructuras adecuadas, etc. (ii) La política industrial de carácter intervencionista se caracteriza por fijar un cierto número de objetivos prioritarios a la actividad industrial de los sectores privados y públicos, siendo múltiples los medios para conseguirlos, y de carácter coercitivo (precios obligatorios, restricciones, etc.) o incitativo (por medio de incentivos). Entre estos objetivos, serían: - Asegurar suministro de ciertos bienes y servicios de carácter estratégico (energía, defensa, etc.). - Orientar la inversión industrial con preferencia a determinados sectores de interés (…). - Asegurar una mejor dispersión geográfica (…) de las inversiones industriales, etc. Ahora bien, cualquiera sea el tipo de política industrial considerada, existen unos objetivos que se tratan de alcanzar con las acciones de los poderes públicos. De ahí, que la política industrial, a reserva de otra mejor definición, puede definirse apropiándose de aquellos elementos que la componen y se tendría que: «Política industrial es el conjunto de actuaciones directas de los poderes públicos sobre el sector industrial y su funcionamiento, con el propósito de alcanzar unos objetivos»: [2-#]. Dentro de esta definición cabría reparar en los siguientes elementos: (a) Las actuaciones sobre el sector industrial y su funcionamiento han de ser directas; es decir, únicamente aquellas medidas que estén enfocadas directamente sobre este sector, pueden considerarse dentro de la política industrial. De este modo, cuando se trate de acciones de tipo generalista (dirigidas al conjunto de la actividad económica u otros sectores no industriales: agricultura, construcción y servicios), aún con efectos sobre todas las empresas industriales, -éstas no pueden ser incluidas dentro de la política industrial. Caso: las acciones de fomento de empleo, actuaciones de política fiscal, política monetaria, política de obras públicas e infraestructura, etc., que, aún con efectos sobre la industria, no están directamente enfocadas en la misma (política industrial). Esto implica que se puede incluir un gran número de acciones de los poderes públicos dentro del ámbito de esta política, siempre y cuando las mismas se enfoquen directamente sobre la industria, ya sea para el conjunto de este sector, determinadas ramas o empresas. Así por ejemplo, las siguientes medidas podrían considerarse plenamente dentro de la política industrial: - Incentivos fiscales para la inversión industrial en determinadas ramas de actividad o regiones; - Acciones de formación de los trabajadores de determinadas industrias; - Establecimiento de cuotas y tarifas, y en general de cualquier tipo de barrera (técnicas, 14 aduaneras, etc.) a la importación de determinados productos para proteger a determinados sectores de actividad; - Construcción de infraestructuras «particulares» para empresas industriales localizadas en cierto enclave o una zona geográfica; -Participación directa en el sector industrial a través de empresas públicas o de capital mixto, etc. (b) En segundo lugar, han de tratarse de acciones emprendidas por los poderes públicos… y, aunque otras medidas ajenas a aquéllos puedan tener un impacto, no pueden considerarse dentro de la política industrial. Caso: todas las acciones realizadas por instituciones y asociaciones privadas (organizaciones empresariales y sindicales, fundaciones privadas, etc.), aún cuando se realicen sin ánimo de lucro. Acciones típicas de ello son: - Medidas de mejora de la información a disposición de las empresas industriales; - Medidas de mejora de la cualificación de la mano de obra de una determinada rama de actividad; - Investigación técnica y tecnológica, tanto de productos como de procesos, orientada a una rama de actividad; - Acciones de promoción comercial de determinados productos, sin efectuar mención a marcas concretas, a nivel nacional o internacional, etc. Hay que tener en cuenta, no obstante, que los poderes públicos pueden llevar a la práctica un buen número de medidas de política industrial a través de sociedades e instituciones que se rigen por el Derecho Privado, como por ejemplo: sociedades de fomento industrial, institutos para la pequeña y mediana empresa, sociedades de promoción de suelo industrial, sociedades de capital-riesgo, etc., pero, en todos estos casos, las actuaciones de las mismas han de considerarse como actuaciones de los poderes públicos, siempre y cuando aquéllas estén promovidas y financiadas por éstos. (c) Finalmente, las acciones de los poderes públicos han de destinarse a la consecución de unos objetivos determinados. A este respecto [13], y la UE sigue las aportaciones de A. Jacquemin, tales objetivos pueden ser muy variados, aunque normalmente las acciones suelen concentrarse en los siguientes: - Propiciar el clima económico y social en que pueden desarrollarse lo mejor posible las fuerzas de la competencia; - Asegurar el suministro de determinados bienes y servicios de carácter estratégico; - Dirigir la inversión industrial preferentemente a determinados sectores de interés; - Asegurar una mejor dispersión geográfica de las inversiones, etc. A título de cierre, aunque los intentos por definir los elementos de una política industrial integrada, no hayan sido del todo exitosos, existen diferentes enfoques, todos ellos caracterizados por el diálogo y la participación del sector privado y otros actores interesados con la administración pública (gobierno). De todas formas, entre los elementos básicos que aparecen en la formulación de toda política industrial, se puede enumerar los siguientes: debe ser realista, teniendo en cuenta las capacidades del país (análisis FODA); orientada a la productividad y crecimiento; tener como meta la creación de un entorno que permita el desarrollo del sector privado y capaz de atraer inversión, interna y externa; debe promover la creatividad e innovación para mejorar los procesos de producción y 15 productos; debe ofrecer oportunidades para la creación de empleo, con equilibrio territorial; debe promover el desarrollo efectivo de los recursos humanos para la industria… funcional y sostenible, transparente ante los actores implicados; una política industrial integrada debe representar los intereses del Estado, tener en cuenta los intereses y preocupaciones del sector privado y en consideración las necesidades de la población, en especial la calidad e intereses medioambientales. Por encima de todos ellos, una política industrial en una economía global competitiva debe tener como objetivo permanente asegurar la competitividad industrial. La presentación visual [2] hará resaltar estos elementos en la política industrial formulada por la UE, en claro ejemplo de emulación y según casos y etapa de desarrollo. En suma, la competitividad industrial es vital para los estándares de vida y empleo, y debe, por consiguiente, ser mantenida en un entorno económico que deviene crecientemente competitivo. Para enfrentarse a este desafío, el impulso de la política industrial ha tenido que ser orientado hacia la identificación de los medios para robustecer el desarrollo competitivo de industria, en la mayoría de los países desarrollados. Ese desafío se ha superado con un cierto grado de éxito en términos de innovación e inversión intangible, contribuyendo a una neta mejora en la globalización de la industria, muy especialmente en la UE. De esa importancia dada a la competitividad industrial, durante los últimos años la Comisión ha ido desarrollando una metodología para abordar los problemas de competitividad, tanto a nivel transversal como sectorial. Esta metodología consiste en combinar tres elementos: análisis (identificar los retos), consulta (justificar medidas en el ámbito de la política industrial) y acción (anticipar los cambios y facilitar las medidas adecuadas). Desgraciadamente, este buen desempeño no es suficiente para frenar el declive en el empleo industrial y, por consiguiente, el continuo aumento del desempleo. Reducir este último es la atribución más urgente de todo gobierno, en sus esfuerzos de reestructuración. De idéntica manera, mientras la UE puede ser de las primeras en poder industrial más grande, en términos de producción, continúa los grandes esfuerzos por la inversión industrial y de manera significativa para potenciar la competitividad y el crecimiento que, por otro lado, serían muy onerosos para solo las empresas o gobiernos particulares [OCDE-28] y [UE-29]. 3.-Los objetivos de la Política Industrial para la Competencia/Competitividad Ateniéndose a la definición precedente de la política industrial, se plantea el problema de definir de una forma más precisa cuáles son estos objetivos. En este sentido, los principales objetivos a los que habitualmente se destinan las acciones de política industrial son los siguientes: a) Incremento de la actividad industrial, aunque dentro de unos limites determinados. b) Reducción de los desequilibrios inter-territoriales. c) Incremento de los niveles de competitividad de la industria. El incremento de la actividad industrial constituye una de las condiciones necesarias para la mejora de los niveles de desarrollo y bienestar económicos de un territorio, no sólo por la capacidad del sector industrial para generar valor añadido y crear puestos de trabajo directamente, sino por el efecto de arrastre que tiene sobre el resto de la economía. Pero, sólo se trata de una condición necesaria, no suficiente, ya que el desarrollo económico va más allá del simple incremento de la producción. Por ello, aún cuando tal incremento sea indudablemente 16 deseable para conseguir unos mayores niveles de desarrollo, -éste no debe conseguirse a expensas de una degradación irreversible del medio ambiente, o mediante el despilfarro de los recursos naturales (caso de las malas experiencias en AL, en especial con la política de substitución de importaciones a como diese lugar). Es decir, el objetivo de incremento de la actividad industrial debe darse necesariamente dentro de los límites establecidos y, con independencia de ellos, este objetivo se persigue normalmente por parte de los poderes públicos de dos formas no excluyentes entre sí: la promoción del desarrollo endógeno de la industria (∆K y empresas) y mediante la atracción de empresas del exterior (IED): [30]. En esa línea y como forma probada de efectividad para crecer (y mayor competitividad), en el contexto de la economía globalizada, es la acumulación de inversiones a largo plazo ([ver [5, 34]). No agotaremos todo su contenido y razón habrá en otras ponencias para abundar con mayor detalle la problemática particular de cada una de estas estrategias, tratando que permita valorar las acciones orientadas hacia la consecución del objetivo de incremento de la actividad industrial, y, entre ellas, la estrategia de atracción de inversiones extranjeras merece una atención especial (entre controversias de tipo político y ventajas económicas). Hay que situar el papel de las empresas extranjeras en el desarrollo de una economía y tratar de efectuar una valoración más precisa de las acciones públicas para la atracción de este tipo de inversiones, sin olvidar que el objetivo de política industrial es también para la mejora de los niveles de vida de la población. Se trata de potenciar el desarrollo y de identificar los factores que influyen en la competitividad industrial, condición indispensable para salvaguardar el desarrollo y, en ese contexto, potenciar las negociaciones con la UE. Caveat 1: La disponibilidad de una industria competitiva es fundamental, no sólo para el progreso y supervivencia de la misma, y la concesión de incentivos es una estrategia adecuada, de tal modo que si un país, o una región, logra atraer una inversión que de otro modo se habría producido en otro lugar, la política de incentivos cumple perfectamente sus objetivos. Y a contrario, si la inversión extranjera va a producirse de todas formas en un país determinado, existan o no incentivos, toda competencia entre regiones por atraer dicha inversión significa, desde el punto de vista del conjunto de la nación, una transferencia innecesaria de recursos públicos al sector privado. Igualmente, desde el punto de vista de la CAN (como de la UE), si una empresa extranjera tiene decidido invertir dentro de su territorio, toda competencia entre países es completamente ineficiente. En todos estos casos, la empresa extranjera se vería beneficiada por dicha transferencia de recursos públicos (esto se ha dado en el pasado en muchos países de AL). Como antecedente, hoy, en el seno de la UE, la concesión de ayudas por parte de los poderes públicos está regulada, estableciéndose unos límites máximos de ayuda en función de los problemas socioeconómicos de cada área y sometiendo las mismas al requisito de autorización por parte de la Comisión. No obstante, hay que tener en cuenta que los incentivos que puede ofrecer un país o una región a una empresa extranjera no son necesariamente monetarios, sino que pueden adoptar formas muy diversas como suelo industrial, construcción de infraestructuras específicas, etc., que son más difíciles de controlar. No se debe olvidar el objetivo-fin de la política industrial y de las medidas conexas: se trata de preservar y defender la competencia que beneficia, en primer lugar, al consumidor, a través de: Precios más bajos, mayor poder de compra, mayor calidad en los productos y servicios, mejor atención al cliente, posibilidad de elección entre distintas opciones y se traslada al consumidor la innovación, etc. A su vez, también la industria se ve beneficiada, ya que al liberalizarse los servicios, disminuyen los costos, aumentando la competitividad, y la macroeconomía también se ve saneada, ya que no aparece tanta inflación, con moderación de los salarios y una recaudación de mejores y más impuestos sin aumentar los tipos impositivos, con aumento del empleo. No faltarán referencia a las experiencias de años atrás (1970, 1980…), en países de AL, para extraer 17 lecciones a no repetir a la luz de estos beneficios relegados entonces. Y los beneficios por el efecto multiplicador son innegables, respecto a la mayor integración económica, la cohesión, la mejorar nivel de vida, el crecimiento sostenido, la protección social y el respeto al medio ambiente, entre otros. Toda ayuda oficial (a través de instrumentos acordes), en ese sentido, para liberalizar un sector y desarrollar una zona, es de responsabilidad de la Administración Pública. Asimismo, es de ésta la responsabilidad para favorecer el entorno de la empresa, entendido como: todo aquello que, ajeno a su organización, tenga influencia en su futuro y supervivencia, y que la empresa tenga una muy baja o nula capacidad de control, sin olvidar que la riqueza tiene su origen en la habilidad de obtener recursos, transformarlos e intercambiarlos, a la cual se deben todos los agentes socio-económicos, -de donde se deduce que la política industrial es, por sus fines, social y económica. Cuadro #1: Sinopsis Objetivos generales de la PI *Reequilibrio de la balanza de pagos *Incrementar la productividad y competitividad de la economía *Aumenta competitividad de la industria de un país o región *Fomentar la actividad industrial *Reducir desequilibrios Interterritorios … Objetivos específicos de la PI *Intervenir en sectores de expansión o rescisión *Repliegue ordenado en determinados sectores *Aparición de determinados sectores *Incrementar cifras destinadas a la inversión *Consolidar actividades o empresas en el territorio *Asegurar el suministro energético nacional. El ámbito territorial de la PI • Supranacional • Estatal • Regional • Local El nuevo marco de la PI se define por: *Globalización … *Integración: UE, CA, CAN, MERCOSUR, ASEAN… *Revolución tecnológica … *Especialización y adaptabilidad *Sociedad de la información … Instrumentos de la PI con los objetivos de: *Facilitar suelo industrial *Reconversión industrial *Ayudas fiscales y económicas *Otorgar subvenciones *Facilitar la puesta en marcha con una reducción de la burocracia *Planes de educación de formación *Campañas publicitarias de fomento de consumo *Puesta en marcha de iniciativas empresariales *Inversión en infraestructura de comunicación … (*)No exhaustivos. Nota:ver Tabla #1: Matriz Industrial, pág.36 En la elaboración de la Política industrial, -de ser posible con la participación de diferentes actores (empresarios, mundo académico, sindicatos, gobierno, etc.)-, no debe tirarse de la cuerda de unos contra otros. Unos, en el afán de ser oídos, pretenden abundar en centenares de medidas y hacerlas prioritarias, a sabiendas que pocas se retendrán. Otros, en un alud de tantas medidas, pretenderían aconsejar al Gobierno cuando no de peticiones, sin asumir la corresponsabilidad, especialmente cuando estas se orientan a temas de: (i)medidas sobre depreciación fiscal acelerada para las nuevas inversiones; (ii)la eliminación del impuesto sobre los activos…, y (iii)incentivos fiscales temporales… El sector académico, en un contexto de y condiciones de apertura externa e integración comercial, debe saber orientar la PI y servir a: “encontrar mecanismos para promover la adquisición de ventajas competitivas”. Los sindicatos, por su lado, más preocupados por la política laboral, no deben olvidar que ésta y sus salarios, para mejorar las condiciones de vida, están vinculados con el aumento de la productividad del trabajo y la calidad de los productos. En suma, no se trata, tampoco en estas negociaciones, de un juego de suma-cero o de dilemas de cooperación al estilo del prisionero o de la gallina [2-#]. 18 El establecimiento de una política industrial debe tener en cuenta la inversión productiva con desarrollo científico-tecnológico y la utilización eficiente de los recursos existentes contra las tantas ineficiencias de ayer, para lo que es necesario identificar los desafíos pertinentes de cada industria. Un claro ejemplo de ese esfuerzo, son los estudios de la Comisión/UE [29] sobre la aplicación de la política industrial en las industrias manufactureras durante los próximos años, es una respuesta a los compromisos en el “Programa de Acción por el Crecimiento y Empleo”, para contribuir a fortalecer la base industrial. En ese sentido, y a raíz de la Agenda de Lisboa (2000), los diferentes países de la UE elaboraron un tipo de Programa Nacional de Reformas (PNR), donde se hace mención específica a la innovación como motor de la productividad y sus repercusiones sobre lo que debe ser la nueva política industrial. En el caso de España, expresamente, se reforzó esta prioridad, junto con el fomento del espíritu empresarial, el empleo, la I+D+i y la política energética [32 y Recuadro #1]. En la misma línea, para lograr establecimiento de una política industrial, la UE consideraba diferentes acciones necesarias para mejorar las condiciones básicas de la industria manufacturera y asegurar la consistencia de varias áreas de la política. El proceso de prospección de tales políticas se ha traducido en la identificación sistemática de los desafíos más importantes de la competitividad y de la política industrial de cada sector individual, en términos cualitativos y cuantitativos (ver Tabla #1: Matriz de políticas industriales: pág.36), agrupados en cuatro grandes categorías: (i)industrias alimenticias y de salud; (ii)industrias de maquinaria y sistemas; (iii)industrias del diseño y moda; (iv)industrias básicas e intermedias, cada una de ellas caracterizada por sus desafíos propios. Recuadro #1 Marco general de la política industrial: El objetivo último de todas las medidas de política es el fomento de la competitividad de los distintos sectores implicados (industria, energía, comercio, PyMEs, turismo y telecomunicaciones), mediante el logro de un mayor crecimiento de la productividad y la consolidación de un adecuado entorno económico que permita alcanzar elevadas tasas de crecimiento sostenible y llegar a una armonización total de la renta per cápita del país con el entorno regional. Objetivo principal en la industria: atenuar las deficiencias tradicionales que afectan al sector: reducido número de empresas de base tecnológica, estructura industrial con predominio de sectores de tecnología media y media baja, lento avance de la productividad y reducido gasto en investigación, desarrollo e innovación. Adecuar distintas medidas: que traten de garantizar las condiciones que lleven al mercado a orientar sus recursos hacia actividades que utilicen factores productivos avanzados y hagan uso intensivo del conocimiento y de las TIC, de manera que se favorezca la innovación y se puedan anticipar a los cambios estructurales generados por la economía basada en el conocimiento. se trata de crear las condiciones adecuadas para que la evolución industrial sea equiparable a la del conjunto de la economía: que VAB industrial crezca por lo menos al ritmo del PIB. Reforzar prioridades: la innovación como motor de la productividad: eje de la nueva política industrial. el fomento del espíritu empresarial, el empleo, la I+D+i y la política energética [32] 19 4.