TITULO: “LA NOTICIA” Nº DE PAGINAS: 4 NOMBRE: ALEXANDERS LOPEZ C. SEUDONIMO: SECO EDAD: 28 AÑOS DIRECCION: CIUDAD DE SANTA CRUZ DE SIERRA LA B/PETROL CAJA C/GABRIEL JOSE MORENO Nº 3620 TELEFONO: 70291169 / 3300898 CORREO ELECTRONICO: [email protected] “LA NOTICIA” No puedo evitar ver la gente pasar a mi lado y sentir nostalgia o tal vez envidia de verlos caminar, de ver como continúan con su vida totalmente tranquilos; algunos con el ceño fruncido, otros sonrientes, otros algo preocupados y otros, especialmente los adolescentes, prácticamente en otra dimensión, elevados por sus Ipods, celulares y algunos con sus libros, conectados a este mundo sólo por los pies, porque sino estuvieran flotando, ya que en su mente sólo se traman ideas, pensamientos, deseos y talvez resolviendo algún otro problemilla de que no hizo las tareas, y en realidad esos son los pensamientos que deben de tener los adolescentes; tienen que dejar a un lado los peleas de los padres, los problemas de dinero, ellos no tienen la culpa de los errores que cometemos los adultos; tenemos que dejarlos ser jóvenes, que se equivoquen sobre ciertas pequeñeces de la vida y encaminarlos para que no cometan errores fatales que arruinarían su futuro, al fin de cuentas sólo son niños con pequeños cuerpos de adultos. Nunca había disfrutado tanto un viaje en micro, ya que siempre renegaba de lo apretado y del mal olor que a veces hay, por la cantidad de maleantes que suben y hay que estar cuidando sus billeteras, carteras, joyas y reloj. Pero hoy era distinto, no me importó tomar el micro más vueltero, el que se metía por un mercado y tardaba como una hora y veinte minutos en llegar a mi destino, no me importó la hedentina ni los maleantes, no me importó nada, sólo quería estar sentado en la ventanilla buscando algo que no sabía qué era, tal vez una respuesta, un lamento o el consuelo de saber que alguien puede estar peor que uno por lo más egoísta que suene, el ser humano siempre busca consuelo en la desgracia de otro para decirse “sgiempre puede ser peor; pude ser aquel hombre”. Pero mientras más buscaba y veía la desgracia de las personas, más me daba cuenta que los envidiaba por más jodida que sea su situación, paralíticos, mendigos, lustrabotas, limpiaparabrisas, hippies, malabaristas y todas las centenares de personas que trabajan y deambulan por las calles, no encontraba mi consuelo egoísta de saber que alguien está más jodido que yo. Había visto centenares de películas y pensaba que jamás quería estar en la situación de los actores, al recibir noticias de desgracias, me causaba escalofríos el ponerme en sus zapatos, pero me salía el pensamiento de que “sólo pasa en las películas”, pero estaba equivocado y buscaba una respuesta un ¿Por qué? de la situación, un ¿Por qué carambas me pasa esto? ¿Qué fue lo que hice para merecer esto? Aunque suena a una frase de película muy trillada es lo único que puede pasar por la mente, trato de echarle la culpa a algo o a alguien pero no tiene sentido, por más vueltas que le doy en mi mente no le encuentro solución, ¡ay, Dios, me causa risa!, yo sé que no hay solución sólo hay un final y un camino demasiado corto para ello. Rompe mi concentración un niño que empezó a cantar para que se le compre algunos dulces, pero la verdad quisiera pagarle para que no siga cantando, me doy cuenta de que estoy a punto de pasarme de mi parada, así que me movilizo rápido a detener el micro ya que estos giles paran donde les da la gana y todavía se enojan como si no fuera nuestra plata del pasaje lo que les da de comer, deberían decir gracias a todos lo pasajeros por alimentar a sus hijos, pagar sus deudas y pedirnos disculpas la apretadera, la “hediondera” y del susto que nos dan al manejar como simios cuando les pisa el reloj para que marquen sus