Las particularidades griegas. Julio G. Sequeiros Tizón Grecia ha sido siempre un país muy singular. En principio, se adhiere a la C.E.E. de una forma muy particular. Las ampliaciones de la U.E. han sido siempre en paquetes de países, excepto la ampliación de 1981 hecha expresamente a la medida de Grecia e impulsada por la Francia de Valéry Giscard d'Estaing. La razón de esta particularidad hay que buscarla en el viejo conflicto de Grecia con Turquía (con Chipre en primer plano) y los intereses norteamericanos en el control de la salida de la flota rusa al mediterráneo a través de los estrechos (por cierto, una situación similar a la de España y Marruecos respecto de Gibraltar). Esta circunstancia se ha convertido en una especie de pecado original que llega hasta nuestros días, cuando Francia aprueba en 2004 una legislación que obliga a pasar por referéndum cualquier ampliación de la U.E., ampliación que tiene los ojos franceses puestos en Turquía. Tampoco es algo nuevo, ya en 1972 Francia votó (afirmativamente) en referéndum la ampliación de la C.E.E. al Reino Unido, Irlanda y Dinamarca. Esta singularidad tiene otra lectura adicional. Grecia pasa a ser el único país comunitario que queda fuera de la frontera natural de la C.E.E. hasta la adhesión de los PECOS en 2004. En otras palabras, para acceder por carretera o ferrocarril desde la C.E.E. había que cruzar territorio extra comunitario. Y esta particularidad generaba problemas. Otra particularidad griega radica en ser el primer país al que se le deniega la entrada en el Euro (1999) y se retrasa hasta que haga sus deberes correctamente (2001). Y, aun así, estos dos años de prórroga no han sido suficientes. En efecto, la inflación griega ha sido superior a los dos dígitos desde inicios de la década de los setenta hasta 1995. En 1999 no aprueba el examen del Euro por tener una inflación muy alta y en 2001 entra por los pelos con la inflación rascando el máximo. Con los tipos de interés lo mismo: el bono griego a diez años estaba por encima del diez por ciento hasta 1997 y, sorprendentemente, cumple el criterio de Maastricht a finales de 2000. Visto desde ahora, toda esta operación de ajuste para poder entrar a formar parte del Euro llama la atención (y sorprende) por lo eficaz de los resultados, por el poco tiempo que se ha empleado en la tarea y por lo poco conflictivo que ha sido el proceso. La tercera particularidad es ya consecuencia de lo anterior. Las altas inflaciones se vuelven a repetir dentro del Euro otra vez. Grecia es el país europeo en el cual la inflación ha crecido más intensamente. Este rápido crecimiento de los precios, y los tipos de interés del B.C.E. tan reducidos, provocan unos tipos de interés reales negativos. Estos tipos de interés negativos generaron una enorme burbuja inmobiliaria y un déficit por cuenta corriente superior al 10 por ciento del PIB y que, por lo que estamos viendo, no son capaces de reducir. Recordemos que en los estrés test a la banca europea de junio del año pasado tres bancos griegos bordeaban la insolvencia ahogados en ladrillos. El funcionamiento del sector público en Grecia también es enormemente particular. Grecia entra en la moneda única con una deuda pública del 94 por ciento del PIB, (cuando el máximo permitido era el 60 por ciento) y un déficit público del 3,7 por ciento cuando el máximo permitido era el tres por ciento. Y esto se justifica porque la dinámica de estas dos variables (véase cuadro adjunto) es claramente virtuosa. Esto es, esta misma situación (2000) en años anteriores era mucho peor. Pero la singularidad de Grecia consiste en que, después de 2007 la economía no crece, el déficit público se dispara y la deuda del estado alcanza niveles de tragedia. Y no puede ser de otro modo: Grecia destina el siete por ciento del PIB al presupuesto militar (otra vez el tema Turquía), la edad de jubilación está en 61 años para los hombres y en 59 para las mujeres y la recaudación por el impuesto personal sobre la renta es simbólica debido a unas exenciones tributarias casi irresponsables. Y asi sucesivamente. En unas circunstancias de este tipo, el bono griego a diez años supera el siete por ciento en el mercado secundario en mayo de 2010 (frontera a partir de la cual se convierte en basura) y Grecia tiene que solicitar la intervención externa para poder financiarse a tipos más razonables. Y en este momento la situación explota: los políticos locales reconocen su incapacidad para gestionar las finanzas públicas y acuden al rescate de una tríada compuesta por la propia Comisión U.E., el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. En mayo de 2010 se aprueba un fondo de intervención de 110.000 millones de euros, esto es, casi un 50 por ciento del PIB griego y se somete al país a un proceso de ajuste que consiste, básicamente, en alinearlo con el resto del área euro. Pero la cosa no acaba ahí. En mayo de 2011 se plantea otra solicitud de 50.000 millones adicionales para hacer frente a la renovación de deuda de 2012 y 2013. En suma, el importe total de la intervención se acercará a un 75 por ciento del PIB griego. Como mínimo. Una última particularidad: Grecia había solicitado la intervención del F.M.I. en septiembre de 2009, seis meses antes de la intervención oficial. La explicación a este retraso radica en el tiempo necesario para comprobar que la contabilidad griega estaba exenta de errores, omisiones y tachaduras. Y algunas aparecieron. Por ejemplo, 50.000 millones de euros en participaciones en empresas públicas que se pueden privatizar, un déficit público adicional de un dos por ciento o un 12 por ciento de deuda pública a mayores. En definitiva, dado que no tenemos otro remedio que continuar conviviendo con Grecia, tenemos que aprovechar la ocasión para ponerles, a ellos, su propia casa en orden. Les guste o no. EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA GRIEGA, 1995 A 2011 En porcentaje del P.I.B. Año Precios Saldo por C/C Déficit Público Deuda Pública Crecimiento 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 4,25 6,05 4,55 3,70 2,32 3,66 3,53 3,49 3,14 3,12 3,47 3,21 3,87 2,20 2,54 5,14 6,15 -2,17 -3,28 -3,53 -2,70 -3,64 -7,70 -7,23 -6,51 -6,53 -5,79 -7,57 -11,24 -14,35 -14,69 -10,98 -10,45 -9,75 -9,0 -6,7 -6,0 -4,2 -3,3 -3,7 -4,5 -4,8 -5,6 -7,5 -5,2 -5,7 -6,4 -9,8 -15,4 -10,5 -8,5 97,0 99,4 96,6 94,5 94,0 103,4 103,7 101,7 97,4 98,6 100,0 106,1 105,4 110,7 127,1 142,8 150,7 3,1 2,4 3,6 3,4 3,4 4,5 4,2 3,4 5,9 4,4 2,3 5,2 4,3 1,0 -2,0 -4,5 -3,0 Fuente: elaboración propia sobre Eurostat. Para 2011 previsiones.