-La nueva política industrial se mueve hacia la aplicación del conocimiento -La inversión en I+D+i En una Sociedad de la Información como suele denominarse a la actual, dominada por el flujo de la información generalizada, disponible y con medios al alcance creciente de todos, y de mayor aplicación a todo tipo de actividad, -la realidad revela que la inversión en sectores de alta tecnología e intensivos en conocimiento (con más recursos en I+D+i) no sólo genera riqueza y empleo de mayor calidad, sino que también actúa como motor de crecimiento de la productividad en otros sectores más tradicionales. Esto se debe a que la inversión en innovación y la extensión de la SI es la vía más rápida para elevar la productividad del sector servicios, que es el de mayor importancia relativa de forma generalizada (>55% del PIB). Por ello, la nueva política industrial de los países desarrollados [no exclusiva y más que una emulación para los PED] se orienta no sólo a la mejora de la calidad de los bienes y servicios en sectores tradicionales sino, principalmente, al impulso de los sectores de mayor intensidad tecnológica, de forma que la composición sectorial resultante dé lugar a niveles de productividad y competitividad elevados. En este marco, la nueva estrategia de desarrollo industrial de no pocos países [entre ellos: España] trata de incidir en la productividad total de los factores (PTF: Fig. # in [2]) mediante actuaciones relacionadas con sus principales variables: dotación de infraestructuras, calidad del capital humano, inversión en I+D+i y entorno competitivo de los mercados de bienes y de trabajo. Se pretende fortalecer el carácter innovador del tejido productivo, incidiendo especialmente en la valoración que las actividades de innovación tecnológica tienen en (i)los sectores productivos y (ii)dotando a las empresas de los mecanismos adecuados para incorporar eficientemente tecnologías y procesos innovadores en su actividad. -La participación del sector privado empresarial En esta línea de la nueva política industrial, es prioritario conseguir una mayor participación de los diferentes sectores empresariales (…) con el fin reforzar las bases científicas y tecnológicas de las empresas, fomentar y facilitar su creación y crecimiento, fortalecer su competitividad y lograr un mayor acceso e implantación en los mercados internacionales. El tejido empresarial constituye la principal fuente de desarrollo económico y de creación de empleo en cualquier economía. Para potenciar el crecimiento empresarial, en la mayoría de países, se han intensificado las actuaciones a todo nivel: difusión de información, capacidad de innovación y la transferencia de conocimiento, recursos financieros, proyectos, etc.; fomento de la creación de nuevas empresas y del crecimiento empresarial (jóvenes…); impulso de la internacionalización de las empresas; constitución de observatorios industriales con el objetivo básico de contribuir al desarrollo y competitividad de los sectores seleccionados en el contexto de una economía globalizada; ejecución de múltiples programas, entre ellos los de calidad y seguridad industrial con las exigencias sociales de seguridad y calidad y el respecto al medio ambiente, etc. Es decir, los instrumentos concretos de actuación en el ámbito industrial (PyMEs, Centros para el Desarrollo Tecnológico Industrial, infraestructuras de servicios industriales, ayudas de todo tipo…) has sido numerosos y variados, desde programas de reindustrialización con el fin de estimular el desarrollo de actividades tendentes a potenciar, regenerar o crear tejido industrial alternativo en zonas deprimidas que, además, se han visto sometidas a los efectos socioeconómicos derivados del cambio, el ajuste o la reestructuración de empresas, tanto públicas estatales como privadas, en ellas implantadas, hasta implementar medidas de carácter 20 industrial y financiero de apoyo sectorial y otras medidas de carácter sociolaboral, dirigidas a favorecer el mantenimiento del empleo sectorial a través de acciones de formación continua en las empresas e incentivos para el mantenimiento de los trabajadores de edad, y facilitar la recalificación, el reciclaje profesional y la empleabilidad de los trabajadores mediante acciones de orientación profesional, planes de formación sectorial y acciones de formación profesional ocupacional, etc. Dos constantes se manifiestan y de manera conjunta: dotación de creciente (I+D+i) a Empresas para incremento del empleo y productividad, en aras de una mayor y sostenida competitividad. 5.-Factores que contribuyen al desarrollo endógeno de la economía A raíz de la creciente incorporación tecnológica, de manera transversal y en forma generalizada, en la economía industrial y en la sociedad de consumo, caracterizada por la información, crece también el interés por la idea del desarrollo endógeno (versus «una economía derivada») con un mayor protagonismo de la empresas industriales.. Se trata del incremento de la actividad productiva a través de la estrategia de promoción del desarrollo endógeno. La promoción de la actividad industrial en base a una estrategia de desarrollo endógeno, ha adquirido una gran importancia en la literatura del desarrollo económico. En este sentido, un gran número de estudios se han preocupado de identificar los factores determinantes de la creación de empresas industriales, aunado a la identificación de posibles vías de actuación de los poderes públicos tanto locales, regionales, como nacionales, en el establecimiento de las condiciones básicas para el nacimiento de este tipo de empresas. Y este creciente interés se debe tanto a: (i)un cierto agotamiento de otras formas de política industrial como la atracción de inversiones exteriores, como a (ii)la crítica de cualquier medida que no contribuya a la creación de unas condiciones básicas que garanticen la continuación del crecimiento y desarrollo económico de una forma autónoma. Esto va contra aquellas medidas de carácter proteccionista (subvenciones a la explotación, estrategias de sustitución de importaciones, etc.) que, en la mayor parte de las veces, sólo han contribuido al nacimiento y sostenimiento de empresas no competitivas con despilfarro de RN y financieros (cementerios de fábricas, elefantiasis, privatizaciones a saldo, quiebras, cierres, racionalizaciones costosas, etc.). Este tipo de medidas, aún cuando se establecieran con un carácter temporal para favorecer el desarrollo de nuevas empresas, sin embargo han tendido a alcanzar un carácter permanente con el propósito de garantizar la propia supervivencia La estrategia de desarrollo endógeno tiene el objetivo de crear las condiciones que conviertan el crecimiento y desarrollo económicos en procesos auto-sostenidos, siendo el resultado deseable, la creación de una estructura industrial densa (tejido industrial con malla fuerte: existencia de una gran pluralidad de pequeñas y medianas empresas con una fuerte vinculación entre ellas y con la comunidad en la que se insertan), en ejemplos en la literatura industrial y bien conocidos (Modena, Emilia Romagna, Mondragón, etc.) [24, 25]. Numerosas son las referencias sobre el tema del desarrollo endógeno, con énfasis en la identificación de los factores muy diversos que, en mayor medida, contribuyen a la creación y desarrollo de empresas industriales: políticos, sociales, culturales, institucionales y técnicos, cuya combinación no es replicativa de un país a otro. Sin embargo, hay cierta convergencia por identificar las condiciones para garantizar el nacimiento de nuevas empresas industriales, su supervivencia y el desarrollo de las ya existentes, logrando de este modo un crecimiento y desarrollo autosostenido del sector industrial [2]: 21 -Disponibilidad de unos recursos financieros, materiales y humanos suficientes, y facilidad de acceso a los mismos; -Entorno político, normativo y administrativo estable favorable (al menos no entorpezca) al desarrollo de la iniciativa privada en el sector industrial; -Entorno económico favorable; -Sistema de relaciones entre las empresas industriales; -Entorno cultural favorable (la cultura de la confianza: caso de región Emilia Romagna, Modena: clusters y distritos industriales, exportaciones…) [24, 25 y 2-#]. Es obvio que estos factores son interdependientes con interrrelaciones más o menos directas. Es así que un cierto entorno cultural influye en las pautas de: ahorro y consumo de la población, favoreciendo por tanto una mayor disponibilidad de recursos financieros que pueden invertirse de forma productiva; en la importancia concedida a la educación (mayores niveles básicos de formación de la población); en el sistema político, jurídico y administrativo, etc. Y, a su vez, un o y otro se refuerzan o condicionan, favoreciendo la creación de un sistema financiero adecuado, fomentando el ahorro, la creación de un sistema de relaciones entre las empresas adecuado, influyendo en la evolución del sistema de valores de la sociedad, etc. (cada condición desborda). Ante la carencia de ciertas condiciones, resulta que la mayor parte de las nuevas empresas tengan que contar exclusivamente con recursos propios, lo que sin lugar a dudas perjudica de forma importante el nacimiento de nuevas empresas industriales, así como el crecimiento y desarrollo de las ya establecidas. Los problemas son de una gravedad mayor en los países y regiones menos desarrollados: esto se ve claramente en los Informes sobre Competitividad (IMD: «World Competitiveness Yearbook», WEF: «Global Competitiveness Report 2007-2008» [7] en una comparación ilustrativa, por caso, entre EUA, Corea Sur, Dinamarca y países de la CAN [2]. Es una evidencia que los países o regiones más ricos son al mismo tiempo los que, normalmente, proporcionan las mejores condiciones para la creación y desarrollo de nuevas empresas. Caveat 2: Esto interroga sobre los efectos de la política de promoción de nuevas empresas industriales en las países y regiones más pobres (más complicado), siendo necesario y mayores recursos y con menores garantías de éxito para lograr los objetivos deseados. Caveat 3: atención que, en lugar del factor K, sea el factor L (trabajo cualificado) el que sea deficitario en un futuro cercano. Empresarios: preparen la agenda para el cambio… Preguntas clave para mantener liderazgo corporativo… 6.-La competitividad industrial: complejidad del concepto de competitividad. Uno de los principales objetivos de las acciones de política industrial es la mejora de los niveles de competitividad industrial. No en vano se llama al sector industrial motor de la economía (tórax), ya que la disponibilidad de un sector industrial competitivo es fundamental, como fuente de progreso y medio de propia supervivencia, contribuyendo a la mejora de los niveles de vida de la sociedad, El concepto de competitividad, aplicado al conjunto del sector industrial de un país o territorio es extremadamente complejo, debido a: (i)los numerosos factores y circunstancias que pueden tener una influencia, directa o indirectamente, en la situación competitiva de la industria, y (ii)por el carácter eminentemente relativo del mismo concepto, ya que el nivel de competitividad de una 22 economía se establece siempre en comparación con otros referentes. Se trata de un concepto de difícil cuantificación. A este respecto, son diversos los autores e instituciones que han identificado la competitividad con la capacidad exportadora de una economía, al punto de afirmar que cuanto mayor es la capacidad exportadora de un país mayor es su nivel competitivo. Una visión ciertamente estrecha que muchos criticarán para decir o no del éxito de una economía, ya que los movimientos internacionales de capital e IED (empresas, filiales y sucursales de multinacionales con plataformas de ensamblaje, a menores costes laborales y exportando los productos a los países de donde proviene el capital) pueden introducir importantes distorsiones al comparar países y/o regiones. Adicionalmente, cuando se habla del nivel de competitividad industrial para el conjunto de un país o de una región, hay que tener en cuenta que la industria no es en sí una entidad homogénea, ni por suma de subsectores de actividad ni de empresas individuales. Por ello, el grado de competitividad de una economía va a depender en último término de la capacidad competitiva de cada una de las empresas individuales que la integran [P. Krugman,16, et alii]. Otros dirán que cuanto mayor sea el número de empresas industriales en una economía capaces de competir con las empresas de otros territorios, mayor es su grado de competitividad. Como en un campeonato de carreras de obstáculos, no todos (las empresas de un país o una región) pueden ser capaces de competir con éxito con los demás (las empresas situadas en otros países y/o regiones), al igual que no puede esperarse que una región o país sea competitivo en todos los sectores industriales. En suma, la reducción del problema de competitividad del sector industrial a la situación competitiva de cada una de las empresas que lo componen, plantea, desde el punto de vista de la política industrial, la necesidad de adoptar una perspectiva micro, es decir, centrada en la empresa, en vez de una perspectiva macro, que considere la industria como una unidad homogénea. Todo ello con independencia de que determinadas medidas de política industrial tengan necesariamente una dimensión generalista, destinadas al conjunto de las empresas industriales de una economía. Aproximación a la competitividad Un primer problema que se plantea en todo estudio de la competitividad industrial, es la definición y medida de lo que se entiende por ésta, -concepto y medida que, muchas de las veces, sirve a cubrir cualquier cosa o decir de todo, cuando rara vez se ilustra en el triple enfoque: conceptual, gráfica y matemáticamente. Otras veces, se confunde ventajas comparativas reveladas o no (VCR: B. Balassa y [17]) con la competitividad, aunque haya correlación entre ambos conceptos. Una referencia muy común es a la medición del Potencial Productor de las Naciones… como sinónimo de Competitividad o conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país. No hay lugar a dudas que entre “ventajas, competitividad y productividad” existe una relación estrecha. En una primera aproximación, la competitividad sería: el porcentaje o la parte del mercado mundial que un país retiene para sus productos. Esto sería un juego de suma-cero, porque la ganancia de un país sería a costa de los demás. Esta manera de ver es utilizada (de manera miope) para justificar intervenciones y sesgar los resultados de mercado en beneficio de una nación (política industrial estratégica), incluyendo subsidios, restricciones artificiales sobre salarios locales, e intervenciones para devaluar la propia moneda. De hecho, hay quienes se dicen o ayer decían y hacían: ¡salarios más bajos o devaluación «hacen más competitiva a una nación»! 23 ¡Error! La necesidad de salarios bajos revela una falta de competitividad que, además, deprime la prosperidad de los ciudadanos. Los subsidios drenan el ingreso nacional y sesga la selección de la mejor utilización de los Recursos del país. La necesidad de devaluación resulta en un corte del ingreso colectivo nacional, como un descuento en la venta de los servicios y productos en los mercados mundiales, mientras que se eleva el costo de los bienes y servicios comprados fuera. Las exportaciones basadas en salarios bajos o moneda barata no soportan un nivel uniforme de vida atractivo [14,15]. La economía mundial no es un juego de suma-cero… No importa qué país puede mejorar su prosperidad si puede avanzar y mejorar la productividad. Y mejorando ésta elevará el valor de sus bienes producidos, mejorando sus ingresos y expandiendo el espacio global de para satisfacer la demanda. El nivel de productividad (ilustrar gráficamente), a su vez, establece el nivel de prosperidad que puede ser ganado por una economía. Es decir, las economías más competitivas tienden o son capaces de producir mayores niveles de ingreso para sus ciudadanos. La productividad determina también las tasas de rentabilidad de las inversiones en una economía (…), porque estas tasas son determinantes fundamentales de las tasas de crecimiento de la economía: una economía más competitiva es una economía susceptible de crecer más rápido en el Medio y Largo Plazo, y traduce una mayor eficiencia de la inversión. Memento: ICOR= g/s donde g: tasa de crecimiento económico y s: tasa de ahorro para inversión. La Prosperidad viene determinada por la Productividad de una economía, medida por el valor de los B&S producidos por unidad de los Recursos del país (K, L, RN). La productividad depende, a la vez, del valor de los B&S de un país, medidos por los precios a los que se obtienen en los mercados abiertos y la eficiencia con que pueden ser producidos. La verdadera Competitividad viene medida por la Productividad (∆Q/∆F: [2]). La productividad soporta salarios elevados, una moneda fuerte y rentabilidades atractivas del capital, y con ello un elevado estándar de vida. La Productividad es la meta, no las exportaciones (X) per se o si las empresas que operan en el país son nacionales o extranjeras (IED). Cada vez más, hay consenso sobre una definición común (OCDE, Tyson, IMD, WEF, etc.) sobre la Competitividad como: El grado al que un país puede, bajo condiciones honestas y de libre mercado [E], producir bienes y servicios [Q] que satisfacen la prueba de los mercados internacionales [P, U] mientras, simultáneamente, mantiene y expande los ingresos reales [Yr ] de su población [N] en el largo plazo... [T]. C = f {U (P, Q), YT(N), E } Resulta obvio, -como diría Andrea Tyson-, que no es lo mismo exportar naranjas que “chips”. Bajo una fórmula cualitativa e ilustrando los efectos mltiplicadores, esta vendría dada por: 24 (1) [ C AdecuaciónActivos* C C AdecuaciónProcesos]= Adecuación*Mundo Los tres componentes de la Competitividad [C] son: (i)los Activos en recursos naturales (RN) y otros disponibles o creados como manufacturas...; (ii)los Procesos (TEC) que transforman los Activos en resultados económicos (industria manufacturera) y (iii)la Internacionalización (Comercio) que somete a prueba la fórmula en los mercados internacionales... Con una ligera modificación de (1), se obtiene otra alterna y más completa: (2) C País = C C Empresas* Industria* C C Gobierno* Región Bajo ese enfoque, la fórmula ilustra el papel activo de la región o base similar, departamento o provincia, contribuyendo a la Competitividad total con su capacidad para la integración global, crear riqueza y participar activamente al desarrollo de la región y del país, donde la forma multiplicativa imprime un carácter más dinámico y positivo que la simple suma o adición de otros autores. 1.-El país, a través de sus regiones, potenciando sus plataformas regionales, saldría más rápidamente del retraso y de los ajustes que enfrenta…. 2.- A nivel regional (análisis DAFO) se decantan las diferencias entre las fortalezas o debilidades respecto a los vectores de: interconexiones con la economía global, calidad de vida con entorno atractivo y participación cívica en cooperación con la dirección. 3.- La contribución del desarrollo regional al desarrollo del país (caso de Alemania, Italia, España, etc.), diferenciándose cada región en un sector u otro, todas compitiendo a nivel global. 7.-Factores determinantes de la posición competitiva de las empresas industriales. La aplicación conceptual de competitividad del sector industrial de un país o territorio, a la situación competitiva de cada una de las empresas que lo componen (recordar en honor a Paul Krugman, que son las empresas que compiten, no los países [16]) plantea como primer problema, la necesidad de conocer cuáles son las fuentes de ventajas competitivas de aquéllas. A este respecto (Porter entre otros [18]), las ventajas competitivas de una empresa surgen básicamente de la forma en que ésta organiza y desempeña cada una de sus actividades, en términos de: (i)Ventajas en costes: (Cij < Cik) y (ii)Ventajas de diferenciación (única o no: qi ≠ qj). En breve, una empresa individual puede encontrarse en una situación competitiva inferior al resto de los competidores por una de las siguientes condiciones: Costos (*): (1) Cij > Cik i: para producto dado y (j, k): empresas. 25 Utilidad-consumidores: (2) U(Cijh) < U(Cikh) h: consumidores; U: función Utilidad. (*): Cierta similitud con la medida global, en términos-país, de la ventaja comparativa: (1) (X/M) > (P M / P X )(net barter), donde BC ≥ X*P X – M*P M . (2) VCR = (X ij /X .j )/(X iW /X .W )>1 donde i: producto/industria; j: país;W: mundo. 8.