tarjetas estos idiotas. Se me antojó un cigarrillo, aunque no soy un fumador consuetudinario lo hago muy de vez en cuando y cuando la situación implica melancolía o perder el tiempo, la verdad es propicia. Bueno, en fin, me lo acababan de prohibir, así que lo descarté después de unos segundos; lo peor de todo es que en este barrio no hay una sola tiendita ni para comprar un chicle para distraerse, ya que esta caminata a mi casa va a ser la más larga de todas y pensar que siempre quiero llegar rápido a mi casa, saludar con un beso a mi esposa, robarle un poco de cena al paso cuando me dirijo al dormitorio para cambiarme de ropa, ponerme mis chinelas y sentarme en el comedor viendo las noticias de la noche, esperando la cena, comida de verdad, no como la de la calle o de las pensiones que uno no sabe en realidad qué comió ni quién lo hizo, y tampoco desea saberlo, sólo comer para calmar ese estómago que pide a gritos comida. Por más monótono y aburrido que suene esto yo lo disfrutaba todas las noches, porque no hay nada como llegar al hogar, porque es el único lugar donde uno se siente seguro y tranquilo. Pensar que había recorrido esta misma calle miles de veces, con miles de pensamientos y estados de animo que según el día, la hora, el minuto variaban, pero nada como hoy, nada iguala la tristeza que tengo en el alma, nada supera la amargura que tengo. ¡Vaya! para colmos mi vecino armando una fiesta como si se hubiera sacado la lotería, no me va a dejar dormir, porque bebe cómo mínimo 3 días, fuma como chimenea, nadie sabe en qué trabaja, pero admirable, fresquito como una lechuga, ¡a veces no hay que bañarse no más! y de yapa tiene el mismo nombre y apellido que yo. Si estuviera en mi situación… No puedo evitar el retumbar de la voz del doctor en mi cabeza. El sólo recordar el nerviosismo que sentía hace unas 2 horas, la desesperación e incertidumbre hasta que me dio la patada final: - DON MARCO LAMENTO COMENTARLE QUE ESOS DOLORES FUERTES DE ESTOMAGO ES DEBIDO A UN TEJIDO EXTRAÑO, QUE MANDAMOS ANALIZAR Y DIO POSITIVO, DON MARCO TIENE CÁNCER Y ES MUY POSIBLE QUE YA TENGA METÁSTASIS, LO CUAL INDICA QUE ES INOPERABLE. ¡¡¡Miércoles!!! No pudo decirme tiene CÁNCER y ¡YA! Baboso, tratando de ponerlo despacio cuando iba a terminar tan fuerte, ni modo, es su “estilacho”. Además, poniéndome en sus zapatos, debe ser fregado decirle a alguien: se va a morir. ¿Y ahora cómo le digo a mi mujer?, creo que sería más fácil decirle “tengo otra” o “tiene socia mi hijita”, que esto. Mis hijos ¿cómo lo van a tomar? ¡Miércoles! me voy a perder sus vidas, voy a aprovechar este tiempo que me queda, quiero que me recuerden bien, como lo que fue y no como lo que pudo haber sido. Bueno, primero hablo con mi mujer, después de la cena. No puedo solo con esta carga. —Amor, quiero contarte alguito. —Bien que llegaste Gordo, que te llama tú medico. Tomá el teléfono que se me quema el fideo. Otra vez este doctorcito, ¿ahora qué quiere? Capaz para decirme que tengo menos tiempo. —Hola doctor, ¿que sucede? —Don Marco ¿cuál es su segundo apellido? —Es, o bueno, muy pronto dejará de ser, Gonzáles. —Don Marco, le cuento que hubo una confusión con los nombres y ese resultado es de otro paciente con mismo nombre, apellido e incluso dirección parecida. Mil disculpas, Don Marco, usted está 10 puntos, totalmente sano. Bueno es una leve gastritis pero nada de qué preocuparse. Disculpe Don Marco, por favor. —¡No se preocupe Doctor, es la mejor noticia de mi vida! Mañana hablamos, porque me espera la mejor cena de mi vida. ¡Chau, Doctor! ¡Gracias! ¡Huy, pobre Marquitos, la que se le viene! cuando se le pase la borrachera lo visito. —Amor, ¿qué es la cena? Otra cosita quería decirte. Que voy a sacar vacaciones para darnos un viajecito. Otra cosita, Flaca, sabes que ¡te amo!