-Factores que influyen en los niveles de competitividad de la industria. La posición competitiva de una empresa entre otras pertenecientes a una determinada rama de actividad, en un mismo país o no, dependerá de cuáles sean las ventajas, tanto en costes como en diferenciación. Bajo esa premisa, el grado de competitividad de la industria en su conjunto, o más concretamente de un determinado sector, depende de cuál sea la posición competitiva de todas las empresas individuales pertenecientes a un sector concreto, con respecto a las empresas localizadas en otros territorios: cuanto mayor sea el número de empresas que cuenten con ventajas competitivas respecto a las empresas situadas en otros territorios, mayor será el nivel competitivo general de la industria de un país o región. Desde el punto de vista de la política industrial, la posición competitiva de la industria de un país o de una región, general o por ramas de actividad, va a depender básicamente de dos grupos de factores: (i)factores externos (generales o locales) o circunstancias ajenas a las empresas que las afectan, específicos del país o de la región en el que la empresa está establecida; (ii)causas propias al sector industrial y más difícil de valorar (v.g.: tamaño de las empresas, estrategias competitivas adoptadas por éstas, capacidad gerencial, capacidad innovadora, etc.): Tabla #2. Causas y circunstancias propias del sector industrial. No sólo cuenta la influencia de los factores externos en la competitividad del sector industrial de un país o una región. En ello, va también el conjunto de circunstancias propias de cada una de las empresas que lo componen, condicionando sus posiciones (en costes y/o diferenciación) Estas circunstancias o factores son de interés para los poderes públicos en la elaboración de la Política Industrial, con el fin de paliar o remediar las deficiencias de competitividad de la industria, tanto más cuanto más expuestas están las empresas a los mercados cada vez más grandes, abiertos y competitivos. Aunque la responsabilidad última de la posición competitiva de una empresa respecto a otros competidores internacionales o nacionales, recae en la propia organización, desde el punto de vista de la política industrial, la preocupación es mayor sobre dos temas cruciales: (i)la adecuación del tamaño de las empresas industriales con respecto a las establecidas en otros países y/o regiones, y (ii)la capacidad innovadora de las mismas [2]. En este sentido, la política industrial deberá perfilar acciones tendentes a dar solución o reducir el efecto adverso de las diversas restricciones (aplicación de la Ley de Lafayette-Brown), en particular sobre: -El tamaño de las empresas industriales y relación con las economías de escala y de alcance; ventajas relacionadas con una mayor capacidad de financiación, de información, de comercialización de investigación y desarrollo, etc., que afectan tanto a la competitividad de las empresas. El insuficiente tamaño de éstas en relación con las de otros países más desarrollados tiene su impacto, aunque no sea tan clara la relación entre tamaño y la rentabilidad. De ahí, que la política de concentración industrial debe realizarse de manera selectiva, y sólo en aquellos casos 26 en los que el tamaño comporte realmente una mejora en la posición competitiva de las empresas., ya que la importancia del tamaño como fuente de ventajas competitivas varía de forma importante de unas ramas industriales a otras, y dentro de éstas, en función de las opciones estratégicas de las empresas (mediante acuerdos de cooperación, los cuales, pueden cubrir fases muy diversas de la actividad de una empresa: comercialización, producción, investigación y desarrollo, etc.). -La capacidad innovadora de las empresas industriales: constituye una de las fuentes más importantes de creación de ventajas competitivas… […]. Tabla #2 Factores externos generales a las empresas Factores externos locales a las empresas -Infraestructura para potenciar el desarrollo industrial: -Evolución económica general: tipo de cambio, transporte, oferta energética, comunicaciones, costes ritmo de crecimiento económico global de la de eliminación de residuos, coste y posibilidad de economía y perspectiva a medio plazo del sector expansión industrial (suelo industrial); industrial de referencia para la empresa. -Oferta de servicios a las empresas: proximidad a los suministradores; bancos y compañías de seguros; -Capital: impuesto sobre la renta y beneficios mantenimiento y reparación del equipo; y proximidad empresariales, coste del crédito, y disponibilidad a consultoras y agencias de publicidad; para la empresa de financiación externa (capital- -Infraestructuras de tipo progreso técnico: cultura riesgo). empresarial, existencia de oferta educativa y posibilidad de especialización, proximidad de -Trabajo: evolución de los salarios, costes universidades y centros de investigación; laborales indirectos (cotizaciones a Seguridad -Infraestructuras sociales: oferta cultural y social, Social, etc.), regulación del mercado de trabajo oferta de actividades en tiempo de ocio, y (duración de la jornada, normativa de contratos, disponibilidad y costes de la vivienda; reducción de nóminas/plantillas, etc.). -Oferta de trabajo: disponibilidad de mano de obra cualificada y sin cualificar; -Administración: política industrial, regulaciones -Factores administrativos: política regional de legales (medio ambiente, normativas técnicas, incentivos y de desarrollo tecnológico y de mano de etc.), procedimientos administrativos, etc. obra, cooperación con las autoridades regionales y locales; impuestos locales, regionales y otras contribuciones; -Otros: proximidad a los consumidores y clima social, etc. Nota: Como podemos apreciar, son muchas las variables que influencian el grado de competitividad de una economía, razón por la que el “WEF”, en la elaboración anual del “Informe sobre Competitividad Global”, incorporan centenares de criterios, a pesar de concentrarlos en bloques o los (12) pilares en este último “GCR-2007-2008” [7], [2], caso similar el “IMD”, en el “Anuario sobre Competitividad Mundial” (bloques de 4 principales factores, cada uno con 5 subfactores e indicadores respectivos). 27 9.-La dificultad de valoración de las actuaciones públicas orientadas hacia el fomento de la competitividad industrial o la contribución de la política industrial a la reducción de los desequilibrios interterritoriales. Ante la multiplicidad de factores que influyen en la competitividad del sector industrial, se deduce también la dificultad de diseñar las acciones oportunas y eficaces de política industrial que puedan ser desarrolladas por los poderes públicos: - Muchas medidas quedan fuera del campo de la política industrial (v.g.: política monetaria del país, política fiscal, política de infraestructuras, política de empleo, etc.); - La dificultad de aislar el efecto de cada uno de los factores (colinearidad) implica necesariamente la coordinación de todas las políticas públicas, tanto a nivel nacional como regional; - La coincidencia de muchos de los factores identificados con los factores de localización industrial (concentración geográfica de las empresas industriales), -si se quiere realizar una política efectiva de aumento de la competitividad industrial (conflicto entre objetivos de política industrial), -las acciones deben beneficiar principalmente a aquellas zonas que cuentan ya con un alto grado de concentración de establecimientos productivos (importancia de los agrupamientos GIE y Clusters y distritos indusriales [24]). 10.- Factores económicos de localización industrial y procesos de concentración geográfica de la industria. Cualquier intervención de política industrial siempre tiene un cierto impacto territorial, y de manera diferenciada entre zonas porque: (i)la actividad industrial, general o por ramas de actividad, no suele estar homogéneamente distribuida en un país dado. Atención a las acciones públicas de carácter general (incentivos, medidas de reconversión, etc.), destinadas a todas las empresas industriales o de una rama concreta; (ii)existen otros tipos de acciones, especialmente las de carácter estructural (centros de formación, infraestructuras, suelo industrial, etc.), que tienden a producir su impacto principalmente dentro de un área geográfica limitada, -razón por la que los poderes públicos deben decidir sobre la pertinencia de tales medidas y la selección de zonas a beneficiar se de las mismas. Esto supone, en términos de una mayor eficacia de determinadas acciones de política industrial, dadas las limitaciones presupuestarias de los poderes públicos, tener que concentrarse, en ocasiones, en áreas con un alto grado de industrialización. Hay que escoger, aún con el efecto de un acrecentamiento de las desigualdades económicas dentro de un territorio dado y en contra de uno de los objetivos que habitualmente se asigna a la política económica: la reducción de los desequilibrios internos. No obstante, y dada la importancia de la industria sobre el resto de la economía (efecto de arrastre), la política industrial debe contribuir a la reducción de los desequilibrios internos, al igual que el resto de las políticas sectoriales (agrícola, trasportes, comunicaciones, etc.). No hay que soslayar el efecto territorial de todas las acciones de política industrial. Por ello, es de vital importancia saber orientar las acciones a incrementar la actividad productiva de las zonas más deprimidas o especialmente afectadas por los procesos de desindustrialización, por su objetivo de reducir las disparidades interterritoriales en materia industrial. Pero, es importante conocer cómo los agentes privados toman la decisión de localización y se requerirá identificar los factores para valorar las posibilidades de intervención de los poderes públicos en los procesos de concentración de la actividad productiva. 28 La localización de las actividades económicas, bajo la perspectiva de la empresa, es de interés desde el punto de vista de la política industrial, porque esto permite a los poderes públicos orientar las acciones públicas con objeto de influir en las decisiones de localización de los agentes privados y contribuir mejor a las reducción de los desequilibrios interterritoriales, sea a través de las estrategia de (i)favorecer el desarrollo endógeno de la actividad productiva de la zonas problemáticas, sea de (ii)atraer inversiones hacia localizaciones concretas, bien desde el extranjero o de otras zonas más desarrolladas dentro del mismo país. A este respecto, las empresas saben bien cómo decidir (racionalidad económica) sobre su localización (coste del suelo industrial, disponibilidad de capital, suministros, mano de obra, acceso a los mercados de venta, transporte, economías de aglomeración, política pública, etc.), en función del tipo de proyecto (creación de empresa, expansión o relocalización), el sector y actividad a desarrollar, el tamaño de la empresa, etc. No está de más recordar que la intervención pública puede afectar a las pautas de localización de la industria y que deberá tratar de reducir los desequilibrios internos de un territorio, máxime en función de sus poblaciones (convergencia). 11.-Implicaciones de la PIC en las nuevas formas de cooperación y asociación interempresas (redes, cadenas, clusters, GIE, RSE, etc.) El objetivo de las numerosas formas de cooperación inter-empresas, expresándose en una gran variedad de proyectos en la región como: “mejorar de la competitividad de la PyMES mediante redes y cadenas de valor”, “mejorar la competitividad e incrementar las oportunidades de mercado de las pequeñas y medianas empresas en…”, “fomentar la implantación de medidas de RSE en las PyME que forman parte de las cadenas de valor de grandes empresas socialmente responsables”, etc., -y que se expondrá en abundancia a lo largo de este Seminario-, no es otro, a ciencia cierta, que incrementar la competitividad de la PyMES de la CAN, de América Latina y el Caribe [9] para contribuir así al fomento del crecimiento del ingreso, el empleo y el desarrollo económico. Nadie duda de que los países de A. L. necesitan incrementar su competitividad para beneficiarse del proceso de globalización (beneficios de productividad y cambio estructural hacia la economía del conocimiento), en especial tratándose de un tejido industrial constituido, en mayoría, por pequeñas y medianas empresas (PyMES), tarea a la que se insta a los gobiernos de apoyar este proceso (política industrial de intervención). Los estudios abundan en el análisis de este proceso de progreso competitivo de las PyMES, a través de concentraciones empresariales (clusters) y cadenas productivas en los diferentes sectores productivos y otras fórmulas, y, basados en el análisis empírico, se deduce que tales PyMES, que participan en concentraciones empresariales, tienden a innovar como consecuencia de economías externas y acciones colectivas y que la eficiencia colectiva y el progreso competitivo varían de acuerdo a las distintas relaciones de poder y liderazgo dentro de la cadena productiva, según lo específico de cada sector empresarial. [9 ] En numerosos Proyectos L. A. (CA), en Cadenas Internacionales de Valor, figura el objetivo de mejorar la competitividad, integrando numerosas microempresas a cadenas internacionales de diferentes productos (artículos de decoración y muebles con alto valor agregado en diseño) y, entre los componentes de apoyo, se encuentran: (i)El mejoramiento del proceso de producción colectivo: Capacitación empresarial inversiones productivas, diseño y desarrollo de nuevos productos, asistencia técnica especializada; (ii)el fortalecimiento de relaciones entre cadenas y (iii)el fortalecimiento Institucional y difusión de resultados. 29 No hay duda de la evidencia empírica sobre la ventaja competitiva de las que participan en concentraciones empresariales (clusters) respecto de las empresas aisladas, por ese efecto multiplicador de difusión de la mayor eficiencia colectiva a la que son expuestas (economías externas y acciones conjuntas presentes en las concentraciones y, en especial, en cadenas productivas). Hace ya tiempo (Ley del «GIE» en Francia-1969, después Bélgica y, luego, en toda la UE) que se consideró el impacto de la eficiencia colectiva sobre el progreso competitivo de la cooperación empresarial, bajo las diferentes modalidades de asociaciones y/o concentraciones. Si bien la participación en cadenas productivas globales, con presencia de grandes compradores y/o productores desarrollados, facilita la vinculación con el mercado internacional al señalar las exigencias del progreso competitivo requerido, hay casos en que (concentraciones empresariales basadas en productos complejos y en las basadas en recursos naturales) los líderes mundiales no fomentan ni apoyan el proceso de progreso competitivo de las PyMES, salvo contados casos raros (concentración empresarial chilena: empresas salmoneras). -Cadenas productivas: La idea de una cadena productiva o cadena de valor está centrada en las actividades necesarias para convertir la materia prima (MP) en productos terminados (Q) y venderlos, y en el valor que se agrega en cada eslabón (ONUDI), con participación de diferentes empresas que se necesitan para llevar un producto o servicio desde su concepción hasta el mercado, pasando por el diseño, la producción y la comercialización de productos (esto implica una cadena de actividades repartidas entre diferentes empresas, con localización diferente y, casos, en diferentes países): auténtica glocalización [25]. En esencia, una cadena productiva o cadena de valor está centrada en las actividades necesarias para convertir la materia prima [aij] en productos terminados [q=f(aij] y venderlos [q=(p)], y en el valor que se agrega en cada eslabón [∆ ∆qij]. La eficiencia productiva en toda la cadena genera competitividad o ventajas comparativas dinámicas. Es raro que todas estas actividades se den en una sola empresa o emprenda todas ellas (cadena desde diseño, producción y mercado). El diseño, la producción y la comercialización de productos implica una cadena de actividades (en las que se potencia y crea valor con eficiencia) repartidas entre diferentes empresas, en una zona o localizadas en diferentes lugares y, en casos, hasta en diferentes países. Cada vez es más frecuente (por logística y estrategia) que empresas de varios países participen en cadenas productivas que pueden llamarse cadenas productivas globales. El concepto de progreso competitivo se define como la fabricación de mejores productos, la fabricación de forma más eficiente, o actividades que requieren mayores destrezas. La dimensión macroeconómica de la competitividad se mezcla muchas veces con la definición microeconómica: la competitividad de las empresas aunada a la “ventaja comparativa” dinámica. El logro de la competitividad se basa tanto en las implicaciones macroeconómicas de las estrategias a nivel de la empresa como del entorno favorable del país en que se mueve la empresa. Desde el punto de vista de la empresa individual, pudiera ser óptimo (estáticamente) aumentar la competitividad reduciendo los costos (incluido el de la mano de obra); sin embargo, esto no necesariamente es la situación deseada desde el punto de vista del país (de la región o de la concentración empresarial). Bajo este enfoque, el progreso competitivo se relaciona únicamente con la innovación, debido a que, finalmente, el progreso competitivo se define como la innovación que se utiliza para aumentar el valor agregado, que implica ∆productividad. 30 La coordinación a través de relaciones de mercado en condiciones de igualdad o relaciones que no son necesariamente de mercado determina la forma de cooperación entre empresas, domina una forma sobre otra: (i)redes de cooperación entre empresas de más o menos el mismo poder y que comparten sus competencias dentro de la cadena); (ii)cuasi-jerárquica de relaciones entre empresas jurídicamente independientes donde una está subordinada a la otra, y donde un líder en la cadena determina las reglas que el resto de los actores debe cumplir o (iii)jerárquica: cuando una empresa es propiedad de otra empresa externa. El centro del análisis sobre cadenas de valor está en la naturaleza de las relaciones entre los distintos actores que son parte de la cadena. El concepto de “governance” (coordinación) es fundamental para entender esas relaciones, ante objetivo de ofrecer el mejor producto, al mejor precio, diferenciado, etc. Muchos se preguntan cómo promover la competitividad de las PyMS localizadas en clusters y que participan en cadenas globales del valor… -Los clusters constituyen aglomeraciones espaciales de empresas especializadas (PyMES). Están localizadas al interior de clusters y se benefician de la eficiencia colectiva: (i)juntas generan economías externas, que pueden afectar (spill-over) a otras empresas (y (ii)realizan acciones conjuntas de efectos benéficos. Los ejemplos abundan y desde hace décadas. Las concentraciones empresariales de manufactura tradicional e industriales han generado transformaciones radicales en los últimos diez años como en el caso del Mezzogiorno italianos (> 25 distritos industriales geográficos en el sur de Italia, unas 13.000 empresas y unas 110.000 personas empleadas, con unas exportaciones de US $ 8.000 millones, la mayor Xp. cápita = $1,500). En suma, los resultados globales (R) son función de varias componentes, tal que podríamos ilustrarlo de la manera según grado de: (i)Eficiencia colectiva (economías externas y acciones conjuntas) favorece el proceso de modernización; (ii)El modelo de Governance de la Cadena de Valor; (iii)La dimensión Sectorial (fundamental) y (iv)El poder del contexto Macro: R = F {E, G, S, M} Todas estas formas de cooperación y asociación entre empresas {Cadenas de VA, Redes, Clusters, etc.} generan efectos multiplicadores de valor (spillovers). El fundamento económico se inspira de las economías externas, sin olvidar el marco conceptual que es la microeconomía, por más arraigo tome el marco operacional de la cadena de valor en ciertos autores [18 et alii], con un enfoque más empresarial y como modelo que ayuda a analizar las actividades específicas de las empresas con las cuales pueden crear valor y ventaja competitiva, introduciendo la distinción entre actividades primarias (funcionales: abastecimiento, producción, venta, etc.) y actividades de apoyo (infraestructura, RH, tecnología, etc.), y un énfasis en la reducción de costos a lo largo de la cadena de valor, o del uso inteligente de la tecnología de información, algo así como otorgar una mayor importancia al “Know-Why” más que al tradicional K-H [11]. Bien. Todas las acciones relativas a la Política de competitividad de las PyMES basadas en la cooperación empresarial y el desarrollo de clusters y cadenas de valor obedecen, hoy día, al “cómo” participar en la economía global y al mismo tiempo lograr un crecimiento sustentable del ingreso. En esa lógica, se han desarrollado, a su vez, numerosas técnicas de gerencia y tratamiento de la información, con aplicaciones administrativas y potenciando la capacidad de gestión integral de las empresas, entre las que figuran, sin ser exhaustivos, aunque de resultados dispares: 31 Five Forces (Cinco fuerzas) de Porter, Porter Competitive Advantage, Diamond Model (Modelo del Diamante) de Porter, Parenting Advantage (Ventajas del Padrinazgo Empresarial), Core Competence (Competencias medulares), Matriz BCG, Growth Phases (Fases del Crecimiento), Distinctive Capabilities (Capacidades Distintivas), Organizational Configurations (Configuraciones Organizacionales) 13rd Part' Logistics (Proveedor Logístico Externo: 3PL), Outsourcing (tercerización), Just-in-time (Justo a Tiempo), Bricks and Clicks (Gestión de Negocios tradicionales versus Negocios virtuales), Value Stream Mapping (Mapeo de flujo de valor), Delta Model (Modelo Delta), Vertical Integration (Inteciración Vertical), Horizontal integration (Integración Horizontal), Vendor Managed Inventory (inventario manejado por el vendedor), etc. A guisa de conclusión sobre estas formas de asociaciones empresariales y de cooperación interempresarial, las políticas siempre deben ser: intensivas en coordinación, información (normas, tecnologías, diseños, mercados), capital humano (productividad), dinámicas y específicas para cada localidad y para cada grupo de sectores. Se trata, en suma, de potenciar y recrear ese clima favorable (cultura de la confianza: el mejor activo) de mejorar relaciones entre empresas que trae efectos benéficos y multiplicadores en la realización de proyectos conjuntos: el desarrollo de economías externas con la mejora de la oferta local de servicios, financieros y reales. La promoción de estas formas de cooperación (aplicación de la política industrial para la competitividad) es reforzar el tejido industrial con empresas (líderes de cadenas en el cluster) que logran competir y logrando estándares internacionales de calidad (sanitarios, diseño, etc.). Nota: entre empresas, muchos negocios y contratos en la región Emilia Romagna se hacen por la mañana en la cafetería dándose la mano como acuerdo). -Nociones de innovación en la política (estrategia) industrial La estrategia industrial basada en el apoyo a procesos innovadores es de continua adaptación (dinámica). Desde las aportaciones de Joseph A. Schumpeter, con la noción de innovación de la mano, el cambio técnico y organizativo acelerado, - visión orientada más por la oferta más que por la demanda-, a Baumol, la visión tradicional de la innovación no agota una estrategia industrial compleja y completa como se pretende realizar en economías avanzadas. En esta materia, la estrategia debe ser bidireccional: desde la universidad, en el desarrollo científico e innovación, llevar una cultura más empresarial al mundo científico o desde la óptica de la política industrial: llevar a la empresa hacia la universidad y hacia la investigación básica o aplicada. Se trata de orientar la innovación desde el mercado. Es la estrategia que se está imponiendo en la Unión Europea (y en buena parte de la OCDE), con el núcleo en el fomento de la I+D+i empresarial. Nadie pondrá en duda que la noción de innovación no sólo es cada vez más una noción plural y compleja, sino también a efectos estadísticos. Esta estrategia industrial sobre el proceso innovador viene marcada por los paradigmas de enfoques aplicables a contextos distintos y que deben coexistir (ver Fig. #3). 32 1. Enfoque schumpeteriano de la innovación. En la concepción de Schumpeter: el empresario innovador destruye, mediante su innovación, la posición inicial de mercado y consigue una cierta posición temporal de dominio en el mercado en el que actúa (destrucción creativa). La innovación tiene un carácter esporádico; es un acontecimiento singular que da lugar a un nuevo proceso productivo o a un nuevo producto de naturaleza industrial. Las ventajas obtenidas por el proceso innovador se prolongan en el tiempo. Además, es un fenómeno polarizado en el espacio y en el tiempo, que se desarrolla en un determinado tipo de estructura empresarial: grandes empresas o infraestructuras científico-tecnológicas (laboratorios) de gran tamaño. Toda esta concepción lleva a instrumentos de política industrial volcados sobre ese tipo de grandes estructuras, que también (como un “fatum” inevitable, por las economías de escala) son las ineludiblemente victoriosas en el mundo económico (grandes holdings y trusts, en un contexto de estructuras de mercado monopolistas y oligopolistas). 2. La “máquina de innovar” de Baumol. Más reciente, ha cristalizado en el ámbito teórico un concepto de innovación entendida como un proceso permanente, recurrente y continuo. Se vincula a entornos competitivos, de economía globalizada, en el que la innovación es “conditio sine qua non” para la propia supervivencia de la empresa. En este enfoque, en el que el crecimiento a largo plazo depende de la creación y difusión de nuevos conocimientos, las PYMES no se conciben como meras receptoras de innovación de las grandes empresas, sino como potentes generadores y amplificadores de innovación cuando están situadas en los entornos apropiados. 3. La innovación en los distritos industriales marshallianos de Becattini. La tercera vía hacia la innovación se plantea a partir de un enfoque de la innovación ligado no tanto a la empresa singular sino al entorno socioeconómico en el que ésta opera. Se trata de la innovación en el “distrito industrial marshalliano”. Desde finales de la década de los setenta, la noción de “distrito industrial” se introduce en el análisis económico por Becattini20. El reencuentro con el concepto marshalliano de distrito industrial (Marshall 1890) está estrechamente vinculado a una puesta en 33 valor de un vector socioeconómico: la atmósfera industrial existente en determinadas ciudades de base industrial (Principios de economía de Marshall). En esta concepción, las Pymes, que compiten en un territorio localizado, son protagonistas principales del proceso innovador. En un contexto de “descomponibilidad” de los procesos productivos, un distrito industrial está constituido por un conjunto amplio de pequeñas y medianas empresas que compitiendo y colaborando al mismo tiempo, consiguen obtener rendimientos crecientes, en un entorno de economía abierta21. En estos entornos se producen efectos de “desbordamiento” (spillovers) tecnológicos y no tecnológicos de unas empresas sobre otras, de forma directa o a través de las distintas fases especializadas del proceso productivo22. El resultado es una rápida y eficiente difusión de las innovaciones de producto y de proceso, y la retroalimentación continua de innovaciones (feedback). [26] [10]. 4. Innovación a través de empresas “tractoras” en el sentido de Perroux y de Jordi Nadal. Este enfoque complementario de los anteriores reside en la utilización de los “efectos de arrastre” que se derivan de la presencia de grandes empresas “tractoras”, empresas singulares que “tiran” de la innovación del conjunto de empresas de un territorio. La naturaleza de las economías externas que se trata de potenciar es muy distinta de la existente en el entorno marshalliano; se trata de economías tecnológicas y pecuniarias basadas en la presencia de grandes industrias motor con elevados efectos arrastre. Esta estrategia fue utilizada en la política de Polos de Desarrollo de los años sesenta […]. 12.-Relación entre política industrial y servicios terciarios avanzados… Más reciente como experiencia, se está llevando a cabo, en diferentes países y regiones [cfr Mª Dolores Pitarch Garrido: “La política industrial y el desarrollo del terciario avanzado valenciano”], una política pública sobre el sector terciario avanzado como forma de favorecer la competitividad industrial y que se ve refleja, espacialmente, adaptándose a los desequilibrios territoriales existentes con gran beneficio en las zonas más dinámicas. Asimismo, las enormes posibilidades para el desarrollo regional que presentan ciertos instrumentos de la misma, como son los Institutos Tecnológicos, le han dado un carácter abierto e innovador poco común. Una de las características más frecuentes en las empresas industriales locales y regionales es su débil organización, reflejado en la gran cantidad de problemas de gestión, comercialización, asistencia técnica y legal, etc. que sufren, y caracterizadas por un sistema de organización tradicional o familiar con elevada participación de la mano de obra en los procesos productivos, una baja capitalización de los mismos (autofinanciación), la escasa utilización de la tecnología, etc. Los pequeños empresarios se ven obligados a replantearse el papel de sus empresas ante la nueva situación internacional en la que tan solo las más competitivas podrán [10 ].. En el nuevo «Manual de Oslo» (OCDE) , se definen cuatro clases de innovación, que abarcan una amplia gama de mejoras en la actividad empresarial: 1. Innovación de producto, que implica cambios significativos (aunque no impliquen una radical novedad) en las características de las mercancías o de los servicios. Ejemplos de este tipo de innovación son la banca electrónica o los vehículos con reducción de emisiones contaminantes. 2. Innovación de proceso, que comprende cambios significativos en los métodos de producción y de distribución. Un ejemplo de este tipo de innovación son las cajas de pago con escáner o la digitalización de procesos de imprenta. 3. Innovación de organización, que se refiere a la puesta en práctica de nuevos métodos de trabajo, tanto en las prácticas de negocios empresariales como en la organización del lugar de trabajo o en las relaciones externas de la empresa. Un ejemplo de este tipo de innovación lo constituye la redistribución de las tareas entre los empleados. 4. Innovación de marketing, que refleja la puesta en práctica de nuevos métodos de comercialización. 34 mantenerse en el mercado, ya que la industria ha de competir tanto con los países con una estructura industrial muy especializada y de alta calidad como con los nuevos países industrializados que pueden ofertar productos muy baratos. Las empresas que perduran producen para mercados muy amplios y han incorporado nuevas tecnologías a nivel de procesos y de productos, nuevos modelos de gestión, etc. y han mostrado así una gran capacidad de adaptación a las nuevas condiciones del mercado, siendo uno de los factores que más pueden contribuir a la mejora de la competitividad empresarial, la adopción de una serie de servicios auxiliares capaces de ofrecer la posibilidad de mejorar la eficacia y aumentar la competitividad mediante innovaciones en gestión, diseño, comercialización, etc. Cuando se habla de apoyo a las PYMES, muchas veces estas empresas industriales no pueden internalizar estos servicios. En estos casos una empresa especializada puede suministrárselos a costes que las propias industrias a nivel individual no hubieran sido capaces de soportar y este tipo de servicios avanzados pueden ser ofrecidos tanto desde el punto de vista privado como público (importancia de los servicios avanzados para el desarrollo industrial, a apoyar mediante ayudas financieras directas y provisión de servicios desde los Centros Tecnológicos). Las experiencias aumentan desde las últimas décadas, en crecimiento espectacular del número de empresas que a ello se dedican, debido al indiscutible aumento de la demanda y a la creciente externalización de los servicios avanzados como forma de obtener una mayor rentabilidad y especialización. El apoyo a este tipo de actividades es indiscutible, pero minimizando los desequilibrios territoriales, aunque la primacía de los centros más atractivos (litoral, infraestructuras industriales, cercanía a mercados, etc.) son de por sí los más económicamente dinámicos y atractivos para este tipo de actividades. 13.-Integración regional y política industrial: cooperación y competitividad. Pasadas las décadas 80-90, la política industrial en la integración regional se decanta hacia la aplicación de políticas de competitividad: interés por la productividad y eficiencia productivas. Se trata, en suma, de políticas funcionales relativas al mercado de alcance horizontal, sin discriminar entre sectores. El desencanto de la mayoría de los países en desarrollo y en particular los de América Latina con los resultados, en términos de crecimiento, de las políticas de estabilización, introduce el debate sobre la conveniencia de adoptar políticas activas de impulso al desarrollo. Algunos países se decantaron por ellas mientras otros sostenían que la mejor política sectorial es no tener política industrial alguna. Las cosas cambian de prisa, y las soluciones no parecen estar de un solo lado, al punto que BM y BID, entre otros, debaten sobre el papel que juegan políticas industriales en el desempeño exitoso de las economías, con autores (Lall, Amsden, MeyerStamer, Stiglitz y Rodrick) que sostienen la necesidad de las intervenciones selectivas para promover el desarrollo, y que los gobiernos son capaces de efectuarlas, sin desmerecer la importancia de las condiciones macroeconómicas básicas de estabilidad. Una muestra representativa de tal línea de pensamiento, es la de la siguiente cita de Rodrik: “Los gobiernos y los asesores de política deben dejar de pensar en la integración económica internacional como un fin en sí mismo... El énfasis debe pasar de la promoción de exportaciones y IED, a pensar como las importaciones, -particularmente la importación de ideas-, pueden fortalecer las oportunidades de crecimiento en el largo plazo. Deben complementar la apertura con otras políticas, incluyendo una estrategia interna de inserción explícita y coherente” [Rodrik, Dani (2000), Cómo hacer que la apertura funcione-La nueva economía global y los países en desarrollo, Bogotá TM, Editores Overseas Development Council, p.17]. 35 En esa línea, se sitúan la mayoría de instituciones apoyando las estrategias que adopten los países en la era global, con el contenido mínimo de los elementos siguientes: (i)políticas macroeconómicas destinadas a reducir la vulnerabilidad macroeconómica y facilitar la inversión productiva; (ii)estrategias dirigidas a desarrollar la competitividad (innovación tecnológica, estructuras productivas, infraestructura); (iii)un enérgico reconocimiento de las prioridades de la agenda ambiental que, por su carácter es esencialmente global, y (iv)políticas sociales muy activas, especialmente de educación, empleo y protección social. El papel de la integración regional como potenciador de tales estrategias queda de manifiesto en la Comunicación sobre Política industrial para la competividad de la UE (Lisboa, 2005). De ahí, que los esfuerzos de integración regional, en el caso de la CAN, deben conducir a un consenso sobre las grandes líneas de la formulación de una política industrial integrada para la competitividad, a ejecutar por cada país miembro. Algunas políticas industriales en la práctica: Más allá del debate conceptual o modas pasajeras de abandonar y regresar, sobre la pertinencia y la viabilidad de las políticas industriales, son cada vez más los países en desarrollo que aplican alguna versión de tales políticas (Asia, Brasil, Colombia, México). En muchos de ellos, el repertorio de instrumentos utilizado incluye entre otros: identificación y promoción de "clusters" industriales; apoyo a cadenas productivas seleccionadas; incentivos financieros y fiscales a la producción e inversión; capacitación laboral; impulso a la innovación tecnológica; apoyo a las PyMEs y promoción de exportaciones. En otros (Bolivia, Ecuador, Venezuela, etc.), los planes de desarrollo o similares revelan una fuerte referencia a los conceptos de competitividad, transformación productiva, "clusters" y cadenas industriales, innovación tecnológica y promoción de exportaciones, entre otros. Una característica muy interesante que se percibe en las nuevas políticas es la tendencia a "focalizar" los instrumentos nacionales a escala regional y local, para reducir los desequilibrios regionales, otorgando a las autoridades respectivas, competencias de diseño e implementación de los mismas. En la UE, es muy propio este enfoque y muy generalizado en el caso de España: las regiones (in CC. AA.), con problemas estructurales, reciben diferentes apoyos (fiscales y financieros) para realizar mejoras en la infraestructura y aumentar su atractivo para las inversiones. En el caso de Italia, se registra un sistema regionalizado de innovación (región Modena, Emilia Romagna, etc.) y en el Reino Unido enfoques regionalizados de promoción del desarrollo económico. En el mismo ámbito latinoamericano, Brasil ha puesto en marcha políticas regionales de competitividad (políticas sub-nacionales de competitividad ejecutadas por los Estados federados con la finalidad de atraer inversiones…), con extensión a programas y sistemas regionales (estatales) de innovación. Sin hacer inventario, no exclusivo de Colombia, el componente regional de la política industrial se traduce a través de instrumentos como consejos regionales de comercio exterior y de ciencia y tecnología; centros regionales de inversiones, sistemas regionales de innovación, parques tecnológicos y zonas francas, entre otros. Se trata de potenciar la creación de riqueza y el progreso social con participación directa de toda la población en actividades generadoras de riqueza. Hay que evitar los desequilibrios territoriales nefastos, máxime que las políticas sectoriales orientadas a la competitividad internacional pueden reforzar las tendencias concentradoras (norte o sur, litoral o interior). Un claro ejemplo de lo anterior es la repolarización de la economía brasileña y el desgarramiento entre los estados de la frontera norte de México, completamente integrados a la economía norteamericana (NAFTA) y los estados del sur (Chiapas, Oaxaca y Guerrero) con niveles de ingreso rebajados a un quinto de los primeros, con casos similares en países andinos (litoral/interior, costa/sierra…). Las experiencias, en materia de políticas de desarrollo industrial, entre países latinoamericanos y, 36 en particular, de los países andinos, están a mitad camino entre los preceptos del Consenso de Washington (con énfasis en la Estabilidad: estabilización con crecimiento) y la emulación de la UE (mecanismos e instrumentos para impulsar el crecimiento y la transformación productiva competitiva). Esto tiene implicaciones de diversa índole para la integración andina, ya que la dinámica del intercambio comercial intra-grupo está íntimamente ligada a largo plazo con el grado de éxito que se alcance en la transformación productiva de los países miembros. Conviene no hacerse la guerra en aplicación unilateral de incentivos tributarios para promover la inversión y las exportaciones que pueden derivar en un nuevo obstáculo en la consolidación de un espacio de competencia ampliado. Se trata de fortalecer la cooperación en un entorno competitivo (integración coopetitiva), estableciendo mecanismos de cooperación e intercambio de experiencias, en campos de la innovación tecnológica y el apoyo a las PyMEs. El imperativo de la competitividad conduce a un examen más detenido de las capacidades y potencialidades de cada territorio, y nada mejor que asegurar el desarrollo regional y local (cohesión), incorporando criterios de sostenibilidad en la gestión del desarrollo y obligando a tomar en cuenta la conservación y mejoramiento de los recursos físicos y biológicos, que por definición son localizados. Las acciones instrumentales deben gozar de un marco coherente de política, adelantando acciones para medir y potenciar la competitividad de las regiones, identificar y promover distritos industriales y clusters, organizar sistemas regionales de innovación tecnológica, ordenar ambientalmente el territorio, etc. La coherencia de las políticas industriales y regionales confluye en una concepción del territorio revalorizado, en la que este juega un papel primordial en la promoción del desarrollo y, por extensión, en la integración regional. Esta apreciación corrobora la preocupación sobre la confluencia de la lógica sectorial con la regional en un territorio de vocación a integrarse como es la CAN. 37 Tabla #1 Fuente: C-UE: “A policy framework to strengthen EU manufacturing - towards a more integrated approach for industrial policy”, 2005 2.- Política de cohesión o de integración de la CAN: más allá de la emulación de la UE 2.1 Antecedentes inmediatos Hace una década, la CEPAL editaba un número extraordinario de su revista [CEPAL: “CEPAL cincuenta años reflexiones sobre América Latina y el Caribe”, 1998], y con una pregunta pertinente en uno de sus enunciados: «Desarrollo e integración regional: ¿otra oportunidad para una promesa incumplida?», no con cierto tono de intentos infructuosos. Ese binomio podría haber sido: “cooperación e integración” o cualquiera otro en su sentido regional, dando a entender los notables esfuerzos de cooperación e integración económicas regionales que siguieron (MERCOSUR, TLC, etc.), y en el desiderátum de que el nuevo regionalismo iniciado contribuya al desarrollo económico sostenible. Si bien los argumentos teóricos sobre la integración permanecen válidos y raros quienes no avalarían sus beneficios (mercado más grande, estabilidad y credibilidad de las políticas económicas, atractivo de la región para la inversión externa directa, mayor poder de negociación conjunta a través de la acción colectiva, mayor atención y eficacia de las políticas sociales y ambientales, paz y solución oportuna y efectiva de los conflictos regionales), las posiciones se decantan entre el optimismo y un exceso de cautela. Entre las condiciones básicas que favorecen la integración y la cooperación, con gran diferencia en desmedro de otros, incluso la misma UE sin gozar de todas esas condiciones favorables, se cuentan: a) La unidad geográfica y la contigüidad física de los países de la región; b) El legado cultural iberoamericano y la identificación de la población, de una historia y una cultura comunes o compartidas: idioma, religión, tradiciones e instituciones; c) Un diagnóstico socio-económico y político de problemática más o menos común, con reconocimiento compartido de las significativas ventajas y oportunidades para el desarrollo que se obtienen con la integración regional y la cooperación; d) El desarrollo reciente de un sinnúmero de instituciones internacionales regionales y subregionales, -económicas, financieras, educacionales, profesionales, empresariales, políticas, culturales y muchas otras, públicas y privadas-, que han favorecido el movimiento creciente de los conocimientos, las comunicaciones y las personas, incluyendo el rol desempeñado por la CEPAL; f) Un incremento significativo del turismo intrarregional, intercambios estudiantiles, migración de trabajadores, profesionales y ejecutivos de negocios, favoreciendo la comprensión y el conocimiento recíproco entre pueblos y países; Frente a tales bazas por las condiciones favorables a la integración y la cooperación regionales se invocan obstáculos, unos geográficos e históricos, sin analizar. Una cosa es la falta de infraestructuras y de comunicaciones, al punto que es más fácil comunicarse desde el exterior con las principales capitales de tales países miembros, que entre ellos mismos, -escollo a resolver-, y no tanto a la difícil realidad geográfica para la integración regional, aun sin negar sus desventajas. ¿Y si las dificultades no fueran de tipo orográfico y geográfico? Quizás, hubiéramos invocado otras, y siempre ex post. Pero, atengámonos a la misma CAN, reducida o ampliada, en la actualidad. Hay un peligro de centrar el diagnóstico en el pasado y en cierto legado histórico, dando explicaciones ex post sobre obstáculos y fracasos ulteriores (estrategias nacionales de industrialización, proceso de sustitución de importaciones, pérdida de interés y credibilidad, etc.). Los cambios sobrevenidos en las últimas décadas (1980-2000), en un avanzado estado de globalización con liberalización creciente y generalizada del comercio, y una profunda revolución científica y tecnológica, debieran destrabar las restricciones al ejercicio de las políticas nacionales de desarrollo. Pero, se critica que tanto el sector empresarial como sector público (rama del gobierno) tienden a establecer vínculos estrechos y sistemáticos con empresas extranjeras e instituciones financieras internacionales y con gobiernos de países desarrollados. De todas formas, el objetivo final del “regionalismo” debe contribuir a la solución de los problemas que tocan directamente los intereses de la población como objetivo final: salir y despegar del espacio de pobreza y falta de desarrollo para mejorar su calidad de vida. Y esto pasará por asegurar otros objetivos, en particular: el mejoramiento de la productividad y la competitividad y un significativo aumento del valor, tamaño y dinamismo del sector exportador, un gran incremento del ahorro y la inversión, la reforma tributaria y las políticas de protección del medio ambiente. La pregunta de si pueden la integración y la cooperación en América Latina hacer contribuciones positivas en estos temas, no debiera repetirse ante un interés manifiesto de los gobiernos por desarrollar una visión respecto del futuro de la región. La creciente apertura, la proliferación de tratados bilaterales para la promoción y protección de las inversiones, la adopción de procesos de reestructuración y ajuste macroeconómico similares en la mayoría de los países, la convergencia de políticas macroeconómicas y microeconómicas con estímulo al comercio, las inversiones y la cooperación en general apuntan claramente en la dirección de un proceso de mayor integración regional. No hay que pretender o imaginar que este proceso siquiera se acerque al modelo europeo. Sirva de emulación, no de clonación. Las disparidades y asimetrías que se invocan (geografía y altos costos relativos de transportes, infraestructura, niveles de subdesarrollo y estructura productiva, preparación de recursos humanos, etc.) y otras muchas de las políticas que se requieren para lograr un desarrollo sustentable y equitativo, podrían lograrse a través de la cooperación regional. Este nuevo aire de regionalismo tiene el potencial para convertirse en una gran fuerza en esa dirección. Y antes de invocar obstáculos por vencer, faltaría voluntad y compromiso en lo que se cree. La integración regional en su forma moderna implica amplias y rápidas cesiones de soberanía que tocan el núcleo del sistema político. Y si aceptamos que la organización política de una sociedad está estrechamente vinculada con los demás componentes del sistema sociocultural, debemos concluir que el déficit fundamental es de carácter cultural. Si bien los objetivos iniciales de inducir un desarrollo integrado, particularmente a través de la programación industrial y comercial tuvieron escasos resultados, el nuevo dinamismo de la integración andina, reflejado por el impresionante incremento del comercio entre los países miembros, en el curso de la presente década, aunado a la liberación progresiva de los servicios y a llevar adelante una política exterior común, revela que los países andinos entran en una nueva senda para fortalecer su capacidad de acción internacional más allá de los desafíos que se puedan presentar. 40 2.2 Perspectivas y exigencias: las no linealidades… Atrevámonos a una cierta comparación: UE y CAN, con las distancias, diferencias y posibles similitudes, y solo con el fin de desbrozar el camino, propio y posible de avanzar, como una baza de integración. A veces, en América Latina, se llega a saber más sobre la UE que de los mismos procesos o fenómenos en la región (MERCOSUR, CAN, MCA, G-3, TLC, etc.), y cabe preguntarse qué nos frena y qué condiciona para no avanzar o retroceder, con la advertencia que la situación es más no lineal de lo que podamos imaginar y contraria a lo que deseamos ver de claro y constante en la relación de variables. Pero estas relaciones no lineales no gustan a la gente, menos a los que exigen o esperan resultados inmediatos. Nos ocupamos de menudencias cuando se nos brinda la posibilidad de algo mayor: ¡no seamos como aquel a quien se le regala un castillo y se preocupa por la humedad del cuarto de baño! Al considerar la tendencia hacia el predominio del concepto de reciprocidad en los acuerdos multilaterales y bilaterales, se llega a la conclusión de que es importante establecer o mantener en el marco de la integración hemisférica, regional o subregional, regímenes no recíprocos y de tratamiento preferencial y diferenciado, destinado a disminuir las asimetrías que presentan sus países miembros. En numerosas comunicaciones de la Comisión de la UE, la política de cohesión aboga por el apoyo del crecimiento y el empleo como “directrices estratégicas comunitarias, 2007-2013”: «Europa debe renovar las bases de su competitividad, aumentar su potencial de crecimiento y su productividad y reforzar la cohesión social apostando, sobre todo, por el conocimiento, la innovación y la valorización del capital humano. Para alcanzar estos objetivos, la Unión debe movilizar aún más todos los medios nacionales y comunitarios adecuados, -incluida la política de cohesión-, en las tres dimensiones, económica, social y medioambiental, de la estrategia para explotar mejor sus sinergias en un contexto general de desarrollo sostenible». [33] Para la UE, la Agenda de Lisboa (2000) y, luego, la renovada (2005) confirmando sus objetivos, constituyó un avance para la elaboración de planes y formulación de políticas industriales por países miembros. Los resultados no fueron los esperados tras un prometedor comienzo en 2000, en parte a la ralentización de la economía mundial. Ante un título y un enunciado más que sugestivo, existe un cierto peligro decantarse por el método de la inducción, creyendo que la teoría del pavo se cumple: el éxito hasta hoy será, también, para mañana, y más cuando se trata de casos paralelos, similares o de emulación de políticas institucionales. Por otro lado, si se da un cierto fracaso en el cumplimiento de las mismas o en cambios de resultados, siempre se atribuirá ex post a explicaciones y valoraciones en función del pasado, confundiendo una observación del pasado en representativo del futuro, aludiendo al aforismo “post hoc, ergo propter hoc”, del que se inspira Hobbes para citar: “de los mismos antecedentes, se siguen las mismas consecuencias”. La linealidad quizás sea la excepción y no lo que abunda en la vida real, aunque aquélla es muy cómoda para la seguridad de las respuestas al tratar relaciones de variables claras, nítidas y constantes. 41 ¿Y quién no desea una u otra política con vistas a favorecer un desarrollo equilibrado, armónico y sostenible? ¿Qué es más fuerte, integratio o cohaesum? [11]. Hay quienes subordinan la cohesión (quizás porque implica acción y efecto y afecto de reunirse o adherirse) como necesario a la integración. Aparte del sentido matizado, la CAN ante el esfuerzo renovado que exige el objetivo final de satisfacer las urgentes necesidades de su población, debe movilizar el potencial de crecimiento que existe en toda la región y las políticas de integración (cohesión) mejoran el equilibrio geográfico del desarrollo económico y elevan la tasa de crecimiento potencial de la comunidad. En el marco de la UE, se tiene: “El concepto de la Política Regional Europea, o Política de la Cohesión, es, en esencia, ser el instrumento de la solidaridad financiera y de la integración económica de la Unión Europea, y su objetivo es la reducción de las disparidades en los niveles de renta de las regiones de la Unión”, consiguiendo así el objetivo último de beneficiar a los ciudadanos de la UE al mejorar su bienestar y su calidad de vida, con antecedente de esta política en el Tratado fundacional de la Comunidad Europea de 1957, o Tratado de Roma, en cuyo preámbulo reza la necesidad de “reforzar la unidad de sus economías y asegurar su desarrollo armonioso, reduciendo las diferencias entre las diversas regiones y el retraso de las menos favorecidas”. Pero fue a partir de los años 70 cuando se llevaron a cabo un conjunto de medidas comunitarias reales con el fin de coordinar y completar financieramente los instrumentos nacionales destinados a la política regional y, particularmente, con la creación, en 1975, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), diseñado, exclusivamente, con el objetivo de limitar las desigualdades regionales dentro de la CEE mediante la transferencia de recursos destinados a la reconversión de las regiones industriales en crisis y las medidas de apoyo a las regiones menos favorecidas. De ahí que las políticas de cohesión, -sin ser exclusivas a la UE-, contribuyen a reforzar la integración económica y política a través del desarrollo de infraestructuras y el acceso a servicios de interés general, mejorando las cualificaciones de los ciudadanos y favoreciendo la accesibilidad de las regiones remotas y promoviendo la cooperación. Hace décadas que se hincaron los esfuerzos de integración en la región, unos países avanzando más que otros, y no con menos problemas. Quizás sea más valido el principio de rápido y bien que despacio y perfecto en estos tiempos en que la velocidad es un valor cultural y que no siempre funciona el modelo académico y formal, evitando la parálisis del diagnóstico para el análisis (cfr B. Davis: “La velocidad… marca la diferencia”, 2004). Aquí sí que valdría emular las políticas de cohesión que se impone la UE: • • • • Inversión en las zonas con alto potencial de crecimiento… Inversión en los factores que impulsan el crecimiento y el empleo… (∆ ∆KF, ∆KH) Apoyo a la aplicación de estrategias coherentes a medio o largo plazo… Desarrollo de sinergias y complementariedades con otras políticas comunitarias… 11 [ ] Cohesión: lat. cohaesum, supino de cohaerere: estar unido 1. Acción y efecto de reunirse o adherirse las cosas entre sí o la materia de que están formadas. 2. Enlace de dos cosas; 3. Fís. Unión íntima entre las moléculas de un cuerpo. 4. Fís. Fuerza de atracción que las mantiene unidas. Integración: lat. Integratio, -onis. Del lat. Integrare. f. Acción y efecto de integrar o integrarse; 1. tr. Constituir las partes un todo; 2. Completar un todo con las partes que faltaban; 3. Mat. Determinar por el cálculo una cantidad de la que solo se conoce la expresión diferencial. 4. prnl. incorporarse, unirse a un grupo para formar parte de él. 42 • Movilización de recursos adicionales… que activan otros recursos nacionales, tanto públicos como privados… • Mejora de la gobernanza… (mejora de las capacidades institucionales de elaboración y ejecución de políticas; la difusión de una cultura de evaluación; los acuerdos de colaboración entre los sectores público y privado; la transparencia; la cooperación regional y transfronteriza; y el intercambio de prácticas recomendadas…). • Promoción de un enfoque integrado de la cohesión territorial… (políticas de cohesión contribuyen a crear comunidades sostenibles…). ¿Acaso no sería posible crear un fondo de cohesión en la región, en especial con los ingentes recursos provenientes de la exportación de petróleo a los precios de estos últimos años, y para relanzar un plan de infraestructuras, transportes y comunicaciones que refuercen la cadena de enlaces entre países andinos? Un ejemplo y un ejercicio: (i) Si España, de los fondos acumulados recibidos de la UE (19862013 fin), alrededor de los 122 Millardos € a la fecha y, en término medio, equivalente a casi 1% del PIB anual, -suma mayor a la del mismo Plan Marshall para Europa-, ha podido asignar más del 50% a modernizar sus infraestructuras, al igual que los países miembros y en beneficio de todos ellos, con efectos multiplicadores sobre su aparato productivo y equilibrio regional, una fórmula algo similar sería a aplicar en la CAN. Es considerable la suma registrada de ingresos por exportaciones de petróleo, tan solo en Venezuela (suma igual a los ingresos petroleros en menos de dos años: ver Fig. #1 y OCDE: Gráfico #x en [2]); (ii) Tan solo el 1% adicional de crecimiento en el PIB de la CAN (ver perfil: documento-texto), arrojaría resultados muy similares a los siguientes para un año puntual: 1.2.3.- %∆ ∆PIB2008 = 1% ∆PIB2008 ∆PIB2008 ∆PIB2008 ≅ US$ 400,000 Millones ∆Empleo2008 ≅ 300,000 nuevos empleos generados. (∆ ∆Y/Hogar)2008 > US$ 100 Es importante que las políticas nacionales deban ocuparse sistemáticamente de los mismos objetivos estratégicos para movilizar la mayor cantidad de recursos y evitar el conflicto entre las diferentes actuaciones en la práctica. ¿Y cuáles serían esas políticas de cohesión para el caso de la CAN? Quizás, el crecimiento económico de los países condiciona el compromiso de mayores esfuerzos por la integración regional, y a ese título hay que contar con dos factores determinantes: crecimiento del empleo y de la productividad. Ambos están íntimamente relacionados y deben ser impulsados simultáneamente a fin de lograr la máxima repercusión. 2.3 Marco de las políticas de integración de la CAN: no exclusivas de la UE 1) Concentración de recursos y concentración geográfica: Para promover una senda de desarrollo sostenible y reforzar la competitividad en la economía basada en el conocimiento (“Knol”), -contexto en que gira este Seminario-, es esencial centrar los recursos en temas (infraestructuras básicas, capital humano, investigación e innovación, acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones y su utilización estratégica) y geografía: hacen falta tanto activos materiales como inmateriales. Cada país miembro y cada región deben saber combinar las políticas para asegurar su propia senda de desarrollo, en función de sus propias condiciones económicas, sociales, ambientales, culturales e institucionales particulares: prioridades de crecimiento y empleo y de promover sinergias [33]. 43 Fig. #1 En año y medio, el equivalente de los ingresos de exportación de solo petróleo por Venezuela… Fuente: “Informe Mensual”, La Caixa, Dic. 2006 44 2) Convergencia: objetivo de fomentar el potencial de crecimiento para mantener y lograr elevadas tasas de crecimiento, reduciendo disparidades y asimetrías… 3) Competitividad regional y empleo: centrarse en aquellos factores prioritarios de mayor impacto regional: investigación, innovación, accesibilidad a infraestructuras de transporte y telecomunicaciones y la creación de empleo (inversión en capital humano). La finalidad del objetivo de competitividad regional y empleo es anticipar y promover el cambio económico mejorando la competitividad y el atractivo de los países de la CAN. Tener en cuenta de las características de las zonas industriales, rurales y la densidad de población en la elaboración de programas de competitividad regional y empleo.. 4) Cooperación territorial andina: desarrollo equilibrado y sostenible, orientado a promover una integración más fuerte del territorio de la CAN. 5) Gobernanza: se refiere a los resultados y el éxito de las políticas públicas (calidad y la productividad del sector público: una administración pública más eficiente, responsable y transparente) y la buena gestión en la ejecución de políticas de integración (recursos). La colaboración proporciona la base para la apertura y la transparencia de la preparación y la ejecución de los programas. El concepto de cohesión territorial rebasa la noción de cohesión económica y social, ya que su objetivo es contribuir a lograr un desarrollo más equilibrado y procurar una mayor coherencia con otras políticas sectoriales que tienen una repercusión espacial, lo que supone promover la cooperación entre las regiones y dentro de ellas. A ese título, valgan ciertas orientaciones que la misma UE promovía con directrices: -Hacer de la CAN y de sus regiones lugares más atractivos: en los que invertir y trabajar ampliando y mejorando las infraestructuras de transporte… -Mejorar los conocimientos y la innovación en favor del crecimiento…: Aumentar y mejorar la inversión en IDT, facilitar la innovación y promover la iniciativa empresarial y promover la sociedad de la información para todos…, mejorar el acceso a la financiación. -Más y mejores empleos: desarrollando y mejorando el capital humano… La cooperación más estrecha entre los países de la región es imprescindible para acelerar el desarrollo económico y lograr un mayor crecimiento, a favor de la competitividad de las regiones, máxime cuando se dan grandes disparidades económicas entre ellas, a los que se deben los programas de cooperación entre los Estados miembros y sin excluir los de cooperación interregional. En líneas generales, y en referencia a la evolución de la misma en países de la UE, la política industrial para la competitividad se inscribe en las políticas de cohesión e integración, de manera que contribuya a gobernar el cambio productivo y a activar los procesos que permitan incrementar sustancialmente la productividad total de los factores, indispensable para el crecimiento económico. Los aciertos y los errores pueden servir a la CAN para mejorar y adaptar. Pero, la necesidad de disponer de una política industrial específica surge, en primer lugar, de la convicción de la existencia de grandes y aceleradas transformaciones o mutaciones que afectan a la mayor parte de actividades industriales en todo el planeta: cambia la estructura de los mercados y se acelera la integración en grandes áreas económicas o comerciales; y cambia la naturaleza del producto, del proceso, de la organización de la empresa y de las formas de comercialización, generalizándose una nueva economía basada en el conocimiento (Schumpeter, Clark, Baumol, Becattini). La innovación es a principios del siglo XXI motor de estas transformaciones y la industria como el sector crucial para la recuperación de la competitividad europea [33]. ¡A sabiendas de ello, uno está más seguro si sabe dónde se encuentran los animales salvajes! 45 ANEXO I El gran potencial agroindustrial y alimentario y la Política Industrial Consideraciones alrededor de la Política Industrial y su aplicación al sector Agroindustrial 46 1.-Situación y configuración del sector agrícola y agroindustrial La agroindustria, significativa del nexo y enlace entre agricultura/caza/pesca e industria, en su sentido más amplio, goza de un espacio de expansión y transformación, todavía no ocupado, frente a la posibilidad de incrementar el valor agregado a los productos primarios. Tal es aun así, que, mientras los PD alcanzan un nivel del orden de 80% de valor agregado, los países PED apenas cubren el 15-20% del valor agregado en la producción primaria agrícola y con un potencial industrial enorme, máxime ante la tendencia de los precios de materias primas de origen alimentario (MPA), por la deriva en ciertos sectores (MPA para biocombustibles). Los precios del trigo, por ejemplo, se han duplicado en 2007, y no es el solo cereal a este nivel de precios en el mercado de MP internacionales [12], con efectos cruzados perversos. Los elevados precios del petróleo ha empujado el de los piensos compuestos, fertilizantes y otros derivados, así como el costo de transporte de granos y otras MPA, de los campos y granjas a los mercados locales y exteriores, con graves problemas hasta para las agencias de la ONU y otras terceras, dedicadas a los programas agroalimentarios de ayuda mundial. Aparte de los problemas de oferta (MPA en campo, granjas, etc.), por el lado de la demanda no será menos: una estimación conservadora (ONU) indica que, en 2050, la población mundial superará los 9 billones, con aumento en la demanda de alimentos a largo plazo: ver Fig. #1 a 8 (ANEXO A). Un nuevo fenómeno ha aparecido, similar al del primer choque petrolero (1973-74), el llamado “stagflación” (∆P, ∆u: contra teoría económica de la curva de Philips), con el nuevo nombre acuñado de “agflación” (∆P, ∆PAG). Este efecto de “agflación” se debe al aumento en el precio de los alimentos como resultado de un aumento en la demanda por consumo de los humanos y por el uso como un recurso de alternativa energética. Para producir el biodiesel y etanol, se requieren productos alimenticios como soja y maíz, lo que causa una subida de precios, con otros efectos sobre granos relacionados (como arroz y trigo). El término se deriva de una combinación de las palabras la “agricultura" y" inflación”. La “agflación” afecta, también, a los vegetales no alimenticios (v.g.: huevos, carne y lácteos) en la medida en que las subidas de precio para el grano de alimento del ganado, lo hace más caro. Retomando la línea anterior de la debilidad de transformación de las MP, ante este nuevo fenómeno del alza de precios de agroalimentarios y otros relacionados, constituye una baza para los países de la región, que gozan de una gran ventaja. El caso de la CAN no dista mucho de una tal realidad, de la debilidad en la transformación de las MP, algo muy generalizad en A. L. El coeficiente de transformación [VA/PBT] o la relación del valor agregado a la producción bruta total, en el sector primario e industrial de los productos agrícolas, en general, es muy bajo y aún más la proporción de la producción industrializada respecto a la producción global primaria, -lo que presupone un gran margen y potencial para países en AL, en general. Un desarrollo industrial presupone un desarrollo agrícola con equilibrio e integración de sus diferentes fases: producción primaria-cosecha-acopio/clasificación-almacén-transporte... y el proceso de transformación y comercialización... En tal sentido, subsiste una inadecuada orientación del sector agropecuario e industrial, tanto más por cuanto las necesidades básicas de la población quedan aun insatisfechas en contraste de una extrema concentración de la riqueza nacional. [12 ] (i)Lester R. Brown: “Why Ethanol Production Will Drive World Food Prices Even Higher in 2008”, http://www.earth-policy.org/Updates/.. ; (ii)World Bank: “Food price crisis”, www.worldbank.org /.. ;: (iii)BBC:“The cost of food: Facts and figure”, http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/7284196.stm Las causas o factores de todo ello, a saciedad revisadas, una y otra vez analizadas, no deben ser relegadas al plano de la tan invocada dependencia externa, cuando el mismo sector industrial, comercial y bancario han gozado, durante décadas, de sobreprotección. La falta de vinculación intersectorial, más aún de cierta especialización intraindustial (análisis inter et intraindustrial: Lloyd & Grubel [19], en especial entre el sector agrícola y el industrial, es notoria, en clara evidencia por la composición del contenido de importación [13]. Los problemas son más de carácter estructural e interno que de tipo coyuntural y de origen externo. Para un diagnóstico más exhaustivo, basta hacer referencia a los estudios recientes y abundantes por una y otra institución. (cfr bibliografía). A la consideración de las inversiones realizadas en el sector agropecuario, y por la pérdida progresiva de su aportación al PIB, aquéllas no fueron suficientes ni orientadas a una mayor vinculación con el sector industrial, -lo que, a su vez, se compensaba con crecientes importaciones de productos alimenticios, de uso o destino indiferente, para humanos y animales. Estos rubros han ido en aumento de importaciones. A nivel de la balanza comercial agropecuaria, si bien es favorable como debía esperarse en muchos países de la región, tiene un potencial mucho mayor, por la superficie nacional destinada al sector agropecuario, con respeto al equilibrio medioambiental, y más por el aumento de los rendimientos por unidad [TM/Ha] y la industrialización de la producción primaria. Los factores que explican el atraso del sector agropecuario, en general, son del tipo tecnológico que, por la vía de la débil inversión e importación de bienes de capital e insumos, determina el escaso nivel de modernización, en contraste con el sector industrial que importa 16 veces más en esos rubros de insumos y bienes de capital La ineficiencia de la actividad agropecuaria, reflejada por los bajos rendimientos frente a un gran potencial, es uno de los problemas básicos del sector y, por lo tanto, del sector agroindustrial. Estimaciones ponderadas revelan que el grado de eficiencia del sector agropecuario es, en promedio, 1/3 del posible alcanzable. Otro de los problemas básicos resulta, en la configuración del sector, en su estructura de propiedad, de su tamaño y distribución de unidades de explotación subóptimas, lo que aunado a la falta de infraestructura, en general, agrava la situación del sector, sin excluir que a estos factores estructurales se añaden otros coyunturales (mecanismos crediticios, de fijación de precios y de comercialización, etc.), Ciertamente que el sector de la agricultura, frente a otros sectores de la economía, aparece como el más desfavorecido y desprotegido, aunque, de hecho, sea el subsector agrícola orientado a la exportación y con visos de un mayor repunte, el que mayor apoyo oficial ha recibido. En breve, un diagnóstico del sector lo caracterizaría de la manera siguiente para muchos países de la región: (1) Insuficiente utilización de insumos, en cantidad y calidad, con elevados precios de adquisición, para la actividad agropecuaria. (2) Alta descapitalización del sector con insuficiente financiamiento del ciclo completo de producción. (3)Escasa aplicación y generación de tecnología y mala orientación de la asistencia técnica, con insuficientes recursos humanos y físicos. (4) Una intermediación de comercialización asfixiante, sin garantía de precios rentables al productor. [13 ] Indice de especialización intra-industrial:(a) IEI = [1 - | Xi - Mi | / [Xi + Mi] ] ≥ 0 (a) Si IEI = 0 : especialización intersectorial (exporta o importa) (b) Si IEI > 0 : especialización intrasectorial (exporta e importa) |Xi - Mi| : valor absoluto por rama o producto i 48 (5) Falta de organización del sector campesino, a nivel de la producción, comercialización e industrialización. (6) Insuficientes estímulos para orientar e impulsar los cultivos, en base a proyectos reales y fundamentados. (7) Falta de infraestructura vial y de servicios conexos en el medio rural. (8) Falta de coordinación interinstitucional y exceso de burocracia vinculada al sector. (9) Necesidad, para la promoción de proyectos de inversión y de exportación agroindustriales, de buenos proyectos formulados y fundamentados en el mercado. (10) Ausencia de una eficiente política agrícola que, asegurando la producción, responda a la demanda de los mercados y permita el equilibrio de rentas e ingresos de los productores. (11) A nivel de la poscosecha: grandes pérdidas de la producción especialmente en frutas. (12) A nivel de la comercialización: vicios de empacado, por irregularidades de llenado (encimado, colmado, arrugas, etc.). Cualquier solución que se aporte deberá tener un enfoque integral desde la producción hasta la comercialización, pasando por su transformación y tratamiento e incorporando tecnología, insumos y energía, sistemas de empaque y transporte que asegure una permanencia en los mercados. En la región CA como en otras (andina), países muy similares y que compiten en sectores similares. La creación de agroindustrias debe apuntar más allá de la integración de bloques. Además de estas consideraciones, existen otras limitantes relacionadas a la producción y exportación: - Falta de conocimiento y de disponibilidad de insumos o de especies/variedades, sea por falta de producción interna o de costos elevados de importación; => Asistencia técnica y financiamiento. - Poca integración en la secuencia de etapas desde la producción a la exportación, pasando por la transformación y empaque; => Incorporación tecnológica. - Producciones insuficientes o marginales (atomicidad) de difícil consolidación y/o pérdida de mercados, sin tecnificación, ni transformación, ni aplicación de normas y requisitos técnicos para las exigencias de exportación; => Consolidación de ofertas: organización de productores y comercialización. - A nivel nacional, falta de cooperación entre instituciones de investigación, Gobierno y sector productivo, en especial en el campo de I+D; => Creación de Centros tecnológicos e integración, para I+D, de esfuerzos entre EstadoUniversidad-Empresa. - Escasa infraestructura vial, comunicaciones y transporte internacional de bandera (capacidad) para asegurar disponibilidad oportuna de espacio; - Necesidad de organización de los agronegocios con identificación y promoción de proyectos de inversión, bien formulados y presentados. Entre las limitantes o carencias de integración entre el sector agropecuario y el industrial para exportación, y con el fin de asegurar eficiencia y eficacia, las más determinantes son aquéllas relativas a la formulación de buenos proyectos y a los servicios reales de apoyo en infraestructura básica, desde la fase de producción y cosecha hasta su embarque. La producción para la exportación debe planificarse, con carácter permanente y no esporádico o marginal (atención a los contratos con “traders”): Cuadro #2. 49 Cuadro #2 Sinopsis de los problemas sectoriales Problemas -Concentración tierra -Bajos ingresos, -Bajos rendimientos grales -Infraestructura deficiente - Dotación insuficiente de servicios básicos. - Gran desempleo y subempleo. - No disponibilidad de insumos técnicos, - Falta de buenos proyectos inversión/formulación. - Necesidad de know-how/why. - Deficiencias en tecnologías, financ. y comercialización int'l. - Requisitos técnicos para exportación/envase-embalaje. - Nivel artesanal de explotación. Objetivos -Desarrollar sector y vinculación con industrial. -I espacial - Desarrollo de recursos y servicios públicos. - Mejora de rendimiento e incorporación tecnológica. - Mayor valor agregado de la producción exportable. - Acceso a mercados X - Mejor aprovechamiento de los RN con instalación de actividades indust. cercanas. -Desarrollar zona rural con servicios de infraestructuras. Políticas - Producción y productividad. - Fomento de agroindustrias de exportación. - Desarrollo regional e integral del país - Racionalización de áreas productivas. -Creación de infraestructuras. - Integrar cadena de producción-industrial comercialización. - Diversificar mercados de exportación - Mejorar grado de tecnificación en el sector. 2.-Más allá de un diagnóstico generalizado de los sectores agrícola, pecuario, pesquero y agroindustrial: de la situación actual a un cambio determinante… El interés creciente por la exportación, más intenso a raíz de la crisis económica de la década [1980-90], ha hecho emerger un nuevo estímulo por la identificación de nuevos proyectos que incorporen una mayor proporción de las disponibilidades en recursos nacionales, concentrados, por factores naturales, en el sector agrícola (y minero), y con un fin de industrialización [2]. No obstante, la relación entre el sector agropecuario y la industria, hasta el presente, ha sido muy débil, a tal punto que el crecimiento de la población superaba el de la producción del agropecuario y/o de la industria alimentaria interna, siendo las ramas de esta industria las que también absorben las principales importaciones de alimentos. Es decir, que la proporción de la producción bruta total agropecuaria (PBTA) es muy escasa en la producción correspondiente (PBT) agroindustrial. Las causas son variadas, pero relacionadas a la política de precios y a las de tipo más macroeconómico (tipo de cambio, aranceles, subsidios) entre otras. Se ha invocado la existencia de una paradoja entre una agroindustria más dinámica y una agricultura estancada o en retroceso, a tal punto de darse la situación de precios de importación inferiores a los nacionales (PM < PD), y que una canasta de bienes nacionales cueste más que la correspondiente importada. Ante una situación tal, la agroindustria local sólo vendría a ser una "industria ensambladora" de insumos importados más baratos, relegando al sector agropecuario local, -esto incentivado por la política arancelaria del pasado, en que los aranceles castigaban al producto final, pero favorecían las importaciones de insumos, -una situación que cambiará en el marco de las negociaciones y acuerdos con la UE y terceros, de llegar a buen término. 50 Y como la inflación superaba siempre a la devaluación del tipo de cambio (sobrevaluado), el incentivo a importar era mayor. La asimetría entre precios internos y externos, tanto de insumos como de alimentos agroindustriales de componente importado, aumentaba hasta registrar fuertes caídas de la producción o todavía desaparición de ciertos productos agropecuarios, con cambios en la misma dieta alimenticia. Revertir estas tendencias para recuperar mercados para la producción interna y hacer crecer la agricultura y agroindustria de exportación, supondría un cambio en los precios relativos actuales, con incorporación de las ventajas reales de producción para el mercado interno y para la exportación, en el marco de las políticas coadyuvantes de saneamiento de los problemas o limitantes en el sector agropecuario. La solución no vendría dada por el solo dinamismo particular de ciertas producciones, favorecidas por una demanda externa, a la que concurrirán otros tantos proveedores-exportadores de los PED. No está por demás recordar que el desarrollo creciente y sostenido de un país presupone un equilibrio entre sector industrial y agropecuario. La pregunta no se hace tardar: ¿Qué preselección de sectores y productos con fines de industrialización y exportación? La definición de las prioridades por sector deberá partir de un análisis de la oferta existente actual (corto plazo) y de la oferta potencial (medio-largo plazo), en contraste con el análisis de la demanda y de los mercados de importación. Para la oferta, habrá que identificar: - el volumen de oferta global y las cantidades ya exportadas. - la producción potencial - la oferta exportable - la competitividad en términos de calidad/precio - las características del sistema de producción: empresas y equipo. - sistema de comercialización, envase-embalaje, transporte, etc. - problemas de trámites administrativos... Para los mercados/demanda: - tendencias y sustitución de productos - situación y dinamismo de los diferentes mercados - condiciones de acceso del producto a tales mercados. La confrontación de las características de oferta y demanda, por producto, permite identificar los productos más atractivos comercialmente que responden con una oferta potencial al mayor dinamismo de mercado y que incorporan recursos nacionales de mayor valor. Los buenos proyectos (identificación), realistas y coherentes, fundamentados en el mercado y promovidos por promotores serios y experimentados, tienen el mejor activo para su implementación, incluso con participación de socios extranjeros (IED, mercados, etc.). Por el interés que el sector representa en la región, se ha venido dando por organismos int´les un gran apoyo al desarrollo y la promoción del sector agroindustrial, a la vez que cada uno de los países lo ostenta de diferentes maneras. En un momento en que la integración aparece más 51 cercana para la consolidación de un mercado único, -una política de promoción del sector no se justificaría en ausencia de mercados de exportación extra-región, por la competencia recíproca de los mismos países CA en el mismo sector agrícola y/o agroindustrial, a escasas diferencias inter-países. Por el lado de la oferta, la subregión goza de una gran ventaja comparativa natural en la producción de frutas, vegetales y hortalizas. Por el lado de la demanda, las preferencias y gustos por los productos naturales y los no tradicionales están creciendo, con gran diversificación en los mercados de mayor poder adquisitivo (calidad, ecología y precio). Se requiere una mayor coordinación entre cultivadores de productos agrícolas (razones de producción, nivel técnico, calidad y normas estándar, etc.) para enfrentar las causas limitantes de las exportaciones agroindustrializadas frente al gran potencial del país. El apoyo necesario más inmediato hace referencia a los siguientes aspectos: -Organización de los productores/exportadores... -Conocimiento de los mercados de exportación... -Financiamiento adecuado y oportuno... -Asistencia técnica en todas las fases: cultivo, cosecha, proceso y envase/embalaje... -Requerimientos técnicos y de calidad... -Necesidad de infraestructura... -Aprovisionamiento de insumos de calidad... Es apremiante, en la consolidación del desarrollo económico, optar decididamente por el sector agrícola/pecuario/pesquero y agroindustrial en términos de mercados de exportación y como una ventaja a explotar, dada la abundancia de recursos naturales a industrializar y como una salida más factible de desarrollo, tanto más ante el aumento de los precios y/o fluctuaciones del mercado petrolero. La producción interna de productos primarios agrícolas, pecuarios, silvícolas y pesqueros, aunque aparezca gozar de ventajas comparativas por la disponibilidad de RN, debe ser evaluada en términos de oferta exportable y de demanda según las exigencias de los mercados y no tanto de la sola oferta, como a menudo se invoca. En este orden de cosas, un estudio comparativo entre países industrializados y la región de A. Latina, arroja una caída generalizada de las ventajas comparativas en el comercio agrícola para A. Latina desde la década de 1960 a la fecha, viendo reducido el indicador [VCR] de 3.6 (1960) a 2 (1990) [21]. Las Condiciones naturales, mercados y nivel tecnológico constituyen los factores discriminantes en la identificación y selección de productos agrícolas y de agroindustrias de exportación. Ya no cuenta el solo factor de mano de obra barata, ni el solo hecho de gozar de abundancia de recursos naturales (ver ad supra: elementos de política industrial). Los proyectos agroindustriales con miras a la exportación con éxito nacen de una evaluación del mercado del producto industrializado. Cada vez más, un proyecto, un agronegocio, deberá considerar la interrelación entre comercialización-distribución, la industrialización y la producción primaria; es decir, la demanda (derivada) que enfrentarán los productos agrícolas (agricultores) dependerá de la oferta de productos y la distribución de alimentos (elaborados) ante la demanda de los mismos por los consumidores: ver Fig. # 9. 52 En la mayoría de países de A.L., a lo que no escapa la CAN, como en muchos otros países exportadores de materias primas agrícolas y otras, enfrenta una situación muy similar. Los gastos de procesamiento, distribución y transporte, impuestos de importación (aunque goce de SGP) y al consumo, hacen que la curva de demanda sea más inelástica que la curva de los propios consumidores finales, lo que se traduce en mayores fluctuaciones de los precios de los productos primarios. Esta situación aún puede empeorar ante cambios en materia de apoyo financiero tradicional de que pueda gozar el sector agrícola, enfrentando mayores costos financieros en el financiamiento del [Banco…] y, con mayor riesgo, una reducción de las inversiones en el sector. A este respecto, más la producción incorpora un proceso de integración vertical, tanto más implicará producir de manera más eficiente, a menores costos unitarios en todo el proceso productivo, y en función de la demanda, reduciendo de esta manera el margen de inseguridad y compensando (por el lado de la oferta) la pérdida inherente a la inelasticidad de la demanda derivada de productos primarios. Sin necesidad de contraponer argumentos en esta óptica, al repasar la historia reciente del sector agrícola y agroindustrial, en especial del sector de alimentos, se comprueba este fenómeno por el débil crecimiento del índice de producción agrícola y de alimentos en el período [1980-2000] en América Latina como a nivel mundial; pero, en términos per capita, el incremento sería cuasi-nulo para A. Latina. Figura #9 Demanda de alimentos del consumidor y demanda derivada de productos primarios Precio Demanda derivada de productos agrícolas Demanda final de alimentos del consumidor PC c d PF b Oferta de alimentos producción+distrib. a PA O Qc Cantidad (Q) Pc-Pa = O-Pf Nota: Cualquier baja (alza en el volumen) del precio de los productos alimentarios finales, se traducirá en un aumento del volumen mucho menor (baja mucho mayor en el precio) para el minorista; pero, a nivel de los productores primarios, los efectos serían de mayor impacto, debido a la mayor inelasticidad de la demanda derivada que enfrentan. Más la curva de oferta (costo marginal de producción) es inelástica (traduciendo mayores costos de producción y distribución), más resultará inelástica la demanda derivada de productos primarios, lo que traduce el hecho que la ineficiencia y el bajo nivel tecnológico son "destructores" de la demanda de productos finales, y, en consecuencia, de la demanda derivada de productos primarios de exportación en particular. 53 La forma más acertada de llevar a cabo un proyecto agroindustrial debe partir del conocimiento adecuado y lo más completo posible del mercado, decidiendo sobre la cadena lógica de: Mercado-Producción-Agroindustria, tanto más si se piensa en los mercados de exportación. Muchos de los problemas internos, en materia de ineficiencias del sector, se verían, si no eliminados, por lo menos reducidos en una perspectiva de agronegocios orientados a la exportación. [Ver métodos de análisis del mercado: demanda]. Una empresa [un país] que desea ganar divisas exportando debe ofrecer productos que satisfagan los mercados extranjeros, para lo que se requiere tener que presentar alguna ventaja o atractivo frente a tantos otros competidores y productos similares en el mundo y en la región. Es decir, para tener éxito en la exportación, no se tiene que descubrir una nueva clase de productos; basta con que el exportador desarrolle un producto que se distinga en algo, ciertos aspectos limitados de los productos ya existentes en el mercado (importa que los exportadores y analistas y consultores comprendan la diferencia entre productos y clases de productos). Ejemplo en aplicación a los sectores agrícola y agroindustrial: -Las frutas: es una clase de productos; -La variedad de "tal fruta": es un producto! Incluso la marca de una clase de productos viene a ser "un producto"; por ejemplo: banano "Chiquita". No olvidar que ¡los productos también nacen y mueren! En realidad, las mayores oportunidades de éxito descansan en las posibilidades de presentar versiones que ofrezcan ventajas apreciables respecto a las ya existentes. Ante una mayor oferta de otros países, tanto más prosperará la diferenciación y la adaptación del producto a las exigencias y percepciones de los consumidores en los mercados de destino. Por ello que para tener éxito, el producto ofertado debe responder como el consumidor quiera y satisfacer así, tanto sus normas de calidad como las que determine la ley (requisitos técnicos diversos). El mercado es el discriminante del éxito entre unos y otros productos dentro de una misma clase de productos. Es así que, en la selección de productos y en la preparación de la estrategia en materia de exportación, los factores de la demanda son esenciales. Los buenos proyectos en promoción son los que se sustentan en la justificación de los mercados, adaptando el producto a las exigencias de los mismos. Al tratar de identificar qué productos ofrecen mejores posibilidades de exportación o cuáles son las tendencias y prever el futuro desarrollo, es importante poder determinar el "status" del producto respecto a su "ciclo de vida" [introducción, expansión, madurez, estancamiento-saturación y declive]. Es habitual oír argumentos, para justificar que existen ventajas comparativas en un sector, que invocan la abundancia factorial o de recursos. El hecho mismo de gozar de abundancia de recursos naturales y factoriales no implica, necesariamente, que se dé intensidad (densidad) factorial en la producción, ni que tales sectores, en términos de comercio de exportación, registran un saldo neto. Las causas, entonces, deben ser otras que expliquen el comportamiento del comercio exterior en esos mismos sectores que gozan de ventajas naturales. El componente tecnológico, en su vertiente integradora de capital humano y de capital físico, tanto en el proceso de producción y/o transformación como de gestión de la empresa o agronegocio, es primordial [2]. En el caso de la CAN como de muchos países en la región, por la importancia del sector primario (agropecuario-silvi-pesca) en la economía del país en condiciones naturales muy favorables, comparativamente a otros países, se invoca que dicho sector y el agroindustrial son prioritarios y 54 los más prometedores en materia de exportación, amén de satisfacer las necesidades básicas de la población y de generación de empleo. Los productos tradicionales de éxito en la exportación son muy contados y específicos, debiendo identificar los factores causales del menor dinamismo exportador del gran potencial en el resto del sector. Puede decirse que los grandes problemas no surgen por el lado de los mercados, sino por la falta de adaptación de la oferta interna (producción, agroindustria, procesos, gestión y comercialización) y la carencia o falta de servicios de apoyo, en infraestructura particularmente. Un análisis del sector de los alimentos, en forma agregada, arroja luces sobre la tendencia del gasto de la población en alimentos. Si bien es cierto que la proporción del ingreso dedicada a la alimentación satisface la ley de Engel (elasticidad menor a la unidad respecto al ingreso), por otro lado, la elasticidad del gasto en alimentación es superior a la unidad respecto al crecimiento de la población (EAN >1), lo que traduce un espacio de oferta a cubrir en el mercado interno. Se presenta al sector «agropecuario/silvi/pesca» como un potencial productivo y exportador en la subregión, con un énfasis particular en la producción masiva (extensiva) y con "miras a la exportación hacia los países desarrollados". Sic. Pero, un breve examen histórico a través de experiencias múltiples revela que el desarrollo global, pari passu del industrial, primario y social, no se refugia en el sector agropecuario, ni rural, en proporciones como las conocidas durante las primeras etapas del desarrollo de cada país. Al igual que el trabajo y el capital, la tierra es otro factor de producción; pero, asimismo, el progreso tecnológico deberá ser incorporado en uno y en otro factor para asegurar, con eficacia y eficiencia, la productividad y la competitividad (ver ad supra). Es de recordar, a la luz de la evolución del sector agropecuario [A-P-S-C-P] y de la agroindustria [Alimentos+Bebidas+Tabaco] que, en términos de participación en la economía del país así como de crecimiento, la tendencia marcada es de disminución; aún más en el sector agroindustrial manufacturero. Asimismo, una característica de las exportaciones se caracterizan por la gran densidad de recursos naturales, sin transformación mayor, debido precisamente al alto valor de los productos, en su estado natural [v.g.: café, camarón, banano, etc.], en una proporción (85-15) de productos sin procesar o semi-procesados contra productos procesados. Esta situación determina ya la orientación de ciertas medidas de política industrial. Al ahondar en las posibilidades y los resultados del sector, el contraste es tanto mayor frente a la abundancia de recursos naturales y al potencial agrícola, de lo que se desprende una necesidad de emprender acciones eficaces de modernización de la agricultura, para que el mismo sector agroindustrial y su cadena agroalimentaria [23] sean más competitivos en los mercados internacionales. No se daría un sector agroindustrial fuerte sin una agricultura moderna y de forma extensiva, incluyente de los pequeños productores y campesinos, -cuestión de organización (cooperativas, fórmulas de asociación, GIE, etc.). Hay que pasar de la concepción de un sector primario, simple generador de productos primarios, sujetos a la volatilidad de los mercados y de gran competencia entre los mismos países productores, a un sector agroindustrializador y agroalimentario que deje atrás un estado de economía de subsistencia y de pobreza en el medio rural, en contraste y relegado del urbano-industrial. 55 3.-El espacio para un cambio estructural en los sectores agropecuario y agroindustrial Frente a las exigencias y necesidades del sector, que se trate de modernización, una mejor gestión empresarial, la adopción y adaptación tecnológica y una mayor integración intersectorial a nivel industrial y agrícola [A-Pecuario-S-C-P], se invocan las bondades del mismo como fuente de: - productos alimenticios - empleo [extensivo/intensivo-especializado?] - divisas por exportaciones - materias primas para la industria - demanda (generadora) industrial y - asentamientos humanos (locales). De tiempo atrás, se reconocen las debilidades del sector, al asignarle el objetivo general de reorientación de la estructura productiva a la satisfacción de las necesidades básicas, sin descuidar la producción exportable, en el marco de una política de fomento de la producción y de la productividad. Pero, habrá que enfrentar, en muchos casos, la producción atomizada, con explotaciones inferiores a 10 Has (de difícil rentabilidad), amén de las limitaciones o debilidades en: el componente tecnológico (calidad y mejora de semillas, nuevas prácticas en cultivos, etc.), la asistencia técnica y financiera y de planificación (cultivos en función de mercados, distribución), -lo que se traduce en baja productividad y por lo tanto en competitividad externa. La realidad se impone y exige esfuerzos mayores, porque resulta difícil pretender que se dé, en el corto plazo, una mejora sustancial y sostenida en dichos sectores, con los desequilibrios vigentes en la cadena de producción-industrialización-distribución sin, al mismo tiempo, darse una transformación en los sectores relacionados y en el apoyo de infraestructura. Si bien es cierto que el potencial agronómico es grande, por otro lado sólo es aprovechable con el establecimiento de infraestructura (silos, transporte, etc.) y de agroindustrias [14]. Aquellos responsables, en un ministerio u otro, deben tener en cuenta que la experiencia demuestra, a medida que el desarrollo industrial aumenta, que la participación agroindustrial en las manufacturas tiende a disminuir (v.g.: en AL, ésta pasó de una estructura participativa de 65% en la década de 1950, a menos de 40% del VAM en los años 1990) [22]. Es a este nivel de la oferta (superficie de cultivo, rendimientos, modernización, etc.) que mayores cambios son necesarios, y los factores de oferta incluyen, por igual, los servicios de infraestructura y de apoyo. Debe prevalecer el criterio económico para decidir el tipo de cultivo. De manera más explícita, se requiere de verdaderos gerentes en los agronegocios (tendencia en los países industrializados y con un sector agropecuario-agroindustrial moderno), con una visión planificadora de objetivos y de técnicas de gestión. Muchos de nuestros productores y fabricantes debieran poder responder, de manera sistemática, a las ciertas cuestiones, como por ejemplo: (1) Qué necesidades de materias primas para asegurar la producción final, sabiendo que se dan tantas mermas? [MP] = [Qfinal,día * {Insumos/Qfinal} * N°días]/[100-%Mermas] MP: materias primas; Q: producción final; 14 ] Hay que ver, en su caso, si la oferta global de alimentos, aún con enormes potenciales, frente a la demanda efectiva de los mismos por una población creciente, es deficitaria en el país, y los problemas de constitución de una "reserva estratégica" de alimentos son relativos a la falta de infraestructura y de servicios reales conexos, desde el cultivo-siembra al acopio y transformación 56 (2) ¿Qué superficie real debe ser cultivada [Sr] en términos de las necesidades definidas en (1) y dado el rendimiento efectivo? [Sr] = [MP]/[Yp] [Yp]: rendimiento medio efectivo. (3) ¿Qué rendimiento medio es el deseado [Yd] y por cultivo? [Yd] = [MP] / [Sr] (4) ¿Qué costo total [CTs] implica el aumento de siembras? [CTs] = [%∆PT] * [MP] donde [PT]: precio/TM (5) ¿Qué costo total implica el aumento de rendimiento [CTr]? [CTr] = [Sr] * [Costo por Ha para elevar el rendimiento] (6)Producción total = Superficie sembrada * Rendimiento = Sr *YP ¿Cuál es el efecto diferencial entre superficie y rendimiento de un incremento en la producción? Cada uno de estos elementos debiera ser conocido con el fin de asegurar el análisis de materias primas y así estimar la cantidad disponible para usos alternativos. Va sin decirlo que la formación y training son objeto de las medidas de Política industrial. Otro espacio para el cambio y para asegurar el éxito en los proyectos agroindustriales, consiste en la integración de la cadena: {producción-industrialización-distribución}; es decir, que los factores comerciales deben guiar los factores de adquisición de materias primas y modular los factores de elaboración o producción. Cada uno de esos niveles exige una verdadera organización empresarial, razón por la cual se hace más necesaria la integración de las fases agrícola y agroindustrial con la comercialización, en especial tratándose de exportación. Podría decirse que a los productores les corresponde proporcionar el producto correcto en el lugar apropiado y en el momento oportuno, porque el desarrollo de los productos es parte también de la comercialización. No hay duda alguna que la capacidad exportadora de la agroindustria andina es significativa en su potencial. Pero para hacerla realidad, se requerirá: proyecto e inversión. Muchas son las instituciones, unas internas y otras externas, que han colaborado en importantes estudios y programas con miras a la ejecución de proyectos de inversión y de exportación. En ese orden de ideas, y en la esfera de la industria agroalimentaria, -para llegar a concretarlos convendrá identificar proyectos precisos y favorecer el establecimiento de relaciones entre los copartícipes industriales sobre la base de tales proyectos. La mayoría de los informes de estudios o proyectos hacen referencia a la necesidad de emprender acciones con miras a mejorar los rendimientos, la productividad y la calidad de los productos. Los criterios que debieran regir la selección de productos agrícolas o agroindustriales, en especial para exportación, tienen que obedecer a parámetros objetivos y de eficiencia, lo menos posible a argumentos de cariz político o de interés partidario de un país u otro; es decir, por razones de interés particular, incluso para el desarrollo de un cultivo particular, que, de ser así, amenazaría su permanencia ante dificultades o a merced de los cambios en el país que lo promoviera para su comercio circunstancial. Los criterios deben corresponder a una evaluación de maximización financiera y económico-social en condiciones de mercado, y de tipo más empresarial o de agronegocio de carácter permanente y estable. A su vez, no hay que caer en la 57 tentación de lo “viejo y de lo nuevo”, para definir que un producto es “PENT”, al punto de mistificar el concepto y sin criterios objetivos para los propósitos que se pretende: producción para la exportación, con eficacia y competitividad, sin que esto venga a negar el valor de los criterios subjetivos de hombres de negocio o exportadores con éxito respecto a la selección de productos. En el momento de decidir sobre el tipo o clase de productos de mayor potencial de oferta exportable, no siempre en conjunción justificada con lo atractivo de la demanda en un mercado u otro, parecería que no se dan criterios muy bien definidos para justificar la selección de los mismos y activar su promoción. Y el caso se repite a saciedad en la búsqueda de oportunidades de exportación, en particular tratándose de productos agrícolas y/o agroindustriales. Las referencias que se hacen en la presentación de propuestas o de listas de productos elegibles para financiamiento, asistencia técnica o promoción, invocan previos análisis de factores claves de selección o investigaciones, pero sin exposición concreta, y remitiendo a la apreciación subjetiva, sin otra ponderación que la del grupo consultor del momento o todavía, de manera no explícita, a publicaciones de carácter internacional [CCI/GATT/UNCTAD] en circunstancias que se repiten. Esto nos conduce a reconocer, después de amplia revisión de los estudios elaborados y publicados en AL, a veces con ingentes recursos utilizados, que muchos de ellos faltan de fundamentación y de análisis técnicos. Es algo más que una simple sugerencia el recomendar una mayor atención en la orientación de los esfuerzos, manteniendo el mismo objetivo de aumentar la oferta y las exportaciones del sector agrícola y agroindustrial, hacia la reducción de las limitantes que afectan al sector en materia de infraestructura y de servicios reales, y no tanto considerar que sólo se trata de una cuestión de selección de productos prioritarios, en base a su potencial de recursos naturales y con el fin de promoción. El enfoque debe residir más en dar solución a los problemas que frenan la producción, en forma general, y desalientan las nuevas inversiones o la creación de empresas o agro-negocios: una visión más completa. Entre las limitantes y condicionantes, que susbsisten aún cuando se procediera a una selección de productos, dichos prioritarios para la exportación, y que afectan en mayor medida a las empresas o productores de tamaño reducido en oferta, se encuentran las relativas a: -Siembra y rendimientos, variedades y volumen -Acopio, silos y transporte, clasificación y almacenamiento -Fase de transformación: financiamiento y tecnología -Transporte aéreo y marítimo: líneas, destinos y frecuencia -Requisitos técnicos -Oportunidad de los embarques -Gestión y comercialización Esta lista no es exhaustiva y los diagnósticos son bien conocidos. No cabe duda que, en situación de una mayor competitividad en los mercados internacionales, y la demanda siendo guía de los productos exitosos, la selección de productos considerados como prioritarios en materia de exportación o de mayor ventaja se verá, en muchos casos, insuficiente si los verdaderos problemas no se enfrentan para darles solución, objeto de una sana Política Industrial para la competitividad orientada a esos sectores. Los criterios de selección que se avanzan, en los diferentes estudios, se refieren, en general, a los factores siguientes: 58 -Volumen de ventas y número de empresas instaladas -Nivel de tecnología -Capacidad de procesamiento -Infrautilización de capacidad instalada -Procesos de producción según líneas de producción -Rendimientos -Personal ocupado -Gestión empresarial -Importación temporal (envases), etc. En ese intento por establecer una selección de productos, la decisión reviste una "mezcla" de criterios objetivos, más analíticos, y de ponderaciones en base a la experiencia y al buen juicio, según los casos concretos. Toda selección tendrá un carácter arbitrario sin llegar a definir, totalmente, el dominio ni el recorrido de los productos que serían los potencialmente más exitosos. La preselección de los productos que, por su importancia e interés manifiesto, representan un atractivo desde el punto de vista del mercado {Oferta-Demanda}, y que serían objeto de una asistencia técnica y de promoción, sin duda alguna deberá responder a criterios de viabilidad económica y operativa, de máximos rendimientos y de impacto beneficio social. La Historia es maestra en ello, tal: (i)La Hª de la carne de ocas de Flandres a Roma (Antoine de Montchrétien); aguate mexicano en la UE, productos de plata de Taxco y tienda en París, etc. No insistiremos, pero valga la mención del Foro sobre Política Industrial para hincar el lápiz: las ventajas naturales no son aprovechables si los factores limitantes para la producción no se resuelven. En los países de A.L., es importante considerar la industrialización en una perspectiva más amplia que el solo proceso de introducir y de incorporar modernos métodos de producción en algunas industrias que, históricamente, consistían en aquellas actividades de procesamiento de recursos naturales locales. Este enfoque rebasa la orientación tradicional de una industrialización estática y concentrada en la transformación de los solos RN con escaso valor agregado y dependiente del las condiciones fluctuantes de los mercados externos [2]. Sin una especializacón intra-industrial, el rango de las actividades agroalimentarias e industriales queda estanco, inamovible, de un período a otro, sin una significativa variedad de nuevos bienes industriales [15]. Si bien una industria propia de bienes de capital viene a constituir un elemento esencial de todo plan de industrialización ambicioso, su desarrollo viene a ser limitado por la estrechez del mercado interno, que no permite la viabilidad de la producción de bienes de Capital, y por las ventajas comparativas de los países más desarrollados (PD y NICs). En este contexto, ciertamente, el sector agroindustrial suele invocarse a menudo y aparece como una mejor vía de salida ante las dificultades, limitaciones o incapacidad de fabricar metales y otros materiales con maquinaria moderna y herramientas requeridas por las fábricas y los consumidores. 15 ] Un indicador de este fenómeno consiste en analizar, por subperíodos, la aparición de nuevos productos en el comercio de exportación o interno de origen local. La metodología más apropiada se basa en el análisis del conjunto de fracciones arancelarias de exportación [versus importación] de nueva parición: (a) INF = {[#Nijt - #Nij,t-n] #Nt,t-n_} N: número de productos de nueva parición, i: producto ; j: capítulo/sector; t-n: subperíodo. Su evolución indica el grado de diversificación, con especialización intersectorial (% ∆N.j) y/o intrasectorial (%∆Nij) 59 Nuevamente, la Hª no ilustra sobre el intento, durante el S. XIX, por parte de Rusia, EUA y Japón, -más atrasados industrialmente respecto a Alemania y al R. Unido-, de alcanzar a los adelantados, invirtiendo fuertemente en la industria de bienes de capital. Aunque esta vía no sea la más lógica ni aconsejada a todos países en desarrollo, -imponiéndose una secuencia por etapas-, este supuesto puede verse modificado en un contexto de integración regional. Resulta más fácil hallar y vender a 100 consumidores finales un mismo producto de consumo (duradero o no) que encontrar a 10 fabricantes de ese mismo producto, en la búsqueda de venta por parte de un productor de maquinaria o máquinas-herramientas. Es así que, en países menos desarrollados y dotados de RN, los productos basados en el sector agrícola/pecuario aparecen con mayores ventajas, comparadas con la maquinaria y bienes de capital de los países más desarrollados. El marco de la nueva orientación de los países CA, en el contexto de la integración, bien podría traducir una complementarización interpaíses, en base a las mayores ventajas comparativas de cada uno y para liberar recursos comunes: objeto de claras políticas industriales. No se repita el pasado reciente de muchos países en AL: ritmo creciente en la inversión con importación de maquinaria moderna proveniente de PD y a reducidos o nulos aranceles, mientras coexistía una política de protección de las industrias locales de bienes de consumo, las mismas que importaban bienes de capital a través de elevadas tarifas o permisos/licencias de importación. En tales casos, el supuesto de las ventajas comparativas no era ya operacional, cuando la referencia de costos y precios internos era trasladada a una relación de precios internacionales. Entonces, los bienes transables/comerciales que países de AL podrían ofrecer, vienen a ser de los "disponibles" o de "recambio" en los mercados en que otros países PED compiten, por igual, con ofertas crecientes; por lo que sus precios internacionales llegan a ser bajos y volátiles. Las industrias basadas en RN y en el agro, son ejemplos típicos. Países ricos en recursos, están llamados a invertir en el procesamiento creciente de las materias primas: ¡aplicar Políticas industriales acordes! El stock de capital físico constituye un factor de explicación de la diferencia en la productividad del trabajo entre países desarrollados (PD) y en desarrollo (PED); pero, sobretodo, el capital humano (capacidades y habilidades con formación), a nivel de empresas y trabajadores, así como en las instituciones organizadas y operadas por tales personas, es el factor que determina las diferencias, la orientación y la rapidez del desarrollo económico (ver “GCR” del WEF, “WCY” del IMD [7]). En la formulación de acciones de Política industrial, uno de los pre-requisitos de la industrialización es la disponibilidad de una fuerza de trabajo capacitada. A los tradicionales conceptos de intensidad de uso del capital físico (K/Q) o del trabajo (L/Q), uno más importante es el llamado "intensidad de uso de las habilidades" (Lij/Q): especialización (i,j). El cambio tecnológico [2] es una fuerza, prima facie, para el desarrollo económico y la competencia ha sustituido extensamente a la cooperación. En este espacio, los flujos de inversión extranjera directa [FIED] están llamados a reforzar la competencia y acelerar el desarrollo, por la transferencia de tecnología y de capital, proveyendo redes de organización, habilidades de organización y de gestión. La evidencia demuestra que los países de mayor desarrollo con industrialización avanzada, entre ellos los nuevos países industrializados y exportadores (NICs/NEXs), registran un tal éxito debido a la absorción eficiente de tecnologías industriales, en alta correlación con los esfuerzos 60 de desarrollo de las habilidades y capacidades locales, tanto del sector público como privado, en la interacción de esfuerzos y provisión de estructuras e incentivos. El proceso de integración CA y de la liberalización comercial paulatina sobre los sectores agropecuario y agroindustrial va a exigir prontas actuaciones en materia de movilización de los recursos internos para la producción y una mayor productividad, a la vez que un compromiso en aras de consolidar los primeros pasos hacia una política común arancelaria (TEC), sin tantos recelos y temores de cesión de soberanía (mal entendida) en la materia. Las asimetrías inter-países no son tan grandes, por lo que diferencias estructurales, en una liberalización regional del comercio completa, se verían niveladas, a medio y largo plazo, por los efectos de cambio y de difusión tecnológica en el sector industrial, además de permitir mayor crecimiento, acumulación y eficiencia. Las diferencias y brechas actuales, a nivel de países como las desigualdades al interior de cada uno de ellos, son características de las disparidades en el crecimiento y desarrollo con desigualdad, -situación que el mismo crecimiento revertirá, por la difusión de la producción y empleo, desde una baja productividad a una mayor (caso de muchos países en la UE): Gráfico #1. Gráfico #1. Desigualdad Max |Yd -Yi | Función de desigualdad entre países: M T Crecimiento (t) Nota: A partir de un cierto momento (T), las desigualdades (M) disminuyen con el crecimiento: efecto de acumulación y de difusión de la producción y empleo, con mayor productividad [relación tipificada por Kuznets]. Una medida de la desigualdad entre los países de CA, a nivel de la distribución de la población y de la riqueza de producción, viene dada por el índice: IDt = Σ {| %Ni - %PIBi |} ID1987 ≈ 0.40 Ni: % de la población i: país. PIBi: % del PIB Si igualdad de distribución: DI = 0 de cada país. 61 Es muy posible, como sucede ante una liberalización comercial, que los más reacios al cambio sean aquéllos agentes que más ganaron bajo un régimen de protección, al abrigo de "rentassubsidios": tipo de cambio sobrevaluado, tasas de interés reales negativas, bajos salarios reales, aranceles protectores de los bienes finales producidos en el país, baja presión fiscal y evasión: efectos perversos de una (falta) de política industrial. En el corto plazo, la vulnerabilidad se hará sentir más sobre las pequeñas y medianas empresas y tanto más sobre las que no son exportadoras. Tales efectos se reflejarán en una nivelación de los precios relativos, en especial sobre los bienes objeto del comercio (transables o comerciables). Y para pequeñas economías como las de CA, una liberalización completa puede significar un efecto distorsionante respecto a las estructuras de precios relativos, en favor de aquellos bienes comerciables en detrimento de los no transables, de los que depende la mayoría de la población: atención de los poderes públicos. En régimen de apertura comercial creciente o total, las rentas ya no podrán ser provenientes, de forma permanente, de exportaciones basadas en materias primas o de recursos naturales sin elaboración. Los sectores dependientes de estas actividades no podrán crecer de manera indefinida, porque muchos otros países en desarrollo competirán en los mismos mercados. En este sentido, la tendencia de los principales productos de tipo ricardiano [2], a base de recursos naturales abundantes, muestra un límite y hasta declive en algunos (balanzas comerciales no significativas). Las industrias de recursos naturales y las basadas en el agro son claros ejemplos en que los PED ricos en estos recursos deben ser estimulados a invertir en el procesamiento de las materias primas industriales, dado el poco valor agregado de sus exportaciones; es decir, sin procesamiento industrial. Por otro lado, ha sido el sector manufacturero, el más protegido e ineficiente, desarrollado al amparo de políticas de sustitución de importaciones [SIM], y es el que necesita de más eficiencia y competitividad, con orientación de las empresas al mercado. En este contexto, los países andinos deben demarcarse por las exportaciones de mayor valor agregado y orientadas a los mercados de mayor atracción. No olviden los responsables de la política industrial, que la productividad del factor trabajo está relacionada con el uso del capital y tecnologías modernas (disponibles), que, a su vez, generará, por difusión, un alza de salarios, nivelando las disparidades de productividad entre los países de la CAN. El impacto competitivo de la productividad, en situación de apertura comercial, será tanto más reducido cuantas más diferencias se registren en el punto de partida y ante un mayor crecimiento económico (baja la desigualdad: Gráfico #1). Esto viene a confirmar que, entre empresas de un mismo tamaño, se da también una nivelación de la productividad, siendo las más grandes las que pueden atraer recursos humanos más especializados [12, 2-#], con mayores salarios pagados. De ahí la importancia del capital humano y de su contribución al desarrollo de los países. Las pequeñas y medianas empresas, menos equipadas en capital y con una mayor productividad del mismo factor, pero con una menor productividad del trabajo, tenderán o a equiparse para competir, nivelando la relación capital-trabajo, o a asociarse en un tejido industrial como proveedores o en subcontratación de las más grandes [ALABSUB-ONUDI, y experiencias de estructuración vertical en Japón ("zaitbatzu") o del Sur-Sudeste Asia]. A nivel de las exportaciones de RN o de poca transformación [VA/PBT], concentradas en las grandes empresas, este fenómeno y argumento deberán estar presentes cuando se hable de política industrial y de industrialización. Es quizá duro repetirlo, pero sin una organización (entre las pequeñas empresas) de la gran atomicidad de la producción, a la vez de incorporar una modernización en el campo para elevar la productividad del trabajo, y por ende de los 62 rendimientos, máxime ante una misma y creciente oferta exportable y competitiva de otros países, -el mismo sector agrícola y agroindustrial de exportación no tendría los beneficios esperados. El hecho mismo de una integración subregional como la CAN, con inserción en un entorno internacional más competitivo (regionalización con internacionalización), se verá ensanchar los espacios de producción y de comercio, con efectos de propagación de mayor eficiencia y competitividad, a todo nivel de agentes económicos y sectoriales, Estado, empresas, sistema bancario y financiero, sindicatos, etc. 4.-¿Hacia dónde debe dirigirse el tipo de Industrias? Consideraciones alrededor de la Política Industrial y su aplicación al sector Agroindustrial Ha sido de trayectoria constante en A.L. como en países de la región, durante décadas, y muy a menudo invocado como objetivo múltiple del desarrollo industrial por sus efectos en el empleo, la generación de divisas, la utilización de insumos nacionales y la satisfacción de la demanda nacional con aporte de nuevos bienes, el argumento de la necesidad de adoptar una política activa y de desarrollo de las actividades agroindustriales, en la articulación del sector agropecuario, en general, con el sector industrial y el comercial, en un proceso de integración vertical, desde el campo al consumidor. Es indudable, por otro lado, la relación existente y comprobada en el mundo industrial (aij), entre el desarrollo industrial propiamente dicho y el desarrollo agropecuario, por las estrechas relaciones, a la vez como demandante de la industria y como proveedor de insumos a la misma. A este respecto, y sin aminorar el carácter voluntarista inherente a la proclamación de una tal política, en especial a partir de la década de 1970, se da y se tiene la sensación, a la luz de un diagnóstico completo, en sus vertientes de producción, modernización y comercio, de que dista mucho por darse esa articulación tan deseada y, sobretodo, esperada, tanto más por cuanto se avanza el argumento, -no gratuito por cierto-, de que el país tiene ventajas comparativas en la producción sectorial. Mucha atención a esto, porque la abundancia de RN ni es suficiente y, para otros, ni necesaria, procurándose tales recursos en los mercados internacionales (ejemplos). Entonces, la pregunta emerge sin tardar: "¿por qué tan escaso impacto de tantos apoyos e incentivos sobre la diversificación de la oferta en producción y exportaciones, más aún cuando la agroindustria registra deficiencias tradicionales y sin lograr un nivel competitivo como le correspondería?" Potencial, lo hay, pues apenas 8% de la superficie definida como agropecuaria es utilizada. Pero, la modernización, aparejada a la tecnificación de la producción en sus diferentes fases, generadora de productividad, resulta deficiente. Todo ello aunado, tanto a nivel de los insumos (v.g.: fertilizantes y abonos, semillas de calidad, insecticidas, fungicidas, etc.) como al de los equipos y apoyos financieros u otros más técnicos (gestión, diversificación, etc.), se traduce en bajos rendimientos, a los que se añaden las deficiencias de infraestructura de transporte y de comercialización. Las propuestas y recomendaciones se han repetido, una y otra vez, a favor de una agresiva promoción de la agroindustria (cadena agroalimentaria), abogando por una mayor articulación del agro y la industria, una mayor competitividad y el acceso a los mercados de exportación, entre otros problemas por afrontar y resolver. 63 Las actividades agroindustriales han sido de importancia especial en la economía de países de A.L., y están llamadas a jugar un papel más importante todavía, -esto todavía más potenciado por las perspectivas que brindan los Acuerdos de negociación con la UE. Si bien el análisis de diagnóstico, una y otra vez reeditado [16], arroja unas mismas conclusiones en cuanto a las deficiencias y a los problemas que afronta el sector, -las recomendaciones que apunten hacia una salida de desarrollo creciente y sostenido no pueden ser, de manera alguna, de corte coyuntural y basadas en lo estrictamente crediticio. El campo de las mismas rebasa el corto plazo y alude a un conjunto de políticas y de medidas que se sostienen. Estas mismas recobran un matiz especial, en un contexto más inmediato de apertura de mercados regionales, ante el proceso de integración de la CAN, que supondrá reajustes más notorios y en apertura creciente con el resto del mundo (negociaciones múltiples). Es importante involucrar todos los aspectos propios con fines empresariales, cuando se habla de establecer agroindustrias; pues, su traducción concreta se hace en proyectos y éstos se encarnan en "agronegocios". Sin un manejo de gestión administrativa integral, y que trate de minimizar los costos vía aumento de productividad, difícilmente podría darse un desarrollo eficiente y dinámico del sector en el contexto del mercado, tanto de la oferta como de la demanda (qué vender, a quién, cuándo, dónde y a qué precio). Archivo de apoyo e ilustración, complementario para la presentación en el Seminario-Taller SEM-CAN-PIC.PPT A ser entregado en separata. [16 ] Ver [11] para una distinción y tipología de los diferentes bienes objeto de intercambio comercial, y su comportamiento entre Países desarrollados y en desarrollo: bienes ricardianos, bienes H-O en honor a la contribución formal de los autores Heckcher-Olhin sobre las ventajas comparativas y bienes de ciclo de vida [2-#]. 64 Referencias [1] -Stan Davis y Meyer: “La Velocidad de los Cambios en la Economía Interconectada”, Paidós [1999]. Velocidad*Conectividad*Intangibles= BLUR (el nuevo mundo de la vida y del trabajo) [2]- Archivo: <SEM-CAN-PIC.ppt>: para la selección de diapositivas [3]- Melvin Krauss: “Development without Aid”, Hoover Institution [1983]: despegue de SE-Asia [4]- Parlamento UE: “Principios generales de la política industrial”,<Fichas técnicas: 4.7.1>[.] “Política industrial en Brasil, Chile, Colombia y México: papel de la ciencia, tecnología e innovación (CT+i)”, Convenio Andrés Bello, Nº 78, [2006]. [5]- Xavier Sala-i-Martin, G. Doppelhofer, and R.Miller: “Determinants of Long-Term Growth: A Bayesian Averaging of Classical Estimates (BACE) Approach”, AER [sept.-04] [6]- Anders Isaksson and Thiam Hee Ng: ”Determinants of productivity: cross-country analysis and country case studies”, Research and Statistics Branch, UNIDO, [October 2006] [7]- (i)World Economic Forum: “Global Competitiveness Report 2007/08”, [2007] (ii) IMD: «World Competitiveness Yearbook » [2007-08] [8]- E. Genescà y alii: “La Industria en España”, Edit. Ariel [2005] [9]- MIFIC: “La Política de Industrialización de Nicaragua”, [Mayo/2007] [10]- Michel Godet: "From anticipation to action", Edit. UNESCO, [1993]. [11]- H. Forstner-R. Ballance: "Competitivity in a Global Economy", UNIDO/ONUDI [1990] [12]- Dychtwald, Ericsson y Morison: “Retención del talento”, Edit. LID [2007] [13]- Jacquemin, A.: «Economía Industrial», Editorial Hispano Europea, Barcelona, [1982] [14]- Laura d'Andrea Tyson: "¿Quién agrede a quién?"-"Who is bashing whom", [1993] [15]- Anne Krueger: "Trade and Employment in Developing Countries" (Vol. I,II,III), [1983] [16]- Paul Krugman: "Pop Internationalism", MIT Press [1996 [17]- Hollis B.Chenery: "Interactions between Industrialization and Exports", AER [May,1980] [18]- Michel Porter: "The Competitive Advantage of Nations", The Free Press, NY (1990) -M. Porter:“Competitive Advantage. 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[28]- OCDE: “Policies for industrial development and competitiveness”, [1998] -OCDE: “Perspectivas Económicas de América Latina 2008”, [2007] [29]- La Comisión de la UE: “Implementing the Community Lisbon Programme: A policy framework to strengthen EU manufacturing - towards a more integrated approach for industrial policy”, [2005] ; “Acompañar los cambios estructurales: Una política industrial para la Europa ampliada” [2004] [30]-La Comisión UE y CAN: “Documento de estrategia regional 2007-2013”, [2007] [31]-ONUDI, MICIP: “Competitividad Industrial del Ecuador”, [2004] [32]- MITyC: “Informe del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio 2006”, España [2007] [33]-Comisión-UE: “Política de cohesión en apoyo del crecimiento y el empleo: directrices estratégicas comunitarias, 2007-2013”, COM(2005) 299 final. [34]-IMCO(Mex): (i)”Índice de Competitividad Int´l-2007”; (ii)“Competitividad Estatal de México 2006”; [diferentes módulos y aplicaciones…], etc., México, 2007 [x] Otras referencias [no exhaustivas]: - Patricia Nelson: "Take-off Point", Finance, in The News-Mexico [1983]. - Charles Handy: "The Age of the Paradox", HBSP [1996]. Para empresarios y Gobiernos - Charles Handy: “El espíritu hambriento. Más allá del capitalismo”, Clásicos del Management [1998]. - Ernst Ulrich von Weizsäcker y Lovins: "Factor 4", Informe al Club de Roma, Galaxia Gutenberg [1997]. Incorporación tecnológica, medio-ambiente... Para empresarios y Gobiernos... - Bancomext: "México: Programa Industrial y de Comercio Exterior" in Revista de Comercio Exterior, Vol. 46, Nº 6 [1996]. - Marcus Noland: "New Industrializing Countries`Comparative Advantage in Manufactured Goods", in Agenda for a New Trade Round [1990]. - Woos. Jung-G. 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